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Las clásicas mejengas de barrio, a principios de los años 90, en Rincón Grande de Pavas –un barrio marginal de San José–, empezaron a lanzar al estrellato a una jugadora talentosa que, con el transcurrir de los años y gracias a su pundonor con el balón, se convirtió en la principal referente de nuestro fútbol femenino.

Su nombre se conoce en toda Costa Rica y más allá: Shirley Cruz Traña. Un caso típico de cómo, a través de una disciplina deportiva, el ser humano se supera y llega a triunfar, tras derrotar una serie de obstáculos por discriminación de género.

Desde niña y rodeada de sus siete hermanos, amantes del fútbol, ella empezó a darse cuenta que este popular deporte era lo suyo. Tenía siete años. Sus papás guanacastecos, Isidro Martínez y Marquesa Cruz, le compraban muñecas, pero la pequeña –nacida en San José– las dejaba a un lado para agarrar la bola.

“Surgí en el fútbol gracias al apoyo de mis padres. Como no había equipos de mujeres, jugué con mis hermanos mayores (Róger, Durley y Jimmy), pero para poder hacerlo tenía que cortarme el pelo corto para que los equipos de los vecinos no se dieran cuenta de que era una niña. Esto fue fundamental para crearme una personalidad fuerte en el fútbol”, revivió desde París, Francia, donde radica y juega profesionalmente con el club París Saint-Germain (PSG).

La Escuela de Rincón Grande de Pavas sirvió de plataforma para que “Shilly” formalizara sus primeros pasos en la actividad que más amaba.

“Uno de los traumas más duros (de discriminación) lo sufrí en la escuela. Una vez mis compañeras fueron a pintar y yo tomé la decisión de ir a jugar fútbol, pero la profesora me regañó y me dijo que yo no era hombre para ir afuera del aula. Así que no volví a jugar más en quinto y sexto grado”, revivió con dolor.

Pero nada la frenó en su pasión futbolera para crecer como jugadora y persona. A los 12, la joven se abrió paso en equipos de damas en el colegio de la localidad en los Juegos Estudiantiles; después debutó en la Primera División femenina con el Deportivo Saprissa y brilló en los Juegos Deportivos Nacionales de San Carlos.

“Del grupo de niños con que crecí, solo yo tomé el fútbol con muy buena disciplina. Hubo seis que, desgraciadamente, tomaron malos pasos; unos murieron por problemas de drogas, otros están ahora en la cárcel y los que tenían talento se jalaron alguna torta y no pudieron seguir aprovechando esta oportunidad”.

“Viví todo lo que le pasaba a mis amigos y de las cosas malas que veíamos. Tuve esta clase de experiencias para ver que la vida no era fácil. Así que ver donde estoy hoy, me hace ayudar a cualquier persona. Esta clase de ‘educación’ desde niño me sirvió para tener siempre los pies bien puestos sobre la tierra”, agregó.

No solo derrochaba un fútbol vistoso con buenas habilitaciones a sus compañeras, sino que demostró la facilidad que tenía para el gol mientras militó en el Saprissa, San José, Chepe Sport, Goicoechea, Desamparados y UCEM de Alajuela.

“Me agarré de la mano del fútbol sin saber que iba a ser mi profesión. Me ayudó en los estudios porque era un poco despistada. Karla Alemán (la entrenadora) me explicó que tenía que tener buenos resultados para poder estar en el equipo (Saprissa) y más adelante en la Selección”, confesó a crónica.cr.

AL PAÍS DE LAS CREPAS

Su paso por las selecciones de Costa Rica, a partir de los 16 años, en el 2001, le permitieron crecer como futbolista debido a que dejó huella en competencias oficiales de la Uncaf y Concacaf, al conseguir premios de campeona centroamericana y jugadora más valiosa en citas regionales.

Una agente de la FIFA, la brasileña Roberta Michel, la descubrió en el Premundial Sub-19 del 2004 en Canadá y la recomendó para irse a jugar a Francia.

Su aventura europea comenzó a los 20 años, a finales de diciembre del 2005. Allá realizó una prueba de tres meses en un club de solera, el Olympique de Lyon, pero se halló con la realidad: no sabía ni una palabra en francés, salvo tres que le enseñó su hermana, Bresneth: “¡hola!, ¡adiós! y buenos días”. Y así se fue allá.

“El apoyo familiar ha sido la base del éxito. Mis padres trabajaron duro y mi mamá siempre me chineó demasiado, pero al tratar de adaptarme me costó encontrarme conmigo misma, al tener que ocuparme de mis cosas, tomar las mejores decisiones y no hacer ‘loco’. Son cosas que me marcan y me hicieron crecer como mujer, utilizando el fútbol como una herramienta. No me arrepiento de la decisión que tomé, pues hasta el día de hoy me ha ido muy bien”, resumió a sus 29 años”.

Un pasaje que la marcó fue cuando, en mayo del 2008, previo a adjudicarse su primera Copa Challenge de Francia, la llamaron en la madrugada desde Costa Rica para comunicarle que su hermano Jimmy, de 31 años, había fallecido en Pavas por problemas de drogas, recordó Shirley con dolor.

“Nadie está preparado para la muerte, ni para recibir esta clase de noticias. Tuve una semana muy dura y el único consuelo que encontré fue en mi familia. Jugué la final de Copa y pude anotar el primer gol y dedicárselo a mi hermano. No fue nada fácil, pero fue muy especial para mí, cosas con las que se aprende a vivir”.

LA FAMA… LOS ÉXITOS

Del 2006 al 2012, Shirley pudo disfrutar de las mieles de la gloria con el Lyon, al conquistar más premios internacionales que cualquier otro jugador nacional, hombre o mujer, pues suma 10 títulos: seis seguidos en la Liga 1 de la Primera División de Francia, dos de la Copa francesa y, lo más relevante de todos, dos Champions League Femenino de la Unión Europea de Fútbol (UEFA).

“Nada ha sido fácil, pero todo sacrificio ha tenido su recompensa por cada torneo que fui ganando. Lo que nunca he cambiado –y ha sido como mi esencia– es que siempre me gustaron los retos. Si una jugadora es mejor que yo, siempre trato de demostrarle que soy mejor que ella. Eso es lo que hoy en día me ha mantenido bien a nivel internacional y espero mantenerlo hasta el día en que me retire”.

A mediados del 2012 dejó el Lyon al rechazar una rebaja del 30% de su salario mensual. Fue, en ese momento, que emprendió una nueva aventura, al firmar con un equipo de alta inversión catarí, el PSG. Hoy es clave allí como subcapitana.

Se le nota repuesta de lesiones en los tobillos y en la lastimada rodilla derecha, que no se ha querido operar, y juega con más libertad en el campo y facilidad para el gol, de cara al final del contrato con el PSG, en junio. y la anhelada participación en su primera Copa Mundial de la FIFA, que será también en junio en Canadá.

“Solo tenía pendiente hacer algo con la Selección de Costa Rica y logré clasificar al Mundial. Teniendo el ejemplo de lo que hicieron los hombres en Brasil, nos gustaría intentar obtener ese mismo resultado. Estoy tratando de poner todo de mi parte y esperando en Dios no tener ninguna lesión antes del Mundial. Me gustaría que el nombre de Costa Rica quede en alto, porque son jugadores que merecen todo el respeto por el sacrificio que ellas hacen día con día”, puntualizó.

La josefina atribuye su éxito que ha sido disciplinada, respetuosa de todo el mundo y que se sacrificó con humildad, valores que le inculcaron en familia. “Mis padres trabajaron duro… Cuando las cosas estaban difíciles fue cuando mejor trabajé. Es una de las claves para seguir obteniendo frutos en Francia”.

La referente del balompié femenino tico fue elegida la novena mejor jugadora del mundo, según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol.

“Durante mi carrera deportiva, he demostrado que en Costa Rica hay futbol femenino; lo que pasa es que no nos han dado el apoyo necesario. Si se dan los medios, uno puede soñar y se puede llegar largo”, recalcó a crónica.cr Shirley Cruz, una ganadora que triunfó en Europa gracias a su enorme perseverancia.

SHIRLEY EN DATOS

Nombre: Shirley Cruz Traña.

Edad: 29 años. Nació el 28 de agosto de 1985, en San José. Radica en París, Francia.

Familia: Padres, Isidro Martínez y Marquesa Cruz. Soltera. Tiene siete hermanos: Róger, Durley, Emilce, Jimmy (fallecido), Gérald, Bresneth y Anyorleth.

Trayectoria como jugadora: Debutó en 1997, con solo 12 años de edad. Volante del Saprissa (dos veces), San José, Chepe Sport, Goicoechea, Desamparados y UCEM de Alajuela, en Costa Rica. Olympique de Lyon (2006-2012) y París Saint-Germain (desde el 2012), en Francia.

Selecciones: Juvenil Sub-19 y Sub-20 (2001-2004), y la Mayor (desde el 2002). Registra 28 goles en 49 juegos internacionales de clase A.

Logros: Tres oros en los Juegos Nacionales con San José y Alajuela; cetros en los Juegos Estudiantiles (niveles A y B) con el Colegio de Rincón Grande de Pavas. Tres títulos de Primera División con San José (2000) y UCEM de Alajuela (2003 y 2004), y uno de goleo con UCEM; hizo 30 dianas (2003). Jugadora más valiosa y campeona de la UNCAF, en Sub-19 y Mayor (2002); preseas de oro en los Juegos Centroamericanos (2013) y de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (2014). Seis títulos de la Liga 1 de Francia (2007, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012), dos de la Copa francesa (2008 y 2012) y dos de la Champions League Femenina de la UEFA (2011 y 2012). Finalista de la Champions League (2010). Elegida la mejor futbolista de la Liga 1, según la Federación de Fútbol de Francia (2012-2013). Embajadora del Mundial Sub-17 Femenino en Costa Rica (2014). Subcampeona de la Concacaf (2014) y novena mejor jugadora del mundo para la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol (2014).

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Shirley Cruz juega en una posición más adelantada en el París Saint-Germain, en su tercera temporada con el club de la capital francesa (foto PSG).

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La volante costarricense es ídolo de la afición del PSG. Aquí firma autógrafos a niñas en el estadio Charléty de París (foto PSG).

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Shirley Cruz finaliza su contrato con el PSG en junio próximo, en pleno Mundial Femenino de la FIFA en Canadá (foto PSG)
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Tiene 35 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Noticias Monumental, de Radio Monumental (1981-1983), y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (1991-1992). Estuvo ligado al Grupo Nación, primero en la revista “Triunfo” (1983-1991 y 1992-1993), luego en los periódicos “Al Día” (1993-1995) y “La Nación” (1995-2014). Fue designado "Redactor del Año" de “La Nación” en 1997 y obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas” en 1993 (compartido) y 2013. Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional, especializado en datos de selecciones nacionales de fútbol y de los futbolistas costarricenses que juegan en el exterior. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo”, en la que responde consulta de los lectores. Tiene amplia experiencia en la cobertura de Mundiales de Fútbol en todas las categorías, así como de la Copa América 2011, la Copa de Oro del 2000 y la "Champions League" de la UEFA del 2000. Del 2010 al 2014 fue subeditor de Puro Deporte (“La Nación”), encargado de publicaciones deportivas especiales. Desde 1989 es corresponsal del semanario “France Football” de Francia y, desde 1990, integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania. A partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football”, para elegir cada año al mejor jugador del mundo.

2 Comentarios

  1. No se nada de fútbol , pero q el reportaje lo hace uno meditar, como puede una persona . Por medio del deporte , salir adelante , y cuantas personas con grandes talentos se pierden por falta de oportunidades.

  2. Excelente la columna “Yo me superé” y muy bien elegido el caso de Shirley como el primero de esta sección, ya que su vida es una lección de superación, fe y perseverancia. Porque es cierto que se necesita tener oportunidad para lograr algo, pero de nada valdría si no se tiene el valor y la convicción de esta muchacha. Un gran ejemplo para todos.

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