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Es una de las peleas más esperadas y emotivas en el calendario anual del boxeo mundial, que enfrentó al mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el campeón invicto kazajo Gennady Golovkin, y produjo que intercambiaran certeros golpes durante los 12 asaltos, pero al final los jueces declararon que hubo un empate. El combate del año 2017 que todos los aficionados del deporte querían ver, celebrado la noche del 16 de setiembre del 2017, en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos (foto de John Locher, de la agencia AP).

Las Vegas, Nevada (Estados Unidos). La pelea entre el boxeador mexicano Saúl Canelo Álvarez y el campeón invicto kazajo, Gennady Golovkin, tuvo todos los ingredientes que caracterizan al boxeo: drama, emoción, polémica y por supuesto la oportunidad abierta para vivir un nuevo capítulo en el 2018.

Desde la solicitud de una investigación a la jueza, Adelaide Byrd, hasta un récord de asistencia con 22.358 aficionados en el T-Mobile Arena, de Las Vegas, que extiende aún más la invitación a una segunda cita entre ambos, este combate cumplió con la expectativa mediática que había despertado.

Por primera vez un boxeador extranjero se ganó el apoyo de los mexicanos en un duelo que lo ponía frente a frente con el rostro del pugilismo azteca. El carisma de Triple G traspasa fronteras.

El T-Mobile Arena fue un hervidero de emociones, iniciando por la previa del combate en donde las fiestas de independencia ponían la ciudad de Las Vegas de cabeza, por un tráfico inusual causado porque en menos de media milla, la expectativa de la pelea competía directamente con las presentaciones de artistas de la talla de los cantantes latinos Ricardo Arjona y Ricky Martin.

La fiesta era para todos. Incluso un muralista mexicano aprovechó la ocasión para plasmar en colores el significado de una pelea que es histórica por antecedentes y por el resultado: un empate que a nadie deja contento.

Canelo peleaba por una causa: ser reconocido por su gente como uno de los campeones históricos de México. Golovkin lo hacía por patria y porque sabe que, a sus 35 años, son escasas las posibilidades de encontrar otro rival que le garantice una buena bolsa, es decir por construir un patrimonio en una carrera que le ha dado todo, menos dinero.

Todo un campeón invicto, Golovkin hizo así su decimonovena defensa del título desde el 2010, la segunda más larga sin derrota en la historia del boxeo, que ahora se da en el registro del peso mediano, desde que el estadounidense Bernard Hopkins hizo 20 de 1995 al 2005.

La memoria de los aficionados es muy corta y nadie en el T-Mobile recriminó el hecho de que los dos prometieron un nocaut que nunca llegó. Es más, acompañaron de pie los últimos tres rounds del combate, en donde los dos pugilistas mostraron sus mejores condiciones.

Eso sí, el reproche lógico llegó cuando uno de los jueces vio ganar a Canelo Álvarez con una impresentable puntuación de 118-110. El abucheo general no era para el mexicano, era para su puntuación.

En fin, en la actualidad del tema la Canelo-Golovkin sirvió para dos cosas: para reivindicar la confianza en el boxeo y para ratificar la desconfianza en las tarjetas de los jueces.


Saul Canelo Alvarez vs. Gennady Golovkin Сауль… por outlawrocker

Un gran combate… una polémica tarjeta

Las Vegas, Nevada (EE. UU.). Tras bajarse del cuadrilátero, el mexicano Saúl Canelo Álvarez y el campeón invicto kazajo Gennady Golovkin discutieron sobre quién ganó su pelea por el título del peso mediano.

Lo que nadie pudo argumentar es que no fue un gran combate, pero sí fue la pelea del año 2017.

Golovkin (ahora 37-0-1, 33 nocáuts) retuvo sus cetros del peso mediano, versiones Federación Internacional de Boxeo (FIB), Asociación Mundial (AMB) y Consejo Mundial (CMB), al empatar el sábado 16 de setiembre del 2017 contra Canelo Álvarez (ahora 49-1-2, 34 34 triunfos por la vía rápida), en una brutal batalla que debe abrir el compás para una pronta revancha en el 2018.

El combate cumplió de sobra con las expectativas: los dos no se guardaron nada al intercambiar golpes demoledores durante los 12 asaltos.

Ninguno sufrió una caída. Tampoco terminaron con heridas de seriedad. Eso sí, ambos pudieron calzar potentes golpes a los rostros, haciendo vibrar al público.

Golovkin fue el agresor de principio a fin, pero sin poder derribar al ídolo mexicano. Álvarez supo responder en sus intercambios con “Triple G”.

La refriega mantuvo la intensidad hasta los últimos segundos, y se tuvo que apelar a las tarjetas, aunque ambos boxeadores reclamaron el triunfo.

Los dos púgiles levantaron los brazos en señal de victoria tras la campana final y saltaron a los brazos de sus equipos, pero tuvieron que esperar a las tarjetas para saber quién se llevaba los cinturones a casa.

Dos de las tarjetas estaban muy igualadas, una dio ventaja a Golovkin con 115-113, y la otra señaló un empate 114-114. Pero la veterana jueza Adalaide Byrd dio inexplicablemente el triunfo a Canelo por 118-110, concediéndole todas las rondas menos dos.

Por ejemplo, la tarjeta de la agencia The Associated Press (AP) la vio igualada, 114-114.

Las estadísticas concedieron a Golovkin 217 golpes en 703 intentos mientras que Álvarez materializó 169 de sus 505 puñetazos.

Golovkin, quien nunca perdió en 38 peleas, conservó sus títulos medianos gracias al empate. Pero Álvarez demostró que no sólo podía absorber el impacto de la poderosa pegada del kazajo, sino que también pudo castigar a su rival.

DETALLES DE UNA PELEA VIBRANTE

La pelea fue un deleite para los 22.358 espectadores en la T-Mobile Arena, testigos de la clase de exhibición que los puristas del boxeo habían anticipado. Fue un emocionante, de jabs punzantes y varios intercambios. Ninguno estuvo dispuesto a retroceder ante el otro.

El campeón kazajo fue más agresivo en el quinto, pero el mexicano no cedió terreno y peleó dispuesto a todo. Golovkin conecta una derecha a la cabeza.

Golovkin se llevó el sexto y setimo asalto, al disminuir su ofensiva el mexicano. Pero, Canelo siguió peleando con inteligencia, esquivando golpes de poder, con buena movilidad de piernas, utilizando el ring entero.

Canelo siguió esquivando golpes en el octavo, pero disminuyó demasiado su ofensiva, lo que pudo costarle el asalto. Ambos conectaron potentes uppercuts.

El noveno fue mejor para el mexicano, quien asestó un salvaje gancho de derecha. Pero, el no jalar el gatillo lo suficiente, siguió arriesgando su puntuación en la tarjeta de los jueces.

Canelo soltó las manos en el décimo y se llevó el asalto al conectar más golpes de poder. GGG respondió con lo propio, terminando un asalto de acción y resistencia de ambos.

Los dos asaltos de campeonato fueron del mexicano, aunque el campeón nunca abandono el pleito. Simplemente, Canelo conecto más y Golovkin disminuyó el volumen de golpes, a la vez que fue alcanzado por golpes de poder.

Y drama fue lo que se vivió en el tramo final de la pelea, en la que Álvarez sacó el resto que tenía y estremeció a Golovkin con uppercuts y la fortaleza de su mano derecha. Pero Golovkin devolvía todo lo que recibía.

Fue una batalla desde el campanazo inicial, con Golovkin decidido a arrinconar a Álvarez, pero reiteradamente fue impactado por el mexicano. Golovkin pronosticó antes del combate que los últimos asaltos asemejarían una pelea callejera, y de cierta forma así fue.

Golovkin esperó por la oportunidad de enfrentar a Álvarez durante casi dos años, tratando de protagonizar un combate de primera categoría para embolsar varios millones de dólares y establecerse como una figura capaz de generar ventas de pago por visión. Álvarez finalmente aceptó, luego que Golovkin lució vulnerable al inicio de este año ante Daniel Jacobs, en una decisión que puso fin a su racha de 23 victorias seguidas por la vía del nocaut.

Una vez más, el escándalo estaba asegurado, sin importar que la pelea había sido histórica por la entrega de ambos púgiles, que al recibir el veredicto final de “combate nulo”, no dejó satisfecho a ninguno de los dos después de haber completado una gran labor en favor del boxeo tras el reciente “fraude” y “robo” de la farsa montada por Floyd Mayweather júnior y Conor McGregor.

“Por supuesto que quiero la revancha”, enfatizó Golovkin, quien se mudó de Kazajistán a Los Ángeles para convertirse en una estrella del boxeo. “Quiero una pelea, una pelea de verdad. Tengo mis cinturones, quiero una pelea de campeonato”.

Por su parte, Canelo Álvarez dijo por su parte que está más que dispuesto a volver a enfrentarse al púgil kazajo. “Obviamente sí, si la gente quiere”, recalcó Álvarez. “Él no ganó, fue un empate. Siempre dijo que iba a estar un paso por delante de él”.

Pero los que sí tuvieron que salir a dar explicaciones de inmediato a los periodistas por el escándalo de la votación fue el presidente ejecutivo de la Comisión Atlética de Nevada, Bob Bennett, y el promotor de la velada y representante de Álvarez, Óscar De La Hoya, dueño de Golden Boy Promotions.

Bennett trató de ‘maquillar’ el grave error cometido por Byrd, a la que definió como una buena juez, pero que se había equivocado.  “Adalaide desde mi punto de vista es una grandiosa juez. Ha hecho más de 115 peleas de campeonato, ella ha hecho gran trabajo en nuestro entrenamiento, desafortunadamente no tuvo un buen día. Vio una pelea muy diferente a los otros jueces. Eso pasa alguna veces”, explicó Bennett.

A De La Hoya, que vio como ganador a Álvarez en siete de los 12 asaltos, también le tocó reconocer que la puntuación de Byrd no tenía justificación y le había hecho un gran daño al boxeo.

“Lamentablemente cuando esta noche tendríamos que hablar de la gran pelea que han protagonizado tanto Golovkin como Álvarez, ahora todo el mundo está hablado del veredicto y la puntuación de Byrd”, subrayó De La Hoya. “Pensé que era una pelea cerrada, y aunque no soy juez no entiendo la puntuación de 118-110 a favor de Canelo”, comentó.

LAS GANANCIAS Y UNA NUEVA PELEA

El promotor y exboxeador, Óscar De la Hoya,  confirmó que, en el contrato, estaba asegurada la revancha si Golovkin ganaba, no así si el vencedor hubiese sido Álvarez, quien no tenía obligación de dársela, y ahora con el nulo tendrán que negociarla, pero se mostró confiado que se “dará”.

Sobre todo después de las ganancias que ha dejado la primera con más de 30 millones de dólares de taquilla y de dos millones de personas que compraron la pelea para verla por la televisión de pago, con un precio de 80 dólares cada uno.

Mientras que las bolsas de Golovkin y de Álvarez no superaron los ocho millones de dólares combinados. Canelo recibió cinco millones de dólares (4,1 millones de euros) y Gennady se llevó otros dos millones garantizados, al margen del porcentaje de los ingresos de la televisión de pago, que eleva sus ganancias en casi tres millones (2,5 millones de euros).

Golovkin aseguró desconocer si habrá revancha, ya sea cercana o tardará en llegar. “Sólo me dedico a boxear y en esta ocasión ha triunfado nuestro deporte. De lo demás se encarga mi equipo de trabajo. Ahora sólo pienso en relajarme y tratar de descansar. Después, ya veremos”, declaró GGG.

Sin embargo, su preparador físico y hombre de confianza, el mexicano Abel Sánchez fue categórico cuando dijo que la pelea había sido ganada por su pupilo 116-112, pero que los jueces habían ido a escuelas diferentes. “Álvarez corrió por el cuadrilátero más de lo que pensábamos, pero hizo su pelea y Golovkin también con un boxeo que fue superior porque que se dedicó a atacar siempre. Lo que sucedió no nos ha sorprendido porque sabíamos que llegábamos a una guerra”, dijo Sánchez.

Sin embargo, fue categórico a la hora de definir como una gran pelea la que protagonizaron ambos púgiles, pero con la desgracia que “fue presenciada por una jueza que estuvo ciega”.

Lo que no se podía esperar Álvarez es que su boxeo había cautivado a la jueza catalogada como “pésima” en sus actuaciones y con el peor récord de decisiones y lo vio ganador en 10 de los 12 asaltos (118-110), para arruinar lo que fue un gran combate que también estará unido a la historia gris del deporte del boxeo.

GALERÍA DE FOTOS: Golovkin y “Canelo” protagonizan una gran pelea y los jueces un escándalo

Golovkin: “Quiero una revancha porque sigo siendo el campeón”

Las Vegas, Nevada (EE. UU.). El peleador kazako Gennady Golovkin siguió sin perder su sonrisa después del combate nulo que protagonizó la noche del 16 de setiembre en el T-Mobile Arena de Las Vegas ante el mexicano Saúl Canelo Álvarez, y dijo que entendía el drama que vive en cada pelea.

“El boxeo es un espectáculo de mucho drama y como tal hay que asumirlo hasta el final”, declaró Golovkin. “No entró a valorar los veredictos, peleo, y agradezco todo el apoyo que he recibido de los aficionados y en especial de los kazakos que vinieron a verme”.

Golovkin, de 35 años, 19 defensas exitosas de sus títulos (2010-2017), que esta vez fueron tres del peso mediano, versión Federación Internacional de Boxeo (FIB), Asociación Mundial (AMB) y Consejo Mundial (CMB), la segunda mejor racha en la historia del boxeo, sólo superadas por las 20 de Bernard Hopkins (1995-2005), reiteró que el veredicto no es su fallo.

“Esta vez me han dado un empate. Me enfoco en pelear”, insistió Golovkin, quien se mudó de Kazajistán a Los Ángeles para convertirse en una estrella del boxeo. “Fíjense en mis cinturones. Sigo siendo el campeón. No he perdido”.

“Mi responsabilidad fue la de darlo todo en cada asalto y eso fue lo que hice desde que comenzó la pelea”, subrayó Golovkin. “Lo presione de principio a fin y creo que fue superior”.

La mejor prueba de esa realidad la dieron los aficionados que llenaron el aforo del T-Mobile Arena, que comenzaron con el grito de “¡Canelo, Canelo, Canelo…!” y a medida que avanzaba la pelea la cambiaron por “GGG, GGG, GGG…“.

A la pregunta concreta de si ganó la pelea, Golovkin con su lenguaje directo recordó que seguía en posesión de todos los cinturones.

“Sigo siendo en campeón, no he perdido ninguno de los cinturones y por lo tanto nada ha cambiado”, valoró Golovkin, que al igual que “Canelo” dijo que estar dispuesto a la revancha.

“Claro que quiero una revancha porque lo que hemos protagonizado esta noche ha sido una pelea real”.

Por su parte, el preparador de Golovkin, el mexicano Abel Sánchez dijo no sentirse sorprendido por la manera como se dieron los hechos dentro del cuadrilátero y el veredicto.

“Ninguna sorpresa”, comentó Sánchez. “Sabíamos con lo que nos íbamos a enfrentar para esta pelea, que podría ser la guerra”.

Mientras que el promotor Óscar De la Hoya, dueño de Golden Boy Promotions, que lleva los intereses de Álvarez, afirmó que su cliente había ganado 7-5 la pelea. Pero una vez más, el boxeo parece incapaz de superarse a sí mismo. “La gente puede argumentar a favor de cualquiera de los dos, pero fue una gran pelea”, señaló De La Hoya, promotor del mexicano Álvarez. “Pero mucha gente no puede comprender el 118-110, entre ellos yo”.

Pero lo que no pudo explicar es como la jueza Adelaide Byrd, que trabaja en peleas desde 1997 con 442 en su haber, vio a Álvarez ganador de 10 de los 12 asaltos (118-110 puntos).

De lo que sí quiso hablar fue que se trabajará la posibilidad de una revancha y del éxito económico que dejó la pelea con taquilla superior a los 30 millones de dólares y más de dos millones de venta por la televisión de pago con 80 dólares por persona.

Mientras que los boxeadores se llevaron apenas ocho millones de dólares garantizados con sus bolsas, a repartirse, cinco para Álvarez y dos que recibió Golovkin.

a ironía o el insulto en torno a este dinero es ver que el pasado 26 de agosto por el “circo” y la “farsa” que protagonizaron Floyd Mayweather Junior y Conor McGregor, el primero tuvo una bolsa garantizada de 100 millones de dólares y el segundo de 35, al margen todo lo que puedan ganar por los derechos de la venta de la televisión de pago.

De ahí, que la puntuación ofrecida por Byrd hiciese que una gran pelea que ya entró a formar parte de la historia del boxeo la convirtiese también en otra mancha negra en el mundo de un deporte que siempre está envuelto en las “sospechas”, “los escándalos” y la “falta de control” por parte de las propias autoridades.

“Canelo”: “Estoy frustrado con el veredicto porque gané la pelea”

Las Vegas, Nevada (EE. UU.). El púgil mexicano Saúl Canelo Álvarez, que la noche del 16 de setiembre hizo combate nulo con el campeón invicto kazako Gennady Golovkin, en pelea pactada a 12 asaltos, dijo sentirse “frustrado” por el veredicto.

“No estoy de acuerdo para nada con el veredicto”, declaró Álvarez al concluir la pelea. “Fue superior, pienso que la gane porque me mostré superior en el cuadrilátero”.

Álvarez, de 27 años, que cosechó su segundo combate nulo como profesional (49-1-2, 34 nocáuts), mostró el mismo sentir que la jueza Adelaide Byrd, la peor que hay en el mundo del boxeo y de las artes marciales mixtas, que lo vio ganador en 10 de los 12 asaltos para darle una puntuación de 118-110.

Aunque fue un poco más comedido al decir que pensaba había ganado entre siete y ocho asaltos.

“Siempre contrarresté los golpes que colocaba Golovkin y por dos veces lo vi tocado”, comentó Álvarez, aspecto que él solo observó sobre el cuadrilátero. “Hice una gran pelea que mereció el triunfo”.

Sin embargo, la puntuación de los jueces, pero en especial la de Byrd, confirmó los temores de los críticos del siempre “oscuro” mundo del deporte del boxeo que habían anticipado dos cosas sobre la pelea.

Primero, que ambas partes ya tenían pactada de antemano una segunda pelea, y lo único que faltaba por conocer era el camino que habían elegido para llevar adelante sus planes.

Los que conocen el mundo de Las Vegas, donde se permite la vergüenza del llamado “combate” de boxeo entre Floyd Mayweather Junior y Conor McGregor, adelantaban que lo ideal para que la imagen del deporte se recuperase sería que Golovkin consiguiese un nocáut.

Pero también adelantaban que la revancha podría llegar por el camino de una decisión polémica de los jueces después de 12 asaltos y eso ha sido lo que lamentablemente ha sucedido.

De hecho, Álvarez habló también de la posibilidad de la revancha y aunque intentó ser diplomático, como que era ajeno a tal realidad, su lenguaje corporal y expresivo lo delató.

“Creo que serán los aficionados los que deben decidir sobre el asunto de la revancha”, comentó Álvarez, el mismo que desde hace más de dos años les ha negado a esos aficionados el deseo que se hubiese enfrentado antes a Golovkin.

Sin ningún argumento válido que exponer, dado que las peleas las deciden siempre los promotores y la de la revancha ya está pactada aunque no se sepa la fecha en el 2018, Álvarez pasó de nuevo a expresar su “frustración”.

“Lo único que quiero dejar muy claro es que me siento frustrado por el veredicto de combate nulo que se ha dado esta vez”, agregó Álvarez.

Pero lamentablemente no tan grande como la que se vivieron los 22.358 espectadores que llenaron las gradas del T-Mobile Arena, cuando escucharon un veredicto que ya pasó a la historia como otro de los grandes “fiascos” y “escándalos” en el mundo del boxeo.

La jueza Byrd “tuvo un día malo”

Las Vegas, Nevada (EE. UU.). El escándalo generado por la jueza Adalaide Byrd en el combate que disputaron el campeón invicto kazako Gennady Golovkin y el mexicano Saúl Canelo Álvarez, que acabó con veredicto de nulo, obligó al director ejecutivo de la Comisión Atlética de Nevada, Bob Bennett, a ofrecer explicaciones.

En sus cartulinas, Byrd dio como ganador al Álvarez con una polémica puntuación de 118-110, lo que significó que lo vio ganador en 10 de los 12 asaltos que duró la pelea.

Mientras que los otros dos jueces del combate, Dave Moreretti, dio ganador a Golovkin (115-113), y Don Trella presentó un empate (114-114).

“Adalaide, en mi opinión, es una juez excepcional”, declaró Bennett a los periodistas que se encontraban al lado del cuadrilátero, mientras era abucheado por los aficionados presentes en el T-Mobile Arena, donde se celebró la pelea.

“Ella ha hecho más de 115 peleas por el título o de eliminación”, recordó.

Bennett destacó que Byrd había realizado una gran labor en el trabajo de enseñar y orientar a los nuevos jueces que pertenecen a la Comisión Atlética de Nevada.

“Ha hecho una gran labor en la formación de nuestros jueces. A muchos de ellos les ha dado un apoyo especial para que puedan superarse”.

Sin embargo, Bennett reconoció que la posición de ser juez de boxeo es “muy difícil”. “Desafortunadamente, esta vez su decisión fue algo especial. No estoy poniendo ninguna excusa. Lo que quiero decir es que es una gran jueza y que en cualquier negocio y profesión, algunas veces tienes un día malo y eso ha sido lo que ha sucedido en esta ocasión”, admitió.

Bennett reconoció que Byrd había visto una pelea “completamente diferente” a la que presenciaron los 22.358 aficionados que llenaron las gradas del T-Mobile Arena, los profesionales de la información, los expertos y sus propios compañeros.

“Lo único que puedo decir es que esas cosas a veces suceden”, insistió Bennett, aunque sus explicaciones no calmaron para los ánimos de los aficionados que lo despidieron con un mayor abucheo.

Según CompuBox, el sistema de estadísticas que controló las que se dieron durante los 12 asaltos que duró la pelea, Golovkin, de 35 años, que sigue invicto como campeón del peso mediano, versiones Federación Internacional de Boxeo (FIB), de la Asociación Mundial (AMB) y del Consejo Mundial (CMB), colocó 218 golpes de los 703 que le lanzó a Álvarez, un 31 por ciento de acierto.

Por su parte, Álvarez, de 27 años, alcanzó a Golovkin con 169 golpes de los 505 que lanzó, un 34 por ciento de acierto, pero el campeón invicto pegó más golpes a su rival en 10 de los 12 asaltos que duró el combate.

FUENTES CONSULTADAS: Páginas de Yahoo Deportes, NotiFight.com y YouTube, así como las cadenas estadounidenses ‘ESPN’ y ‘Univisión Deportes’.

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