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La voleibolista Fabiana Claudino (centro) sostiene la antorcha olímpica tras la llegada de la llama olímpica a Brasil para el relevo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, pasado martes 3 de mayo del 2016. A la derecha, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, en el Palacio de Planalto, en Brasilia, Brasil.

Brasilia y Río de Janeiro (Brasil). La antorcha olímpica ya está en Brasil con vistas a recibir en agosto próximo los Juegos Olímpicos de Río 2016.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibió esta semana la llama olímpica en el Palacio presidencial de Planalto y aseguró que el país está listo para organizar los mejores Juegos Olímpicos del mundo en Río de Janeiro.

La llama olímpica aterrizó este martes en Brasilia procedente de Ginebra, primera escala de un viaje por todo el país antes del inicio de los Juegos de Río 2016 y quizá el último gran acto de Dilma Rousseff como presidenta.

El presidente del Comité Organizador de Río 2016, Carlos Arthur Nuzman (centro), recién llegado a Brasilia con la antorcha olímpica, este 3 de mayo en una ceremonia en el aeropuerto a la que asistieron el ministro de Deportes de Brasil, Ricardo Leyser (izquierda), y el gobernador de Brasilia, Rodrigo Rollemberg.
El presidente del Comité Organizador de Río 2016, Carlos Arthur Nuzman (centro), recién llegado a Brasilia con la antorcha olímpica, este 3 de mayo en una ceremonia en el aeropuerto a la que asistieron el ministro de Deportes de Brasil, Ricardo Leyser (izquierda), y el gobernador de Brasilia, Rodrigo Rollemberg.

Luego del aterrizaje del avión, con más de una hora de retraso, el presidente del Comité de Organización de Río 2016, Carlos Arthur Nuzman, descendió por la escalera portando una pequeña lámpara flameante.

Con rituales indígenas, a bordo de una canoa hawaiana, suspendida de un helicóptero, a pie o a caballo, la antorcha que regirá los primeros Juegos Olímpicos de América del Sur recorrerá 300 ciudades de Brasil transportada por 12.000 personas hasta llegar al mítico estadio Maracaná de Río el 5 de agosto.

“Conocemos la inestabilidad política. Incluso conviviendo con un periodo difícil, muy difícil de la Historia y de la historia de la democracia, Brasil sabrá convivir con la mejor recepción de todos los atletas y visitantes extranjeros porque creamos las condiciones para eso”, dijo Rousseff al recibir la llama olímpica en el Palacio de Planalto, Brasilia, su centro de operaciones, que deberá abandonar la semana próxima si el Senado la suspende del cargo por hasta 180 días, el próximo 11 o 12 de mayo, para juzgarla por irregularidades en las cuentas públicas.

Unas 12.000 personas participarán en el relevo por 329 pueblos y ciudades de Brasil, en los primeros Juegos Olímpicos de la historia celebrados en Suramérica.

La antorcha olímpica llegó este martes 3 de mayo a Brasil desde Ginebra, Suiza, donde hizo una escala después de haber sido encendida el pasado 21 de abril en la ciudad griega de Olimpia. A la derecha, el presidente del comité organizador Carlos Nuzmán y a la izquierda, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.
La antorcha olímpica llegó este martes 3 de mayo a Brasil desde Ginebra, Suiza, donde hizo una escala después de haber sido encendida el pasado 21 de abril en la ciudad griega de Olimpia. A la derecha, el presidente del comité organizador Carlos Nuzmán y a la izquierda, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.

“Tengo la certeza de que un país cuyo pueblo sabe luchar por sus derechos y sabe proteger su democracia es un país donde las Olimpiadas tendrán el mejor éxito de los próximos meses”, añadió la presidenta en su discurso.

Rousseff deberá esperar la sentencia final en la residencia presidencial, el Palacio de la Alvorada, cobrando la mitad de su salario. Un capítulo que podría extender la agónica disputa de poder entre la mandataria y su vicepresidente, Michel Temer, que ansía su puesto.

Si el Senado aprueba el juicio político, Rousseff será reemplazada por Temer, líder de la mayor fuerza local, el centrista PMDB, que hasta marzo integró la coalición de Gobierno y al que la presidenta acusa de “traidor” y de líder de un “golpe parlamentario” en curso.

La mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, prometió, durante una ceremonia con la antorcha olímpica, que la crisis política que complica al país no afectará a los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Suramérica.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff (derecha) enciende la antorcha olímpica al lado de la voleibolista Fabiana Claudino, durante una ceremonia tras la llegada de la llama olímpica a Brasil el pasado martes 3 de mayo del 2016, en Brasilia, Brasil.
La presidenta brasileña Dilma Rousseff (derecha) enciende la antorcha olímpica al lado de la voleibolista Fabiana Claudino, durante una ceremonia tras la llegada de la llama olímpica a Brasil el pasado martes 3 de mayo del 2016, en Brasilia, Brasil.

Con la dinámica política en su contra y la popularidad por el suelo, Rousseff, una exguerrillera de 68 años, anticipó que luchará hasta el final. Pero el clima de fin de ciclo ya está instalado y, según el diario Folha de Sao Paulo, la presidenta “ordenó vaciar sus gavetas”.

En el mismo momento en que muchos asesores del oficialismo encabezado por el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) preparan sus currículo tras más de 13 años en el poder, los responsables de los Juegos sostienen que son inmunes a la descomunal crisis.

“Desde el punto de vista de la preparación de los Juegos, la crisis no afecta en nada porque realmente nuestra planificación y ejecución fueron muy buenas”, manifestó el ministro de Deportes, Ricardo Leyser, en una entrevista reciente con la Agence France-Presse (AFP).

La llama olímpica llegó en una lámpara en un vuelo desde Suiza unas horas antes y fue llevada al palacio presidencial en Brasilia. De forma acrobática, el bombero brasileño Alves Hudson baja con rápeles la llama olímpica en el estadio Mané Garrincha, en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.
La llama olímpica llegó en una lámpara en un vuelo desde Suiza unas horas antes y fue llevada al palacio presidencial en Brasilia. De forma acrobática, el bombero brasileño Alves Hudson baja con rápeles la llama olímpica en el estadio Mané Garrincha, en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.

TREGUA OLÍMPICA

En el mundo antiguo, la llegada de la llama anunciaba una tregua para que los atletas pudieran trasladarse a Olimpia para la competición, una referencia a la que Rousseff apeló recientemente para convocar a un tiempo de concordia.

Pero en tanto el proceso de destitución avanza a todo vapor, la mandataria continúa buscando opciones para evitar su catástrofe.

El diario O’ Globo informó el lunes de que Rousseff estudia renunciar y pedir al Congreso una enmienda constitucional para celebrar nuevas elecciones en octubre anterior, una iniciativa apoyada por la mayoría de los brasileños.

Tras su paso por Brasilia, capital de Brasil, la antorcha comenzó su recorrido por otras 329 ciudades de todo el país hasta llegar al estadio de Maracaná, en Río de Janeiro, que será el próximo 5 de agosto, cuando se inaugurarán los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Tras su paso por Brasilia, capital de Brasil, la antorcha comenzó su recorrido por otras 329 ciudades de todo el país hasta llegar al estadio de Maracaná, en Río de Janeiro, que será el próximo 5 de agosto, cuando se inaugurarán los Juegos Olímpicos de Río 2016.

La opción parece fuera de proporción para la debilidad actual del Gobierno, derrotado de forma aplastante el pasado 17 de abril en la cámara de diputados cuando se votó la petición de ‘impeachment‘ contra la mandataria, pero podría presionar a Temer y sus aliados, que quieren instalarse en la presidencia.

Temer tiene una intención de voto de entre el 1% y el 2%, según un sondeo reciente, y Rousseff no pierde oportunidad de recordarle que ella obtuvo 54 millones de votos, tiene mandato hasta el 2018 y acusarlo de usar el ‘impeachment‘ para tomar el poder sin pasar por las urnas.

Pero si el Senado le baja el pulgar, Brasil se encontrará con la paradoja de tener dos presidentes durante los Juegos Olímpicos, uno suspendido y otro en funciones.

La portadora de la antorcha olímpica, Fabiana Claudino, capitana del equipo de voleibol de Brasil, asiste al paso de la antorcha de la llama, ya que deja el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.
La portadora de la antorcha olímpica, Fabiana Claudino, capitana del equipo de voleibol de Brasil, asiste al paso de la antorcha de la llama, ya que deja el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.

PROBLEMAS PROPIOS

Intentando blindar los juegos de la grave crisis política y la peor recesión económica en décadas, los organizadores esperan una cita que deje en la memoria la belleza singular de una ciudad célebre, con sus montañas, sus playas y su famosa estatua del Cristo Redentor, una de las postales más conocidas del mundo.

Con las competiciones ya en el horizonte y la infraestructura prevista casi totalmente lista, aunque afectada por recortes de presupuesto debido a la crisis, los Juegos empiezan a entremezclarse con los titulares del terremoto político.

La antesala no fue precisamente un catálogo de buenas noticias en un Río de Janeiro donde empeoran los índices de violencia y 11 trabajadores han perdido la vida en las obras olímpicas.

El surfista Gabriel Medina (izquierda) entrega la llama olímpica al jugador de voleibol Paula Pequeno, como parte del relevo de la antorcha en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.
El surfista Gabriel Medina (izquierda) entrega la llama olímpica al jugador de voleibol Paula Pequeno, como parte del relevo de la antorcha en Brasilia, Brasil, este 3 de mayo del 2016.

Al ‘boom‘ de casos de dengue en Brasil se sumó un brote inusitado de virus del zika, una dolencia también transmitida por mosquitos que trajo consigo un gran aumento de casos de bebés nacidos con microcefalia (cerebro anormalmente pequeño) y que encendió alarmas.

El país combate asimismo el virus H1N1, que ya ha dejado 230 muertes este año, y la chicunguña.

La antorcha aterrizó en un Brasil polarizado, inestable y que deriva en un mar de dudas.

Rubens Pompeu (derecha), competidor brasileño de canotaje, pasa la llama olímpica a otro portador de la antorcha en el lago Paranoá en Brasilia, este 3 de mayo del 2016. La antorcha ahora será transportado pot 12.000 personas a través de 329 ciudades, que terminará en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro, el 5 de agosto, para la ceremonia de apertura.
Rubens Pompeu (derecha), competidor brasileño de canotaje, pasa la llama olímpica a otro portador de la antorcha en el lago Paranoá en Brasilia, este 3 de mayo del 2016. La antorcha ahora será transportado pot 12.000 personas a través de 329 ciudades, que terminará en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro, el 5 de agosto, para la ceremonia de apertura.

ANTORCHA OLÍMPICA: SÍMBOLOS, RECORRIDO, PORTADORES

La antorcha olímpica, que aterrizó el martes en Brasil a 94 días de que comiencen los primeros Juegos de Sudamérica en Río de Janeiro, llevará en manos de unos 12.000 relevistas sus símbolos por todo el país antes de entrar en el Maracaná el 5 de agosto.

¿QUÉ SÍMBOLOS?

La llama, encendida para los Juegos de Ámsterdam 1928 y transportada en relevos desde Berlín 1936, representa tres valores del olimpismo: paz, unión y amistad.

Cada edición de los Juegos posee su modelo de antorcha repleto de símbolos. Y la de Río 2016 no ha sido menos: mientras el dorado de la parte superior representa el cielo soleado y el oro de las medallas, las diferentes hendiduras aluden a las exuberantes montañas cariocas, su mar tropical e, incluso, al suelo de la ‘Cidade maravilhosa’, con una referencia a las famosas ondulaciones del paseo marítimo de Copacabana.

Realizada en aluminio reciclado y resina con un acabado satinado, la antorcha pesa un kilo y puede abrirse y contraerse.

¿CUÁL ES EL RECORRIDO?

La llama fue encendida el pasado 21 de abril en las ruinas de la ciudad griega de Olimpia, cuna de los Juegos de la Antigüedad, antes de pasar por Suiza, donde visitó el Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra y el Museo Olímpico en Lausana.

Tras aterrizar el martes anterior en Brasilia, el presidente del Comité Organizador de Río 2016, Carlos Arhtur Nuzman, la llevó hasta el palacio presidencial, donde la jefa de Estado, Dilma Rousseff, prendió la antorcha.

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La llama recorrerá ahora 329 ciudades, entre las que destacan las capitales de los 27 estados del gigante sudamericano. El trayecto abarcará 20.000 kilómetros por tierra y 16.000 por vía aérea.

El viaje acabará el 5 de agosto, cuando la antorcha haga su emocionante entrada en el mítico estadio carioca de Maracaná, durante la ceremonia de apertura de los Juegos del 2016. La llama será emplazada después en el centro de la ciudad durante el evento.

Aunque la antorcha será transportada la mayoría del tiempo por corredores, también se desplazará por otros medios como canoas, caballos y helicópteros.

El exmaratonista Vanderlei Cordeiro de Lima participa en la gira de la llama olímpica frente a la catedral de Brasilia, la capital de Brasil, este 3 de mayo del 2016.
El exmaratonista Vanderlei Cordeiro de Lima participa en la gira de la llama olímpica frente a la catedral de Brasilia, la capital de Brasil, este 3 de mayo del 2016.

Los relevistas son escoltados por las fuerzas de seguridad, que no pudieron evitar, sin embargo, que el cortejo se viera afectado el martes por el tenso momento político que vive el país.

En los primeros kilómetros del recorrido en Brasilia, unos manifestantes mostraron pancartas contra el vicepresidente, Michel Temer, convertido ahora en enemigo frontal de Rousseff.

Si el Senado decide la semana próxima apartar a la mandataria de su cargo durante 180 días para ser juzgada por maquillaje de las cuentas públicas, Temer se convertiría en su sustituto y probable presidente en funciones durante los Juegos.

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En plena recesión económica, tres ciudades de Minas Gerais renunciaron, por su lado, a formar parte del recorrido de la antorcha por problemas financieros.

¿QUIÉNES SON LOS RELEVISTAS?

Unos 12.000 portadores comenzaron a relevarse desde este marte martes, después de recorrer aproximadamente 200 metros cada uno. La transición entre dos antorchas se hace a través del llamado “beso de la llama”.

La primera en correr en suelo brasileño ha sido Fabiana Claudino, capitana del equipo femenino de voleibol y doble campeona olímpica. La identidad del último relevista aún no se conoce.

Entre los primeros portadores destacaron Hanan Daqqah (una refugiada de la guerra civil siria de 12 años que llegó a Brasil con su familia desde el año pasado), Artur Ávila Cordeiro de Melo (investigador brasileño y primer latinoamericano en haber logrado la medalla Fields, prestigiosa distinción en matemáticas) o Lucio (excapitán de la selección brasileña de fútbol).

Los relevistas son en su gran mayoría anónimos. Fueron cuidadosamente seleccionados por una comisión formada por Río-2016 y un patrocinador.

Los candidatos debían enviar un texto de presentación acompañado de una foto y de un vídeo.

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