Compartir
Diego Armando Maradona festeja su obra de arte de "México 1986", el segundo gol de Argentina a Inglaterra en el triunfo 2-1 en los cuartos de final en el Estadio Azteca, considerada la mejor anotación de la historia de los Mundiales. La sufre el central inglés Terry Butcher (Nº 6), el 22 de junio de 1986 (foto FIFA.com).

Hace 31 años, un 22 de junio de 1986, fui testigo del gol más sensacional de la historia de los Campeonatos Mundiales de Fútbol y, poco antes, del mayor fraude de las citas mundialistas desde 1930. Y el protagonista de ambas acciones fue el astros argentino Diego Armando Maradona, uno de los últimos genios del balompié universal, quien alcanzó el cenit de su carrera en el Mundial de “México ’86”, al que llegó con 25 años, en plena madurez futbolística.

El Pelusa dejó atrás varias amarguras, como la injusta decisión del técnico César Luis Menotti para que no actuara en la Copa de “Argentina ’78” con 17 años; su fallido paso por el FC Barcelona; o la terrible lesión que sufrió a pies del español Andoni Goikoetxea.

Esta Copa del Mundo de 1986 le sirvió hace más de tres décadas para completar la leyenda iniciada en el Argentinos Juniors, el Boca Juniors y el Nápoli de Italia, con el que ganó dos scudettos de la Serie A y una Copa de la UEFA (hoy Europa League).

Diego fue, sin discusión alguna, arte puro en “México ’86”, el digno sucesor de Pelé. Encarnó la magia y el desequilibrio del fútbol. Nació en la miseria y fue adicto a las drogas. Pero nadie le quita que pasó a ser el número uno del planeta.

Un genio comparable a Pelé, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff y Franz Beckenbauer, considerados los más grandes del Olimpo futbolero, que años más tarde se incluyeron otros genios de la talla de Zinedine Zidane, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

La Guerra de las Malvinas siempre estuvo presente aquel mediodía del 22 de junio de 1986 en el majestuoso y abarrotado Estadio Azteca, de la capital mexicana, y, aunque ya pasaron 31 años de la famosa efeméride de la Copa Mundial de “México ’86”, el clima de hostilidad que se percibió lo tengo bien grabado en mi retina.

La Argentina de Diego Maradona, que vestía de azul con negro, partía como favorita en los cuartos de final. Enfrente llegaba una Inglaterra que aparecía diferente de otras ocasiones, no solo por su inusual uniforme blanco, con pantaloneta y medias celestes, sino porque era acompañada por los temibles e irracionales aficionados hooligans, la vergüenza rosa de toda una nación.

Estaban muy frescos los recuerdos y los odios de la batalla de 1982 entre ambos países, por el territorio sur del continente en poder de los británicos. Así que la batalla estaba declarada. El periodismo, además, se encargó de recalcar en esos días las diferencias diplomáticas, ya de por sí invivibles, y el clima de tensión creció, por supuesto, en el ámbito deportivo.

También todos los periodistas que estaban en el palco de prensa –incluido el ya fallecido Ricardo Quirós Sáenz, del diario La Nación– no paraban de revivir la atrocidad y locura de la tragedia sufrida un año antes en el estadio belga Heysel en Bruselas, donde murieron 39 personas antes de la final europea entre el Liverpool inglés y la Juventus italiana, muchos de ellos aplastados por la bestial acción de los hooligans. El temor también aumentaba en las gradas del Azteca.

Yo laboraba en ese momento en el desaparecido semanario deportivo Triunfo y vivía en carne propia la larga pero increíble experiencia periodística de cubrir por primera vez una Copa Mundial, por 40 días y 40 noches.

Aquella vez coincidí con mi compañero de aventura, el fotógrafo Luis Castillo Sagot, que el ambiente hostil asustaba a cualquiera, incluido este servidor, que nunca estuvo tranquilo, en especial cuando los hooligans estaban contiguo al palco de prensa causaron destrozos en las butacas del Azteca, que provocó la pronta y efectiva respuesta de la policía mexicana para controlar a los despiadados fanáticos británicos.

DOS GOLES DE LEYENDA

Ya en el campo de acción, el drama fue una realidad, en un Estadio Azteca a reventar y bajo un calor sofocante. Al final, la primera parte resultó muy tensa y terminó igualada sin goles.

Las genialidades de Diego Armando Maradona con el balón eran seguidas por las cámaras en cada rincón del terreno. Y así fue: el Pelusa se inventó de la nada jugadas decisivas aquel domingo al mediodía, incluso recibió la llamada de atención que, en dos ocasiones, hizo el guardalínea costarricense Berny Ulloa Morera, debido a que Diego rehusaba poner en su lugar el banderín que botó antes de un tiro de esquina (Véase nota aparte).

Cuando al inicio de la segunda parte, el Pibe de Oro anotó el primer gol, con “la mano de Dios”, sin que el árbitro tunecino Alí Bennaceur lo advirtiera, los ebrios hooligans empezaron a enloquecer.

Confieso que, a simple vista, desde el palco de la prensa, fue difícil percibir que fue el puño izquierdo del astro argentino el que impulsó el balón a la red, pero uno de los monitores en el interior del recinto deportivo me sacó de dudas, después de la contienda.

Luego vino, en una maniobra individual de lujo, el mejor gol de cuantos se han anotado en la historia de los Campeonatos Mundiales de Fútbol. Cuando Héctor Enrique le sirvió la pelota en el mediocampo al talentoso número “10” albiceleste, lo que más me sorprendió fue su fuerza de voluntad y talento para dejar desparramado a cuanto oponente le salió en el camino, prácticamente a medio equipo inglés (en su orden, Peter Reid, Peter Beardsley, Glenn Hoddle, Terry Fenwick, Terry Butcher y Peter Shilton), en una imparable carrera de 50 metros. “¡Maravilloso, maravilloso…!”, gritó a todo pulmón un periodista italiano que estaba a mi lado. Yo me uní al festejo. ¡Qué golazo!

Argentina ganaba 2 a 0 y los hooligans, que estaban en el segundo nivel del graderío, detrás del arco que defendía el arquero argentino, Nery Pumpido, no soportaron más que los superara su rival en la Guerra de las Malvinas y empezaron con sus actos de vandalismo: lanzaron cosas por todas partes, hicieron estragos en la gradería y, lo principal, enviaron salivazos, insultaron y hasta agredieron a las barras bravas argentinas, que estaban en el primer nivel y habían hecho también sus provocaciones al incendiar una bandera inglesa.

No se me olvida cuando observé cómo los aficionados mexicanos más cercanos salían despavoridos a salvar sus vidas ante los desmanes de los ingleses y argentinos, que ni siquiera se enteraron cuando Gary Lineker descontó de un cabezazo un preciso centro del jamaiquino John Barnes, quien en los últimos minutos hizo desastres en la zaga argentina.

El 2 a 1 en la pizarra fue definitivo, pero en medio de un clima de “guerra” y una vergonzosa conducta de la afición inglesa, que fue muy lamentable en el Estadio Azteca y que, por suerte, no pasó a más. Un orgullo vivir aquel inolvidable pasaje de la historia de los Mundiales de Fútbol, que incluyó, a la vez, el mejor gol jamás visto en la copa y otro tanto que representó el mayor fraude de las citas mundialistas desde 1930. Sin duda, uno de los capítulos más emocionantes y polémicos de las Copas del Mundo.

Cuando Diego Maradona recibió un homenaje en Argentina por su trayectoria del fútbol, este grupo de aficionados guarda como un tesoro la imagen del "gol del siglo XX" ante Inglaterra, en el Mundial de México 1986 (foto FIFA.com).
Cuando Diego Maradona recibió un homenaje en Argentina por su trayectoria del fútbol, este grupo de aficionados guarda como un tesoro la imagen del “gol del siglo XX” ante Inglaterra, en el Mundial de México 1986 (foto FIFA.com).

TREINTA Y UN AÑO DESPUÉS DE “LA MANO DE DIOS” Y EL GOL DEL SIGLO

“El Estadio Azteca rinde homenaje a Diego Armando Maradona por su extraordinario gol anotado en el partido Argentina-Inglaterra con el cual pasaron a las semifinales. 22 de junio de 1986”, recuerda la placa clavada en piedra volcánica de la base del “Gigante de Santa Úrsula”, en Ciudad de México.

Aunque esta placa no precisa cual es el gol “extraordinario” de los dos que Maradona hizo ese día en un partido “mágico” que merece el calificativo de “extraordinario”.

Justo siete días después de aquellos extraordinarios goles, la Argentina de Maradona levantó el la Copa Mundial, la segunda que ganaba después del cetro de “Argentina ’78”, éxito del que se cumplieron ya 31 años esta semana.

Maradona rozó el cielo en esa jornada cuando con ingenio calificó como “la mano de Dios” el gol que firmó recién iniciada la segunda mitad, justo antes de regatear a seis ingleses desde su propio terreno para marcar el segundo, el gol del siglo pasado.

Sus goles tuvieron como testigos a 114.580 aficionados que estaban en el Estadio Azteca, el templo del fútbol mexicano que celebró 51 años de existencia el pasado mes de mayo.

El pasado jueves 22 de junio, fecha en que se cumplió el 31 aniversario de los goles mágicos, el propio exastro del fútbol mundial, Diego Maradona, publicó en su cuenta oficial de Facebook un video en el que repasa los aspectos más importantes del encuentro de los cuartos de final de México 1986 y todo lo que lo rodeó, como el recuerdo de la Guerra de Malvinas y las peleas en las tribunas entre las barras bravas argentinas y los hooligans ingleses.

A 31 años del partido de cuartos de final del Mundial de México entre Argentina e Inglaterra, Diego Armando Maradona recordó ese triunfo histórico en sus redes sociales. “Prohibido olvidar…”, reza la publicación de uno de los mejores de todos los tiempos.

En sus libros autobiográficos Yo soy el Diego (2000) y Diego Armando Maradona: Así ganamos la copa México 86, mi Mundial, mi verdad (2016), el Pibe de Oro escribió ampliamente de sus dos goles a los ingleses, en lo describió fue “una final” en su obligación de ganarle a un país y no a un equipo de fútbol, en honor a los compatriotas fallecidos y heridos en la Guerra de las Malvinas. Aquí presentamos algunos extractos de sus comentarios.

Diego Armando Maradona, máxima estrella de la Copa de México 1986, levanta el trofeo de campeón mundial frente a los fotógrafos y camarógrafos de la prensa deportiva internacional, en el Estadio Azteca. Fue el mayor logro de su carrera deportiva (foto de la agencia AP).
Diego Armando Maradona, máxima estrella de la Copa de México 1986, levanta el trofeo de campeón mundial frente a los fotógrafos y camarógrafos de la prensa deportiva internacional, en el Estadio Azteca. Fue el mayor logro de su carrera deportiva (foto de la agencia AP).

“Ahora sí puedo contar lo que en aquel momento no podía. Mis dos goles a Inglaterra tuvieron una trascendencia diferente… El primero de los dos tantos lo definí en aquel momento como ‘La mano de Dios’… Qué mano de Dios, ¡fue la mano de Diego! Y también fue como meterle la mano en el bolsillo a los ingleses y robarle la billetera con una plata que no era de ellos.

“Del gol con la mano no me arrepiento en absoluto. ¡No me arrepiento en lo más mínimo!, con el respeto que me merecen hinchas, jugadores y dirigentes. Porque yo crecí con esto, porque en Fiorito, en los Cebollitas –y luego en Argentinos Juniors, Boca Juniors y Nápoli–, yo hacía goles con mano permanentemente. Y lo mismo hice adelante de más de 100.000 personas que no me vieron… Porque todo el mundo se quedó gritando el gol. Y si lo gritaron, es porque no tenían ninguna duda. Así que, ahora, ¿cómo vamos a echarle la culpa a mi amigo el árbitro tunecino?

“Nadie se dio cuenta, en el momento: me tiré con todo. Ni yo sé cómo hice para saltar tanto. Metí el puño izquierdo y la cabeza atrás, el arquero Peter Shilton ni se enteró y Terry Fenwick, que venía atrás, fue el primero que empezó a pedir mano. No porque la haya visto, sino porque no entendía cómo podía haberle ganado en el salto al arquero.

“Jorge Valdano me había dado el pase: habíamos tirado una pared, lo apuntaron, me devolvió un adoquín, porque otra no le quedaba, y yo salté, salté con el arquero y el puño arriba, pero detrás de la cabeza… Golazo, golazo, a llorar a la iglesia… Le gané un juicio a un diario inglés inglés que tituló “Maradona, arrepentido”, cosa que jamás se me pasó por la cabeza. Ni ahí, inmediatamente, ni treinta años después… Ni hasta el último suspiro, antes de morirme. Como le contesté a un periodista inglés, de la BBC, un año después: “Fue un gol totalmente legítimo, porque lo convalidó el árbitro. Y yo no soy quién para dudar de la honestidad del árbitro”. Me querían matar todos, por supuesto.

“Lo mismo le dije a Gary Lineker, cuando estuvo en mi casa, en Villa Devoto, de Buenos Aires, para hacerme una entrevista, también para un canal inglés. Lo primero que me preguntó fue: “¿Lo hiciste con tu mano o con la mano de Dios?”. Y yo le contesté: “Fue con mi mano. Pero con esto no quiero faltarles el respeto a los hinchas ingleses”.

“Me acuerdo de que Lineker me dijo que una jugada así, en Inglaterra, la consideraban trampa, y tramposo al que la hacía. Yo le dije que, para mí, era picardía. Y pícaro el que la hacía. El diálogo fue lindo, yo lo sentí de futbolista a futbolista. “Yo le echo la culpa al referí y al asistente, no a vos –me dijo–. Y el segundo gol fue la primera y única vez en toda mi carrera que tuve ganas de aplaudir un gol del rival…”. Un grande, Lineker, siempre terminamos hablando así cuando nos vemos.

“Es cierto, con tecnología, mi gol no hubiera sido convalidado. Tampoco Inglaterra tendría la Copa del Mundo que tiene, porque el gol que le dan en el Mundial de ellos en el ’66 es vergonzoso: medio metra afuera, y se lo dan. Y hoy yo estoy de acuerdo con la tecnología. Es más, la voy a promover en la FIFA si me dan algún día la oportunidad. Ya estamos hablando de que todo el mundo, todo el deporte, quiere transparencia, quieren gritar un gol justo después de ver la repetición, para saber si le pegó con la rodilla o la agarró con la mano, como pasa en el fútbol americano, en el rugby, en el básquet. No podemos estar nosotros, los del fútbol, alejados de la tecnología. Entonces ayudemos, en serio lo digo.

El exvolante inglés, Steve Hodge, con la mítica camiseta argentina que Diego Maradona usó en los cuartos de final de el Mundial de 1986 contra Inglaterra. Hodge la intercambió con el astro del fútbol sin saber que el suramericano había anotado el primer gol con la mano. La camiseta la cedió al Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra, donde se exhibe desde el 2002 (foto FIFA.com).
El exvolante inglés, Steve Hodge, con la mítica camiseta argentina que Diego Maradona usó en los cuartos de final de el Mundial de 1986 contra Inglaterra. Hodge la intercambió con el astro del fútbol sin saber que el suramericano había anotado el primer gol con la mano. La camiseta la cedió al Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra, donde se exhibe desde el 2002 (foto FIFA.com).

“Mi mayor satisfacción fue el segundo gol a Inglaterra. No se compara con nada y va más allá de cualquier copa. Sentí que ganamos con eso algo más que un partido de fútbol. Vencimos bien a un solo país. El fútbol no tenía nada que ver con la Guerra de las Malvinas (1982). ¡Mentira! En nuestra piel estaba el dolor de los que habían muerto y de los familiares de los chicos caídos en las Malvinas. Les di un respiro, les di un consuelo, y eso no lo va a poder hacer nadie más… Nadie más. Porque no va a haber otra guerra, porque no puede volver a haber otra guerra… Es imposible. Hice culpables a cada jugador inglés de lo que sucedió.

“Ese segundo gol lo tapó todo. Fue un súper gol… Tras eludir al primer rival, quise correr con la bola en los pies. Tenía la sensación de que dejaría a todos atrás… y lo hice. Se dice que es el gol más grande de la historia de los Mundiales; eso me llenó de orgullo y me comprometió por el resto de mi carrera deportiva… Es posible que haya un gol más bonito, sí… Pero no creo, je.

“Aquello fue algo único… No se puede poner en palabras. No se puede escribir, no se puede decir. No sé si, como muchos dícen, une el talento y la trampa de los argentinos. No lo sé y no me importa. Pero sí sé una cosa, y la tengo bien clarita, se enoje quien se enoje. Si yo fuera uno cualquiera, uno de Villa Florito, diría: ‘Cómo me hubiese gustado hacerle un gol con la mano a Inglaterra y un súper gol’. Si fuera cualquiera, un argentino de Villa Florito, juro que pensaría así”.

DEL JUEZ QUE NO VIO LA MANO AL PORTERO QUE SUFRIÓ EL GOL

El que definitivamente no vio la mano, pero sí validó el tanto, fue el árbitro de Túnez, Alí Bennaceur, quien todavía hoy a sus 73 años defiende su decisión al señalar que lo marcó como bueno porque su línea, el búlgaro Bogdan Dotchev, corrió al centro del campo.

En el 2015, durante un viaje a Túnez, Maradona se reunió con Bennaceur y le ofreció su amistad eterna al regalarle una camiseta de la Selección de Argentina con la dedicatoria: “para Alí, mi amigo eterno”; el árbitro le correspondió con una foto del día del juego.

Ya retirado, Bennaceur aseguró siempre que el gol de la “mano de Dios” no fue su responsabilidad y se siente orgulloso de haber pitado un partido en el que estuvo “el mejor jugador del mundo”, conservó su camiseta y vio el mejor gol del siglo.

Por su parte, el exjugador de 67 años, Peter Shilton, galardonado con la Orden del Imperio Británico e integrante del Salón de la Fama del fútbol inglés por sus servicios a este deporte, fue el guardameta británico que recogió de dentro de la portería el balón en los dos goles de Maradona.

El trío arbitral y los capitanes del legendario encuentro entre Argentina e Inglaterra, el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca. De izquierda a derecha, el línea costarricense Berny Ulloa, el astro argentino Diego Maradona, el central tunecino Alí Bennaceur, el línea búlgaro Bogdan Dotchev y el arquero inglés Peter Shilton (foto FIFA.com).
El trío arbitral y los capitanes del legendario encuentro entre Argentina e Inglaterra, el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca. De izquierda a derecha, el línea costarricense Berny Ulloa, el astro argentino Diego Maradona, el central tunecino Alí Bennaceur, el línea búlgaro Bogdan Dotchev y el arquero inglés Peter Shilton (foto FIFA.com).

Ninguno de los 125 partidos como internacional con Inglaterra lo marcó tanto como el disputado ante la Argentina del Pelusa, ese 22 de junio de 1986, tal y como se señala en su página de Internet, en la que, además, asegura que ahora se dedica a dar conferencias, tras recuperarse de problemas financieros causados por malas decisiones empresariales y los juegos de azar.

Otro inglés, el exvolante Steve Hodge, fue uno de los protagonistas de uno de los partidos más célebres de la historia de los Mundiales, al despejar mal el balón y propiciar el gol de “la mano de Dios”, y se llevaría, además, un recuerdo legendario: la camiseta del Pelusa, que la intercambió sin saber que el argentino había anotado el primer gol con la mano.  “De haber sabido lo que había pasado, no hubiera intercambiado la camiseta con él”, revivió el británico en entrevista con FIFA.com en junio del 2016.

“Me habría enojado mucho si hubiera tenido la certeza de que se había aceptado un engaño como aquel. Maradona actuó mal y tenía que haberlo admitido después del partido. Sin embargo, no culpo a nadie, porque nadie hubiera podido cambiar lo que pasó. Yo lo tenía muy claro: nos han eliminado, regresemos a casa. Por mucho que nos quejáramos, nada iba a cambiar”, agregó Hodge.

Aquella mítica camiseta se la cedió el exjugador al Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra, donde se exhibe desde el 2002. Hodge y Maradona quedaron así unidos para siempre por “La mano de Dios” y por el intercambio de camisetas después del encuentro,

Cuatro años después del éxtasis triunfal de “México ’86”, Argentina perdió la final del Mundial de Italia 1990 ante Alemania con un gol convertido por un penal que el mismo Maradona asegura que se inventó el árbitro mexicano-uruguayo Edgardo Codesal.

En 1994, Maradona fue expulsado de la Copa del Mundo de Estados Unidos por haber dado positivo en un control antidopaje por efedrina y en 1998 eliminó a Inglaterra en la ronda de octavos para perder ante Holanda en los cuartos de final.  Para el Mundial de Corea y Japón 2002, la Albiceleste fue eliminada en la primera ronda del grupo que compartió con Suecia, Inglaterra y Nigeria.

En Alemania 2006 perdió en los cuartos de final en los penales ante Alemania, que nuevamente los eliminó en la misma etapa de Sudáfrica 2010, dirigidos por el Pelusa. En Brasil 2014 perdió la final de 2014 frente a Alemania por 1-0, y Diego lo sufrió en el palco de honor del Estadio Maracaná, de Río de Janeiro. Lo cierto del caso es que, para Diego Armando Maradona, nada volvió a ser lo mismo a “México ’86”, hace ya 31 años.

CIFRAS DE DIEGO ANTE INGLATERRA: 1986

Optimized-Mundial-Maradona35

Optimized-Mundial-Maradona36

GOLES DEL ARGENTINA-INGLATERRA: 1986

1-0: “La mano de Dios”

Diego Maradona elevó primero su mano izquierda en el minuto 51, tras un despeje fallido de un zaguero inglés, para elevarse más alto que el arquero Peter Shilton y, con su mano, la famosa “Mano de Dios”, anotó el primer tanto de aquel duelo, que registró su gran día en el deporte.

Optimized-Mundial-Maradona46

Optimized-Mundial-Maradona6

Optimized-Mundial-Maradona 7

Optimized-Mundial-Maradona8

Optimized-Mundial-Maradona3

Optimized-Mundial-Maradona9

2-0: El gol del siglo XX

Minutos después al primer tanto, Diego Maradona se sacó de encima a media selección inglesa que se le cruzó en el camino, para sentenciar el pleito al minuto 54 e inmortalizar aquel golazo, el 22 de junio de 1986, como uno de los días más recordados de los Mundiales de Fútbol, con el mejor gol anotado en la historia de la cita universal.

Optimized-Mundial-Maradona11

Optimized-Mundial-Maradona12

Optimized-Mundial-Maradona47

Optimized-Mundial-Maradona13

Optimized-Mundial-Maradona14

Optimized-Mundial-Maradona15

Optimized-Mundial-Maradona48

Optimized-Mundial-Maradona16

Optimized-Mundial-Maradona17

Optimized-Mundial-Maradona49

Optimized-Mundial-Maradona18

Optimized-Mundial-Maradona19

Optimized-Mundial-Maradona20

Optimized-Mundial-Maradona21

Optimized-Mundial-Maradona22

1986 World Cup

Optimized-Mundial-Maradona 10

Optimized-Mundial-Maradona23

2-1: El peligroso descuento de Lineker

Con el 2-0 adverso, los ingleses se fueron con todo al ataque. Redujeron la cuenta a un 2-1 dramático en el minuto 80, con un tanto de Gary Lineker, el sólido frentazo, al aprovechar un centro desde la izquierda de John Barnes, quien se hizo sentir en el último tramo del encuentro en el Estadio Azteca. El partido aumentó de emoción tras el empate a dos, que nunca se dio.

El gol de descuento de Inglaterra ante Argentina, anotado por Gary Lineker (izquierda), quien esa Copa Mundial ganó el título de máximo anotador con seis tantos (foto FIFA.com).
El gol de descuento de Inglaterra ante Argentina, anotado por Gary Lineker (izquierda), quien esa Copa Mundial ganó el título de máximo anotador con seis tantos (foto FIFA.com).

Aquel partidazo EN EL AZTECA

Resultado: Argentina 2-Inglaterra 1.

Fecha: 22 de julio de 1986.

Motivo: Cuartos de final del Mundial de México 1986.

Sede: Estadio Azteca, de Ciudad de México (México).

Goles: Diego Armando Maradona (Argentina), en los minutos 51 y 54; Gary Lineker (Inglaterra), a los 80′.

Árbitros: Alí Bennaceur (Túnez), central; Berny Ulloa (Costa Rica) y Bogdan Dotschev (Bulgaria), guardalíneas.

Alineaciones:

Argentina: Nery Pumpido; José Luis Cuciuffo, José Luis Brown, Óscar Ruggeri y Julio Olarticoechea; Sergio Batista, Ricardo Giusti, Héctor Adolfo el Negro Enrique y Jorge Burruchaga (Carlos Tapia, a los 75′); Jorge Valdano y Diego Armando Maradona (capitán). Director técnico: Carlos Salvador Bilardo (argentino).

Inglaterra: Peter Shilton; Gary Stevens, Terry Fenwick, Terry Butcher y Kenny Sansom; Trevor Steven (John Barnes, a los 74′), Peter Reid (Chris Waddle, a los 64′), Glenn Hoddle y Steve Hodge; Peter Beardsley y Gary Lineker. Director técnico: Sir Robert William Bobby Robson (inglés).

Amonestados: Sergio Batista (Argentina); Terry Fenwick y Terry Butcher (Inglaterra).

Expulsados: Ninguno.

Asistencia: 114.580 espectadores.

La alineación titular de Argentina frente a Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México 1986 (imagen del sitio 'Goal.com').
La alineación titular de Argentina frente a Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México 1986 (imagen del sitio ‘Goal.com’).

GALERÍA: ARGENTINA 2 – INGLATERRA 1

Aquel 22 de junio de 1986 es uno de los días más recordados de la historia de los Mundiales. El emocionante encuentro de cuartos de final en “México ’86” entre Argentina e Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México, significó la consagración para Diego Armando Maradona, cuya vida tras este inolvidable partido cambiaría para siempre.

Ante casi 115.000 espectadores, los seleccionados de Inglaterra y Argentina ingresan al terreno de juego por una rampa detrás de una de las porterías del Estadio Aztecas, el 22 de junio de 1986 (foto revista "El Gráfico", de Argentina).
Ante casi 115.000 espectadores, los seleccionados de Inglaterra y Argentina ingresan al terreno de juego por una rampa detrás de una de las porterías del Estadio Aztecas, el 22 de junio de 1986 (foto revista “El Gráfico”, de Argentina).

Optimized-Mundial-Maradona51

Optimized-Mundial-Maradona26

Optimized-Mundial-Maradona27

Optimized-Mundial-Maradona52

Optimized-Mundial-Maradona28

Optimized-Mundial-Maradona53

Optimized-Mundial-Maradona29

Optimized-Mundial-Maradona2

Optimized-Mundial-Maradona54

Optimized-Mundial-Maradona31

Optimized-Mundial-Maradona32

Optimized-Mundial-Maradona33

Optimized-Mundial-Maradona55

LÍNEA TICO BERNY ULLOA REGAÑA A MARADONA

El exárbitro internacional costarricense, Berny Ulloa Morera, tuvo cinco actuaciones durante el Mundial de México 1986, entre las cuales fue central en el choque Argentina-Bulgaria (2-0) y línea en la final entre Argentina y Alemania Occidental (3-2).

Uno de los pasajes más recordados la vivió Ulloa con el astro Diego Armando Maradona, durante el primer tiempo de los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra (2-1), en el Estadio Azteca.

El diálogo del tico con el argentino cuando se preparaba a cobrar un tiro de esquina en contra de los británicos.

–Señor Ulloa, me estorba la bandera para hacer el tiro de esquina… Hay mucha gente.

–Está bien, voy a correr a los fotógrafos…

En ese instante, Maradona toma la bandera y la tira a un lado.

–Diego, no puede quitar la banderola…

–Pero, ché, me estorba…

–Tiene que ponerla para que no tenga problemas.

Maradona sonríe y se inclina para para colocarla. Toma el asta y deja de nuevo la bandera en el suelo. Berny se pone enérgico con el suramericano.

–Diego, tiene que ponerla en su lugar…

–Pero qué querés…

El capitán de la Albiceleste recoge el “trapo” y lo introduce en la banderilla. Y luego expresa:

–Señor Ulloa, ¿complacido?

Berny le dice que sí. Ambos sonríen. Maradona no toma la distancia deseada y cobra la falta. “No le estorbé, ni los fotógrafos, ni la bandera, solo quería llamar la atención”, afirmó Berny Ulloa en una entrevista en la desaparecida revista deportiva Triunfo, publicada en mayo de 1988.

El línea Berny Ulloa llamó la atención de Diego Maradona para que acomodara la banderola del tiro de esquina, durante los cuartos de final del Mundial de México 1986 (foto revista "El Gráfico", de Argentina).
El línea Berny Ulloa llamó la atención de Diego Maradona para que acomodara la banderola del tiro de esquina, durante los cuartos de final del Mundial de México 1986 (foto revista “El Gráfico”, de Argentina).

LA VERSIÓN DE MARADONA

Sobre el incidente de la banderola, en la primera parte del duelo de cuartos de final contra Inglaterra (2-1), Diego Maradona nunca ocultó su enojo por lo sucedido con la banderola ante el guardalínea costarricense Berny Ulloa, a quién elogió por su acción en diversas entrevistas para publicaciones de su país y en uno de sus libros autobiográficos, Diego Armando Maradona: Así ganamos la copa México 86, mi Mundial, mi verdad (2016).

“Contra los ingleses, terminábamos todos dándonos la mano, como pidiéndonos disculpas. Lo vuelvo a ver ahora y lo confirmo. Así fue. Es posible que la gente no se acuerde de eso, como tampoco que a la media hora del primer tiempo tuve una corrida parecida a la que vino después, pero no terminó en gol. Terminó en ‘foul’.

“Después tuve un tiro libre, que era más para centro, ahora lo veo, pero le pegué al arco. La quería meter, la quería meter… Esa era mi revancha, no putearme contra los ingleses. Le pegué y se fue al ‘córner’, y ahí sí me enojé. Pero no con los ingleses; me enojé con el banderín. Me molestaba, como los fotógrafos que estaban sentados ahí, y tiré a la mierda la banderita roja. Me acuerdo bien; vino (Berny) Ulloa, el (árbitro) asistente, a obligarme a ponerlo de nuevo.

–Dejame de romper las pelotas –le dije, recaliente–.

-Le dejo de romper las pelotas, pero ponga la banderita –me contestó el tipo–.

–Está bien, la pongo. Y el próximo Mundial, juego de ‘linesman’.

“La verdad, estuvo bien Ulloa. Me podría haber amonestado y no lo hizo. Me puse la banderita en la cabeza, primero, y después la coloqué en el palo. Hay una linda foto de ese momento…”.

LA INCREÍBLE HISTORIA DE LA CAMISETA AZUL ANTE INGLATERRA

El mítico encuentro entre Argentina e Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México significó aquella tarde del 22 de junio de 1986 la consagración para Diego Armando Maradona, primero con la famosa “mano de Dios” y luego al inmortalizar el más recordado gol de la historia de los Campeonatos Mundiales de Fútbol.

Existen mil historias que argentinos, ingleses y los fanáticos del fútbol conocen casi de memoria sobre este duelo histórico. Sin embargo, pocos sabían el relato que divulgó en los últimos años el propio Maradona sobre el origen de la posteriormente legendaria camiseta azul argentina que se metió en la historia grande.

Según escribió el astro argentino, el equipo venía utilizando diferentes modelos de camisetas en las eliminatorias mundialistas y también durante los entrenamientos y hasta en los partidos del Mundial de “México ’86”. Y la obligación de tener que usar la camiseta alternativa frente a Inglaterra puso en un aprieto al plantel. Es que la vestimenta azul que había era pesada y gruesa, además de que varios jugadores habían cambiado las suyas con sus colegas de Uruguay en el partido previo de octavos de final, que ganaron 1-0 en una lluviosa Puebla. De hecho, el propio Maradona la había intercambiado nada menos que con el astro charrúa Enzo Francéscoli.

¿Qué se decidió hacer entonces? El Pelusa o Pibe de Oro lo relató con detalles: “Como el partido contra Inglaterra iba a ser a las 12 del mediodía, con 40 grados de calor, nuestro técncio, Carlos Salvador Bilardo, quería unas camisetas más livianas. Y consiguieron unas en el Distrito Federal, justo el día anterior al partido”.

Se hicieron algunas pruebas. La primer versión tenía un escudo argentino de goma, de acuerdo al sitio Goal.com. Sí, era de goma, pegado a la camiseta y con números blancos en la espalda. Pero, finalmente, nos decidimos por un escudo cocido así nada más, con cuatro puntadas. Y con unos números plateados de fútbol americano en la espalda. “Una locura, pero era lo que había…”, recordó Maradona.

Tras esta situación, el también exentrenador de la Selección de Argentina prosiguió su historia con un video increíble en el que se observa a varias mujeres mexicanas que trabajaban en el Club América (donde se concentraba la Albiceleste), quienes se encargaron de coser los números de las nuevas camisetas. ¿Cuál fue el hecho curioso? En la filmación se ve a Jorge Burruchaga con la camiseta de Noruega y la persona que filma es Néstor Clausen.

La improvisada camiseta azul que utilizó Argentina ante Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México 1986 (foto sitio "Goal.com").
La improvisada camiseta azul que utilizó Argentina ante Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México 1986 (foto sitio “Goal.com”).

SÍNTESIS DEL TORNEO MÉXICO 1986

Optimized-Mundial-Maradona38

Campeón mundial: Argentina.

Subcampeón mundial: Alemania Occidental.

Países miembros de la FIFA: 158.

Países en la eliminatoria: 121.

Sedes: México D. F., Guadalajara, León, Irapuato, Monterrey, Toluca, Querétaro, Nezahualcoyotl y Puebla, en México.

Participantes: 24.

Partidos jugados: 52.

Goles anotados: 132 (promedio: 2,54 tantos por partido).

Mejor ataque: Argentina, con 14 goles.

Goleador: Gary Lineker (Inglaterra), con seis tantos.

Total de espectadores: 2.393.331 (promedio: 46.025 por partido).

Resultado de la final: Argentina 3-Alemania Occidental 2, el 29 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, de Ciudad de México (México). En ruta al título, la Albiceleste ganó el grupo en la primera fase ante Corea del Sur (3-1), Italia (1-1) y Bulgaria (2-0); luego eliminó a Uruguay (1-0), en los octavos de final; a Inglaterra (2-1), en los cuartos de final; y a Bélgica (2-0), en las semifinales.

Posiciones finales de México 1986: 1-Argentina (campeón mundial). 2-Alemania Occidental. 3-Francia. 4-Bélgica. 5-Brasil. 6-México. 7-España. 8-Inglaterra. 9-Dinamarca. 10-Unión Soviética. 11-Marruecos. 12-Italia. 13-Paraguay. 14-Polonia. 15-Bulgaria. 16-Uruguay. 17-Portugal. 18-Hungría. 19-Escocia. 20-Corea del Sur. 21-Irlanda del Norte. 22-Argelia. 23-Irak. 24-Canadá.

Diego Armando Maradona guió a Argentina a su segundo título mundial en México 1986, como el capitán y la estrella del equipo en los siete partidos de la competencia (foto Facebook de Diego Maradona).
Diego Armando Maradona guió a Argentina a su segundo título mundial en México 1986, como el capitán y la estrella del equipo en los siete partidos de la competencia (foto Facebook de Diego Maradona).

NÓMINA DEL CAMPEÓN DE 1986: ARGENTINA

Porteros: Nery Alberto Pumpido (River Plate), Luis Alberto Islas (Estudiantes) y Héctor Miguel Zelada (América).

Defensas: José Luis Cuciuffo (Vélez Sarsfield), Néstor Clausen (Independiente), José Luis Brown (Brest), Óscar Ruggeri (River Plate), Daniel Passarella (Inter de Milán), Julio Olarticoechea (Nantes) y Óscar Garré (Ferro Carril Oeste).

Volantes: Sergio Batista (Argentinos Juniors), Héctor Adolfo el Negro Enrique (River Plate), Jorge Burruchaga (Nantes), Diego Armando Maradona (Nápoli), Ricardo Bochini (Independiente), Sergio Almirón (FC Tours) y Ricardo Giusti (Independiente).

Delanteros: Jorge Valdano (Real Madrid), Claudio Borghi (Argentinos Juniors), Pedro Pablo Pasculli (Lecce), Carlos Tapia (Boca Juniors) y Marcelo Trobbiani (Elche).

Director técnico: Carlos Salvador Bilardo.

La alineación titular de Argentina que doblegó 2-1 a Inglaterra, el 22 de junio de 1986, por los cuartos de final de la Copa Mundial de "México 86", en el Estadio Azteca, de Ciudad de México. Arriba: Sergio Batista, José Luis Cuciuffo, Julio Olarticoechea, Nery Pumpido, José Luis Brown, Óscar Ruggeri y Diego Maradona. Abajo: Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Héctor Enrique y Jorge Valdano (foto Facebook de Diego Maradona).
La alineación titular de Argentina que doblegó 2-1 a Inglaterra, el 22 de junio de 1986, por los cuartos de final de la Copa Mundial de “México 86”, en el Estadio Azteca, de Ciudad de México. Arriba: Sergio Batista, José Luis Cuciuffo, Julio Olarticoechea, Nery Pumpido, José Luis Brown, Óscar Ruggeri y Diego Maradona. Abajo: Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Héctor Enrique y Jorge Valdano (foto Facebook de Diego Maradona).

EQUIPO IDEAL DE MÉXICO 1986

Formación: 1-4-3-3.

Guardameta: Jean Marie Pfaff (Bélgica).

Defensores: Josimar (Brasil), Morten Olsen (Dinamarca), Julio César (Brasil) y Manuel Amorós (Francia).

Mediocampistas: Jorge Burruchaga (Argentina), Luis Fernández (Francia) y Jan Ceulemans (Bélgica).

Delanteros: Preben Eljaer Larsen (Dinamarca), Gary Lineker (Inglaterra) y Diego Armando Maradona (Argentina).

"El Pelusa" cuenta la intimidad que rodeó la conquista del título mundial en 1986 en su libro "Diego Armando Maradona: Así ganamos la copa México 86, mi Mundial, mi verdad", publicado en el 2016 por Penguin Ramdon House Grupo Editorial S. A.
“El Pelusa” cuenta la intimidad que rodeó la conquista del título mundial en 1986 en su libro “Diego Armando Maradona: Así ganamos la copa México 86, mi Mundial, mi verdad”, publicado en el 2016 por Penguin Ramdon House Grupo Editorial S. A.

FUENTES CONSULTADAS: Facebook de Diego Armando Maradona, libros “Yo soy el Diego” (2000); Tomo 5 del coleccionable “Los Mundiales de Fútbol” (2010) y “Diego Armando Maradona: Así ganamos la copa México 86, mi Mundial, mi verdad” (2016); revista “El Gráfico” (Argentina); sitios de Víctor Hugo Morales, “BBC” (Inglaterra), Goal.com, Yahoo Deportes, AS.com de Argentina, Nacion.com, YouTube, Cadena ESPN (Estados Unidos) y archivo de Rodrigo Calvo (sitio “Cronica.cr”).

Compartir
Artículo anteriorBuzón de Rodrigo: ‘Eddy’ Bermúdez, un artista de los aros
Artículo siguienteVibrante duelo Europa-América en ‘semis’ de la Confederaciones
Tiene 35 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Noticias Monumental, de Radio Monumental (1981-1983), y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (1991-1992). Estuvo ligado al Grupo Nación, primero en la revista “Triunfo” (1983-1991 y 1992-1993), luego en los periódicos “Al Día” (1993-1995) y “La Nación” (1995-2014). Fue designado "Redactor del Año" de “La Nación” en 1997 y obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas” en 1993 (compartido) y 2013. Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional, especializado en datos de selecciones nacionales de fútbol y de los futbolistas costarricenses que juegan en el exterior. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo”, en la que responde consulta de los lectores. Tiene amplia experiencia en la cobertura de Mundiales de Fútbol en todas las categorías, así como de la Copa América 2011, la Copa de Oro del 2000 y la "Champions League" de la UEFA del 2000. Del 2010 al 2014 fue subeditor de Puro Deporte (“La Nación”), encargado de publicaciones deportivas especiales. Desde 1989 es corresponsal del semanario “France Football” de Francia y, desde 1990, integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania. A partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football”, para elegir cada año al mejor jugador del mundo.

Dejar una respuesta