Compartir
Paulo César Wanchope (derecha) en una promoción con el astro africano George Weah, en la única temporada que actuaron juntos con el Manchester City, durante un acto el 17 de agosto del 2000 en Maine Road, antiguo estadio celeste que fue demolido en el 2004. Con ellos una estatua de Lara Croft, personaje ficticio de moda en esos años en Inglaterra por la franquicia de videojuegos de aventuras Tomb Raider, sobre una joven arqueóloga con alma de aventurera que buscaba misteriosos artefactos (foto Getty Images).

Paulo César Wanchope, en su mejor época de futbolista en la Liga Premier inglesa, coincidió una sola temporada en el Manchester City con la estrella y leyenda George Weah, el único jugador africano en haber ganado el Balón de Oro, un galardón otorgado en 1995 por la prestigiosa revista France Football, en ese entonces para el que fue el mejor futbolista de Europa.

Chope no solo puede decir que fue compañero de profesión de Weah durante la temporada 2000-2001, sino que a partir de ahora puede añadir que mantiene amistad a la distancia con un personaje que es la primera gran estrella del balompié internacional en convertirse en jefe de Estado, recién elegido para la presidencia de Liberia en la segunda vuelta de las elecciones, después de dos intentos fallidos en el 2005 y 2011.

Me siento muy contento y orgulloso por George Weah. El tiempo que compartimos en el Manchester City fue muy bueno. Es una persona muy humilde y colaboradora. Siempre estuvo pendiente de mis pasos, porque yo era más joven que él. Con toda su experiencia, siempre me daba muy buenos consejos“, reconoció Paulo César en entrevista con la revista deportiva Cronica.cr.

En dicha campaña 2000-2001, en la cual los conocidos Ciudadanos venían de ascender la temporada anterior a la Liga Inglesa, Wanchope contaba con 24 años –10 menos que Weah– y fue el mejor anotador del City con nueve tantos en 27 juegos oficiales en la Premier League de Inglaterra (el 22% de las conquistas de los conocidos Celestes y Ciudadanos), dentro de la variada nómina del técnico inglés Joseph Royle, seguido en el goleo por Shaun Goater, de Bermudas, y el también inglés Stephen Howey, ambos con seis dianas.

Paulo César Wanchope conoció a George Weah en el Manchester City, durante la complicada temporada 2000-2001 en la cual el club celeste descendió de categoría. De izquierda a derecha: el entonces zaguero noruego Alf-Inge Haland, el ariete liberiano George Weah, el atacante tico Paulo César Wanchope, el defensor inglés Stephen Howey y el técnico inglés Joe Royle (foto Pinterest).

Aquella vez, Weah tenía 34 años y no tuvo tanto protagonismo en la red, pues solo convirtió un gol en siete presentaciones oficiales; venía de fichar en forma libre con los también llamados Celestes en el 2000, luego de que su contrato con el AC Milan había llegado a su fin y la misión era ayudar para que se diera la permanencia en la élite del balompié británico.

Un Manchester City que, en esa época, era una prolongación de las Naciones Unidas, con figuras de 16 países; procedentes de Costa Rica con Paulo César, Inglaterra, Holanda, Noruega, Irlanda, Escocia, Francia, Rusia, Irlanda del Norte, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Bermudas, Nigeria, Zambia y Liberia con Weah.

Solo un año compitieron juntos, pero las enseñanzas de Weah calaron y dejaron huella en Wanchope. Fue una experiencia agradable en el aspecto humano, aunque los resultados deportivos del City no fueron buenos en dicha temporada ganada por su archirrival, el Manchester United, al punto que descendió de categoría al ocupar el lugar 18 entre 20 clubes, con solo 34 puntos en 38 partidos.

Sin embargo, la conocida La Pantera Liberiana tuvo que rescindir su contrato a mitad de temporada al contar poco para Joe Royle, el entrenador del Manchester City. Para la siguiente campaña, las cosas mejoraron en la Premiership 2001-2002 y el City con Wanchope y compañía retornó a la máxima categoría.

Compartimos camerino y comprobé que es una persona muy tranquila y profesional, propio de un ganador de un Balón de Oro, siendo el único africano que lo ha ganado. Eso demuestra la calidad de jugador y lo profesional que fue. Como persona, siempre fue muy amable. La verdad es que a todos los del plantel nos gustó su presencia. Siempre muy solidario y, ahora que se convierte en presidente de Liberia, insisto que me siento muy contento y orgulloso“, agregó el mundialista tico del 2002 y 2006.

Al enterarse de la noticia de la elección presidencial, Wanchope declaró que se unirá a la multitud de mensajes de felicitación para el exjugador de 51 años, quien fue protagonista de un deporte que le dio fama mundial y esta vez ganó la presidencia de Liberia en forma apabullante, con el 61,5% de los votos en la segunda vuelta frente al 38,5% logrado por el vicepresidente del país, Joseph Boakai.

Sinceramente, ya estoy buscando algún contacto de él y un número de teléfono, para llamarlo y felicitarlo… porque siempre quedó una buena amistad“, puntualizó Paulo César.

Chope fue invitado recientemente al sorteo de los grupos del Mundial de Rusia 2018, realizado el 1º de diciembre anterior, y ratificó que no tuvo la ocasión de conversar con Weah, otro de los asistentes especiales elegidos por la FIFA al acto realizado en Moscú. De momento, el segundo mejor anotador de la Sele con 45 conquistas sigue inactivo como entrenador tras su paso como gerente del Saprissa, a la espera de volver pronto al banquillo. “Quiero reiniciar mi carrera como técnico. Estoy viendo opciones y cuál proyecto me llena para regresar como entrenador“, acotó.

ADMIRACIÓN DE ‘CHOPE’ POR WEAH

-Declaraciones de Paulo César Wanchope sobre la elección de George Weah como mandatario de Liberia.

-Declaraciones de Paulo César Wanchope sobre su presencia en el reciente sorteo al Mundial de Rusia 2018 y su futuro regreso como entrenador.

Como figura del fútbol costarricense, el exjugador y técnico Paulo César Wanchope fue invitado especial de la FIFA para el sorteo del Mundial 2018, el pasado 1º de diciembre en Moscú, Rusia. Fue acompañado por su esposa, Brenda Carballo, y participó con ella no solo de la rifa de los grupos, sino de la cena de gala y de bienvenida, que compartió con otras leyendas de los países clasificados a la cita mundialista (foto FIFA.com).

MÚLTIPLES MENSAJES DE FELICITACIÓN

Otras muestras de congratulación parecidas a las del exfutbolista costarricense Paulo César Wanchope se sumaron en los últimos  días para honrar la presidencia histórica de George Weah. Y vinieron de parte de otras grandes figuras del fútbol africano, como el marfileño Didier Drogba, quien intercambió unas palabras con el liberiano en sus cuentas de Twitter, de acuerdo a los despachos internacionales de AFP, AP y EFE.

Enhorabuena señor George“, escribió Drogba, gloria reciente del Chelsea inglés y de la Selección de Costa de Marfil. “Gracias Didier por tu apoyo, los dos estamos preocupados y somos conscientes del destino de nuestros pueblos. Sigamos el mismo camino“, le respondió el Balón de Oro, quien incursionó en la política a partir del 2005.

¡Enhorabuena presidente Weah!“, aplaudió también Yayá Touré, mediocampista marfileño del Mánchester City. El camerunés Stéphane Mbia felicitó a Weah por su “estupenda carrera“.  “Primer africano Balón de Oro en 1995 y ahora primer jugador retirado en convertirse en presidente de República”, recordó.

Weah también fue felicitado por los clubes europeos en los que dejó más huella durante su etapa como futbolista: el Mónaco, el París Saint-Germain (PSG) y el AC Milan.

Enhorabuena a la leyenda de los ‘rossoneri’ George Weah, que se ha convertido en el nuevo presidente de Liberia“, escribió el club rojinegro, donde jugó durante cuatro temporadas, con dos títulos alcanzados de la Serie A, en 1996 y 1999.

En el Mónaco, donde Weah dio sus primeros patadas al balón en la liga francesa entre 1988 y 1992, “todo el club” se enorgullece ahora por “su elección para la presidencia de Liberia“.

Le trasladamos todos nuestros deseos de éxito al frente de su país“, apuntó el club del Principado de Mónaco, vigente campeón de la Ligue 1 de Francia.

En el PSG, donde el goleador conquistó dos Copas de Francia (1993 y 1995), un título liguero (1994) y destacó en las competiciones europeas, también hubo un recuerdo para su exjugador.

Conocíamos a George Weah mucho antes de que fuera el presidente electo de Liberia. Enhorabuena a esta leyenda del PSG y del fútbol mundial por este nuevo capítulo en su brillante carrera“, señaló el equipo de la capital francesa en su cuenta de Twitter en inglés.

LA TOMA DE POSESIÓN: EL 22 DE ENERO

Ya la prensa internacional confirmó que el exdelantero George Weah podrá jurar como presidente electo el próximo 22 de enero, cuando se realice su toma de posesión. Uno de sus invitados especiales será el técnico francés Arsene Wenger, el primero que lo tuvo en un club profesional europeo, el A. S. Mónaco, quien lo fichó en el certamen de 1988 y lo dirigió por cuatro años hasta 1992, mucho antes de pasar a la política.

George (Weah) me invitó a la ceremonia de investidura a finales de este mes“, enfatizó Wenger, de 68 años, antes de aclarar que por esos días pudiera estar ocupado por cuestiones de trabajo; aunque siempre a la espera de disponer de un tiempo libre en su apretada agenda con el Arsenal en la Liga Premier inglesa, para poder asistir a la ceremonia de traspaso presidencial en Liberia

Cuando se revisa su trayectoria, se llega a la conclusión de que su vida serviría de guión para filmar una película. Es real e increíble… Sería una película fantástica”, aseguró Wenger a los periodistas, según publicaron los diarios britanico The Sun y el español Mundo Deportivo, de España.

Lo vi en Mónaco, luciendo perdido, sin conocer a nadie, sin haber sido calificado como futbolista. Sin embargo, en 1995 se convirtió en el mejor jugador del mundo y ahora es presidente de su país. Es increíble. Siempre fue fuerte mentalmente, convencido de que tiene una misión“, añadió Arsene, por quien Weah siente un respeto infinito.

La toma de posesión de Weah se llevará a cabo en medio del enfrentamiento de la Premier League inglesa entre el Arsenal y el Crystal Palace, el 20 de enero próximo, y también entre la semifinal de la Copa de la Liga contra el Chelsea, el 24 de enero.

Sin embargo, Arsene bromeó diciendo que solo podrá asistir al cambio de poderes en Liberia, a favor del exganador del Balón de Oro –lo concede la famosa revista parisiense France  Football–, si le imponen una prohibición en el estadio por sus comentarios sobre los árbitros en las últimas semanas.

Si el acto oficial se hubiera celebrado hace un año, el francés no hubiera podido asistir aporque en ese entonces, en enero del año pasado, el exastro africano cumplía una sanción de cuatro partidos por supuestos cargos de mala conducta, unido a otra condición que tuvo por haber sido expulsado del estadio.

El avezado entrenador del Arsenal manifestó su deseo de que George Weah “tenga una feliz presidencia. Me gustaría decir que este muchacho es un ejemplo para todos los que juegan fútbol“.

Liberia estuvo azotada por dos guerras civiles (1989-1996 y 1999-2003). “Recuerdo que fui con George (Weah) a Liberia durante uno de los periodos de guerra, y ahí pude percatarme cuánto se interesa por su país, por su gente“, enfatizó Wenger.

Más allá de discursos y promesas, mantener la paz será vital para el gobierno entrante. “Compañeros liberianos, siento profundamente la emoción de toda la nación. Mido la importancia y la responsabilidad de la inmensa tarea que abrazaré y de la que me hago cargo en este momento. El cambio está encendido“, sentenció Weah en su cuenta personal de Twitter, tras conocer que había sido declarado ganador de los comicios.

George Weah fascinaba al mundo con sus jugadas mientras su país se quebraba en uno de los conflictos más sangrientos de los años 90, fue estrella del AC Milan y del PSG, entre otros clubes europeos y es el único futbolista africano que ha logrado el Balón de Oro y el jugador del año de la FIFA. Colgó las botas un año antes que la guerra terminara en Liberia, y cuando se retiró, volvió a su país para convertirse en hombre político.

Actualmente ocupa el puesto de senador, criticado por ausentarse a menudo de sus deberes en la Cámara alta, y ésta era la tercera vez que aspiraba a la presidencia. Lo consiguió.

HEREDAR UN PAÍS HERIDO EN LO MÁS PROFUNDO

Monrovia (Liberia). El exBalón de Oro en 1995, George Weah, tiene entre sus manos un pasado muy delicado y un futuro para construir desde cero. Heredó un país con una debilitada economía, que en el 2016 finalizó con una caída del 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el 50% de su población vive por debajo del umbral de pobreza y que padece una aguda corrupción.

Aunque la esperanza de vida aumentó (pasó de 56 a 62 años) y el PIB creció 248 % en los últimos 12 años (de 604 a 2.101 millones de dólares), el sendero para exterminar la pobreza, la desigualdad, el hambre y el miedo es largo. “Tengo la visión, la nueva visión para Liberia”. La gente se cansó de panfletos regados por las ciudades con promesas de mejores hospitales, de más comida y educación gratuita. Se cansó de la corrupción. Por eso, la gran mayoría del pueblo se la jugó por el hombre de traje y corbata, el futbolista presidente. Quien quiere seguir haciendo historia para su país, esta vez sin la necesidad de tocar un balón. También recibe un país sin infraestructuras, con la mayoría de la población viviendo en la pobreza y tocado por la postguerra y por el fuerte golpe de una crisis por la epidemia del ébola, que mató a casi 5.000 personas y contagió a otras 10.300.

Pero, como “autóctono”, como hombre de orígenes humildes y no perteneciente a la élite gobernante, aspira a sanar algunas de las heridas sociales históricas que han alimentado los conflictos en el pasado. Muy popular y percibido como alguien muy cercano, su punto de partida es la cohesión social.

Weah camina en medio de cuatro guardaespaldas enormes, con rostros ajados, con gafas de sol para contener sus miradas desafiantes y que van empujando con sus brazos sin medir la fuerza, sin importarles nada. “Es el protocolo de seguridad al que me tengo que ajustar”, dijo el exfutbolista liberiano, el que en 1995 ganó el Balón de Oro por esa combinación de talento y fuerza armónica que profesó con el Milán de la década. Ya no le piden autógrafos, le gritan que acabe con la violencia, una palabra enraizada en todo aquel que nace en una tierra sin oportunidades, en donde se viola y se mata por nada, donde el ser humano se ha convertido en lo más virulento para su especie.

Las guerras civiles desgarraron a una nación que siempre figura en los listados de la Unesco como una de las más pobres del continente (el ingreso de una persona es, aproximadamente, de cuatro dólares diarios). “Crecí en una casa de ideas liberales, sin recursos, como todas. Mi papá, un militante, me inculcó que siempre debía trabajar por mi país. Y eso es lo que he tratado de hacer toda mi vida”, declaró el hombre que disputó dos Copas de África y que aprendió a jugar al fútbol con una naranja que pateaba descalzo por las calles de Monrovia, una ciudad polvorienta y desgastada con el tiempo, donde el orden lo dictaminan las balas, donde el silencio es el reflejo del miedo a las represalias.

Erradicar el temor. A eso hay que apostarle. Y a la educación como la salida a todos nuestros problemas”, acotó Weah, como si ese fuera su deber sagrado y el único camino para terminar con un ciclo eterno de una nación sinónimo de miseria. Ese es su discurso político: sencillo, práctico y concreto, el que ha mutado desde el 2005 cuando se postuló por primera vez a la Presidencia de Liberia y fue derrotado por Ellen Johnson Sirleaf, una africana que estuvo en el poder por dos períodos y que dejó un legado de paz y favoritismo, además del Premio Nobel de la Paz en el 2011.

Ahora Weah se dispone a sustituir a la actual presidenta de Liberia, la primera y única mujer en presidir una nación africana, la premio Nobel Ellen Johnson-Sirleaf, en el cargo desde el 2005. Además, recibirá la herencia de un país que consiguió el retiro de la misión de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), activa desde el 2003 al 2016, así como el cese de todas las sanciones que las Naciones Unidas había aplicado al país.

Acompañado de su número dos en la candidatura, la exprimera dama Jewel Taylor, Weah prometió a lo largo de su campaña educación gratuita desde la guardería al instituto y acelerar la creación de empleo. El principal cometido del próximo presidente será mantener la paz en un país que ha sufrido dos devastadoras guerras civiles, que se presentaron durante los períodos 1989-1996 y 1999-2003. Durante esos tiempos de militares de la guerra y un total desconcierto social, perdieron la vida más de 150.000 personas y otros cientos de miles se convirtieron en refugiados tras ser desplazados de sus lugares de origen.

La pequeña nación oeste africana, con 4.6 millones de habitantes, fue fundada por Estados Unidos enviando esclavos liberados. Desde entonces, cuando el 5% de la población de excautivos se instaló en el poder, la brecha entre los “américo-liberianos” –también llamados Congos– y los autóctonos ha marcado la historia convulsa y traumática del país. Tras un siglo y medio de brutal opresión, siguieron las guerras. Desde que, en los años 80, los “autóctonos” osaron levantarse por primera vez contra los Congos, hubo dos presidentes asesinados y el tercero, Charles Taylor, está encarcelado por crímenes de guerra.

Su historial como futbolista incluyen dos ‘scudettos‘ del Calcio, ambos con el AC Milan (1995-1996 y 1998-1999), una Copa F. A. inglesa (con Chelsea, en el 2000), tres copas de Francia (con el Mónaco y PSG) y un Campeonato de Liga 1 de Francia (con PSG). Además del Balón de Oro al mejor futbolista europeo en 1995, fue nombrado el futbolista africano del siglo (1999) y se convirtió en el máximo goleador de la Champons League en 1995.

Ingresó en el mundo de la política al final del conflicto y, en el 2005, fue candidato a la presidencia. Pero en aquellos comicios no pudo con Ellen Johnson Sirleaf, la primera mujer elegida jefe de Estado en África, y a quien Weah va a suceder. En el 2011, concurrió como aspirante a la vicepresidencia al lado de Winston Tubman y desde el 2014 es senador.

Gran parte del electorado joven apoyó a Weah, que en su país tiene un estatus de ídolo y es conocido como “Mister George” (Señor George). Weah es miembro de la etnia Kru, una de las más importantes del país, concentrada en el sureste de Liberia. Fue criado por su abuela en uno de los peores suburbios de Monrovia, reseñó el diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina.

Sus críticos señalan que dejó sus estudios para ser futbolista, aunque después los retomó. Algunos de sus detractores, como Benoni Urey, uno de los candidatos que fue descalificado en la primera vuelta y que apoyó a Boakai, consideran que Weah está siendo manipulado por Sirleaf para que ella pueda seguir controlando la agenda cuando deje el poder después de 12 años.

Pero muchos votantes ven en él a un niño de las barriadas pobres que logró hacerse un camino a pesar de todo. El flamante presidente está casado con Clar Weah, y su hijo Timothy firmó un contrato profesional con PSG en julio pasado.

En síntesis, el exfutbolista liberiano George Weah deberá reeditar en política los éxitos de su vida futbolística, en la que, especialmente en los años 90 y de mano de equipos como el Mónaco o el PSG en Francia y el Milan en Italia, se convirtió en un ídolo para los liberianos, para cuya selección marcó 22 goles en 60 partidos. Fue en 1995 cuando se inmortalizó al conquistar la cima del mundo al ganar el Balón de Oro, siendo el único africano en quedarse con el premio a mejor jugador del planeta.

Weah culmina la fusión entre fútbol y política con la presidencia de Liberia

Madrid (España). La proclamación de George Weah como presidente de Liberia representa la máxima fusión entre fútbol y política, ya que por primera vez un exjugador que ganó el Balón de Oro, de la prestigiosa revista France Football, en su caso en 1995, se convierte en jefe del Estado de un país.

La historia ya incluye que 14 años después de su retiro del balompié y tras dos intentos frustrados en el 2005 y 2011, Weah consumó su victoria en las presidenciales de Liberia, con el 61,5 por ciento de los votos obtenidos en la segunda vuelta al frente de su partido, el Congreso para el Cambio Democrático (CCD).

El liberiano, destacado especialmente durante su etapa en el Milán en la década de los años 90 y considerado el mejor jugador africano del siglo XX para la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), dio un paso más de los que protagonizaron otros exjugadores como los brasileños Pelé y Zico que llegaron a ser ministros de deportes de su país.

Pero hasta la fecha, y al margen del actual presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien jugó en el club Kasimpasa y estuvo próximo a fichar por el Fenerbahce antes de entrar en política, ningún jugador con la trayectoria de Weah había llegado tan lejos en la política.

En Brasil hay varios casos relevantes. Se trata de nombres propios por su huella de oro en el fútbol. Hablamos nada menos que el conocido Rey del Fútbol, Edson Arantes do Nascimento, alias ‘Pelé‘, y Arthur Antunes Coimbra, ‘Zico‘, también ganaron su propio espacio en la política brasileña, como ministros de deportes.

Zico ostentó el cargo en los primeros años de Gobierno del presidente Fernando Collor de Mello (1990-1992) y Pelé fue ministro extraordinario de Deportes entre 1995 y 1998.

Igualmente en Brasil, años más tarde, el exgoleador Romário fue elegido senador de Río de Janeiro desde el 2015, tras haber sido diputado, y Bebeto entró en la Asamblea Legislativa.

Otras figuras del balompié también se lanzaron a la arena política. El caso más reciente fue la de un exdefensoor milanista, el regidor georgiano Kakha Kaladze, quien en octubre del 2017 ganó las elecciones municipales, como cabeza del partido Sueño Georgiano-Georgia Democrática, y fue elegido alcalde de Tiflis, la capital de su país, tras haber sido ministro de Energía. Logró el 51,3% de los votos, ventaja que hizo innecesaria una segunda vuelta.

¿UN EJEMPLO A SEGUIR?

¿La trayectoria del fútbol a la alta política de Weah servirá de ejemplo a otras figuras del balón? La cuestión es difícil de responder, pero por el momento lo que es seguro es que será la primera estrella del fútbol en llegar a la cima de un país, pese a que las relaciones entre este deporte y la política no son nuevas.

La máxima expresión del vínculo entre exfutbolistas y la política se quedaba en esos nombramientos con ministros de deportes, asesores de éstos, alcaldes, concejales y diputados o senadores.

Por ejemplo ejerce como alcalde el exjugador mexicano Cuauhtémoc Blanco, referente de la selección de su país y mundialista en Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Sudáfrica 2010; aunque desde esta semana pesa contra él una orden de inhabilitación judicial por incumplimiento de pago, después de que su consistorio se declarara insolvente para afrontar una deuda.

El camerunés Roger Milla, figura del fútbol de su país hasta la irrupción de Samuel Eto’o y con los Mundiales de 1982, 1990 y 1994 en su currículo, fue otro de los que probó suerte en política. Llegó a ocupar cargos en el ministerio de deportes de su país, después de asumir la dirección administrativa de su selección.

El italiano Gianni Rivera, considerado entre los 100 mejores de la historia del fútbol mundial, es diputado del Parlamento Europeo; el ucraniano Oleg Blokhin, Balón de Oro en 1975, fue diputado en el parlamento de su país en dos etapas previas a su carrera como técnico, y el belga Marc Wilmot fue elegido senador en el año 2003, puesto para el que también fue elegido el polaco Grzegorz Lato, goleador del Mundial de Alemania 1974 con siete dianas.

Los coqueteos “frustrados” con la política los protagonizaron otros dos inolvidables del fútbol. El francés Eric Cantona, quien desde una ONG intentó sin éxito formar parte de un partido político, y el ucraniano Andrei Shevchenko, actual seleccionador de su país y candidato en las elecciones parlamentarias del 2012.

Pasar de los terrenos de juego a los despachos del Estado había sido anteriormente una posibilidad más reservada a poderosos dirigentes de club o empresarios aficionados al deporte. Fue el caso del exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi, el controversial expresidente del AC Milan; o del actual presidente argentino, Mauricio Macri, quien dirigió al popular Boca Juniors.

De esta forma, el legendario exastro de los africanos, George Weah, surgido de un entorno pobre de Monrovia, hace historia ahora en la política como ya hizo en el fútbol. Con su Balón de Oro en 1995 fue un pionero y ahora vuelve a serlo.

Exastro del fútbol, George Weah, la esperanza del país más pobre en África

Por: Julián Zocchi
Revista “Gente” (Argentina)
Tomado del sitio: https://www.infobae.com

Buenos Aires (Argentina). George Weah (51 años) conoce bien los extremos. El sí que ha vivido en el palacio y en la calle, entre príncipes y mendigos. Nació el 1º de octubre de 1966 en Clara Town y fue criado por su abuela, igual que sus doce hermanos, en un barrio donde la tierra colorada de las calles hace arder los ojos, en las afueras de Monrovia, capital de la morena Liberia.

Quizá este país bañado por la bruma del Atlántico sea la cara más extrema de la pobreza y la violencia africanas de fines del siglo XX: violaciones, delitos de lesa humanidad, guerras civiles, magnicidios y una expectativa de vida de 56 años.

Cuando nació Weah, los de su clase no podían soñar con ser deportistas de élite, y mucho menos presidente. Pero él torció cualquier destino: fue el único africano en ganar el Balón de Oro al mejor futbolista europeo, y luego se desplazó para vivir en Mónaco, París, Milán y Fort Lauderdale.

Pero más allá de lo material –construyó su casa en el barrio más pudiente de su ciudad natal, compró un Porsche que no salía de su parque y empezó a moverse en un Humvee blindado–, los millones, los premios y la pleitesía de los dueños de los clubes en los que jugó, George Weah tenía un sueño aún más grande: “Un día voy a lograr que mi país recupere la paz”.

DE LA GLORIA AL EXILIO

Liberia fue fundado por un grupo de esclavos liberados de los Estados Unidos en 1822. De esa palabra, libertad, se desprende su nombre. Y Monrovia es un tributo al presidente James Monroe, firmante del documento que les dio la emancipación. Pero, a pesar de todo eso, a los liberianos les costó mucho sentirse libres y en paz.

En 1988, George Weah tenía 22 años. Fue Claude Le Roy –un francés trotamundos que dirigió a las selecciones de Senegal, Ghana, Camerún y Omán– quien le echó el ojo en una Copa Africa, cuando jugaba para La Estrella Solitaria –como llaman a la selección liberiana– y se lo recomendó al DT Arsène Wenger, que no dudó y se lo llevó al Mónaco.

Un año después que George dejara su ciudad para jugar al fútbol profesional en el AC Mónaco –antes de eso trabajaba como telefonista–, comenzó la guerra civil en Monrovia. Vamos en presente. Corre 1989 y los enfrentamientos entre guerrilla y gobierno van a dejar más de 150.000 muertos en seis años.

Ya entrados los 90′, la situación es insostenible y Weah decide trasladar a todos los allegados que puede –la mitad de su familia no pudo cruzar la frontera y quedó atrapada en la balacera liberiana– a Nueva York. Pero él está en Francia, así que compra un Concorde para cruzar el océano en los días libres que le deja el campeonato galo.

Paradoja del destino: mientras su país se hundía en un matadero de barro y sangre, George se convertía en el diamante más preciado del fútbol europeo. En Mónaco ganó la Copa de Francia y llevó a su equipo a una final europea.

Rápidamente lo compró el Paris Saint Germain y luego el Milan, donde consiguió dos scudettos y fue elegido por FIFA como el mejor de Europa. Lo mismo opinó la revista France Football, que en 1995 le dio el Balón de Oro, ese que hoy apenas acarician Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Además, fue el primer africano –y el único– en conseguirlo. Y el primero que lo hizo sin ganar la Champions League.

Weah aprovechó el peso de su fama para pedir por la paz en Liberia (“ofrezco mi Balón de Oro por la paz de mi tierra”) y le exigió a las Naciones Unidas que interviniera su país.

¿La respuesta? Las tropas leales al presidente Charles Ghankay atacaron su hogar y violaron a sus dos primas.

En el 2003, la caída de Ghankay comenzó a aquietar las aguas de la guerra civil. Ese también fue el año en que el ciudadano más famoso de Liberia dejó el fútbol, tras convertir 268 goles en Mónaco, París-Saint Germain, Milan, Chelsey y destinos más exóticos como el Al Jazira de Abu Dhabi, donde los petrodólares hacen que el retiro del fútbol sea menos traumático.

Nunca jugó un Mundial, pero no tenía nada que reprocharse ni reprocharle a su tierra: “Estoy muy orgulloso de ser liberiano. Amo a mi país y a su gente. Evidentemente, me hubiese encantado disputar la Copa mundial, pero logré tanto en mi carrera deportiva que no me puedo quejar. La única decepción es que muchos otros integrantes de la Estrella Solitaria ni fueron al Mundial ni tuvieron el éxito personal que tuve yo”.

“LIBERIA MIA”

¿Puede un futbolista cambiar el destino de una de las naciones más pobres y golpeadas de Africa? “Hagas lo que hagas en la vida, hazlo con dedicación y perseverancia. Así hacía las cosas en el campo de juego y así las hago ahora en política. Quiero ayudar a mi pueblo y a mi país, igual que quería ayudar a mi equipo cuando era jugador”, contesta Weah, a quien el crepúsculo de la carrera lo disparó en una sola dirección: la presidencia de su país. Pero claro, en Liberia nada resulta fácil.

En el 2005, con la guerra concluida, el exfutbolista creó su partido, Congreso para el Cambio Democrático (CDC), y se candidateó a presidente. Las clases bajas –las más perjudicadas en el conflicto interno– lo siguieron, pero las altas le recriminaron su falta de preparación profesional, justo la que tenía la candidata Ellen Johnson Sirleaf.

Weah ganó en primera vuelta, pero Sirleaf se quedó con la elección decisiva. Y, viendo la popularidad del excrack del AC Milan, su gobierno dictó una ley que establecía que los candidatos debían tener estudios. Ya conocen el resultado: el monroviano se fue a los Estados Unidos y se recibió de administrador de Empresas y Criminología, en La Florida.

Este año, con la presidenta Sirleaf fuera de la carrera presidencial –no podía presentarse para un tercer mandato–, Weah se enfrentó con un tipo pesado: Prince Johnson, un sanguinario al mejor estilo Idi Amin, el dictador ugandés personificado por el afamado actor Forest Whitaker en la película El último rey de Escocia.

Pero claro, en Liberia la realidad puede superar a la ficción: en septiembre de 1990, Johnson fue filmado disfrutando una jarra de Budweiser mientras torturaban al presidente de turno, Samuel Doe. Johnson reía mientras era abanicado.

Esa era la violencia a la que quería vencer Weah y a la que comenzó a derrotar este fin de semana en los comicios, cuando obtuvo el 60 por ciento de los votos en el ballotage. “Tenemos que acostumbrarnos a la paz”, repitió el ex futbolista, que comienza a escribir otra etapa fascinante en su vida. La más importante.

GALERÍA DE FOTOS: APOYO MAYORITARIO PARA EL NUEVO PRESIDENTE DE LIBERIA

El exfutbolista liberiano George Weah será el nuevo presidente de su país, por lo que ha recibido una multitud de felicitaciones a través de Internet y las distintas redes sociales (foto AFP).
El exfutbolista George Weah ejerce su derecho al voto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Monrovia, que lo llevaron sin discusión a ser electo el nuevo presidente de Liberia (foto Joel Saget, AFP).
George Weah, el legendario exfutbolista ahora convertido en político, obtuvo el 61,5% de los votos en recientes elecciones presidenciales y es el nuevo mandatario de Liberia (foto agencia Reuters).
El exdelantero liberiano del Milan George Weah declaró que ofrecerá su Balón de Oro, galardón al mejor jugador europeo, por la paz en su país natal, Liberia, donde 150.000 personas murieron en los últimos seis años en guerras internas hasta la paz de agosto pasado. “Me gustaría ofrecerlo a todas las fuerzas rivales que lucharon en una guerra que destruyó el país”, declaró a la prensa (foto AFP).
En el 2005, George Weah se postulo por primera vez como candidato a presidente de Nigeria (foto Olivier Laban-Mattei, de AFP).
Una imagen de una plaza pública de George Weah antes de brindar su discurso durante la campaña presidencial en Liberia, Àfrica (foto AFP).
El jugador africano más emblemático de la historia, George Weah, sufrió mucho debido a que se había especulado con su victoria, incluso se llegó a publicar noticias falsas sobre su victoria antes de que la Comisión Electoral oficializara su contundente victoria en las urnas liberianas (foto agencia Reuters).
Al ganar las elecciones en Liberia, George Weah se convirtió en el primer exfutbolista que presida un país tras superar al actual vicepresidente de su nación. Lo hizo con promesas basadas en educación gratuita desde los primeros niveles y la creación de empleo (foto Thierry Gouegnon, de la agencia Reuters).
Un cartel electoral del hoy presidente de Liberia, George Weah, aparece en un camión por las calles de Monrovia, Liberia (foto Thierry Gouegnon, de la agencia Reuters).
Celebración en las calles de Monrovia, Liberia, después de que George Weah ganó la presidencia de su país por amplio margen en el segunda ronda electoral (foto Seyllou, de AFP).
El festejo liberiano en las calles de su ciudad natal, tras el triunfo presidencial del exastro africano George Weah (foto AFP).
Partidarios de la Coalición para el Cambio Democrático celebran en Liberia la victoria de George Weah en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (foto agencia EFE).

WEAH EN EL FÚTBOL

Nombre completo: George Tawlon Manneh Oppong Ousman Weah.

Edad: 51 años.

Fecha y lugar de nacimiento: 1º de octubre de 1966, en Clara Town, de Monrovia, Liberia.

Peso y estatura: 76 kilos y 1,84 metros.

Ocupaciones: Futbolista y político.

Posición: Delantero centro.

Debut en la Primera División: 1985, con Mighty Barrolle, club de Liberia.

Estadísticas en clubes: 268 goles en 528 partidos jugados.

Trayectoria en clubes juveniles: Young Survivors Claratown (1981–1984) y Bongrange Company (1984–1985), ambos de Liberia.

Trayectoria en clubes profesionales: Mighty Barrolle (1985-1986) e Invincible Eleven (1986-1987), de Liberia; Tonnerre Yaoundé (1987-1988), de Camerún; A. S. Mónaco FC (1988-1992), del Principado de Mónaco; París Saint-Germain FC -PSG- (1992-1995), de Francia; A. C. Milan (1995-2000), de Italia; Chelsea FC (2000) y Manchester City FC (2000), ambos de Inglaterra; Olympique de Marsella (2000-2001), de Francia; y Al-Jazira S. C. (2001-2003), de Emiratos Árabes Unidos. Se retiró en agosto del 2003, a los 37 años.

Selección de Liberia: 60 partidos internacionales y 22 goles anotados con las denominadas “Estrellas Solitarias“, entre 1987 y el 2003. Es el máximo anotador en la historia del combinado nacional de su país. Como uno de los países más pequeños en el fútbol mundial y perdedores permanentes, hizo todo lo posible para apoyar a su selección nacional, no solo como su jugador estrella, sino también como capitán, patrocinador, asistente y técnico. A pesar de sus esfuerzos, no tuvo éxito en ayudar a Liberia a clasificar para un Mundial de la FIFA, en sus tres intentos eliminatorios. Sin embargo, ayudó a Liberia a clasificarse dos veces para la Copa Africana de Naciones en dos ocasiones: Weah representó a su país en las ediciones de 1996 y 2002 del torneo, aunque Liberia no logró salir de su grupo en ambas ocasiones, sufriendo eliminaciones en la primera ronda.

Títulos en clubes: Uno en la Liga Premier liberiana y otro de la Copa de su país con Mighty Barrolle (1985–1986). También ganó la Liga Premier de su país con el Invincible Eleven (1986–1987) y la Copa de Francia (1991) con Mónaco; se impuso con el PSG en la Liga 1 (1993–1994), la Copa de Francia (1992–1993 y 1994–1995) y la Copa de la Liga (1995). Con el AC Milan alcanzó dos cetros de la Serie A (1995–96 y 1998–1999) y con el Chelsea una Copa F. A. (1999–2000).

Premios individuales: Balón de Oro, de la revista France Football (1995); Futbolista africano del año (1989, 1994, 1995), integrante del Equipo Ideal de la FIFA (1991, 1996 –reserva–, 1997, 1998) y Jugador extranjero del año en la Liga francesa (1990-1991). Uno de los diez goleadores en la Liga Francesa durante la temporada 1992-1993 y el máximo anotador de la Champions League con siete tantos (1994-1995); Futbolista Africano del Año por la BBC (1995), Once de Oro (1995), Jugador del año de la FIFA (1995), Premio Fair Play de la FIFA (1996), Jugador Africano del Siglo por la IFFHS (1996), Uno de los 100 mejores futbolistas de todos los tiempos, según la revista “World Soccer” (1999) y Elegido entre los 100 mejores de la FIFA (2004).

GALERÍA DE FOTOS: REPASO a los EQUIPOS y LOGROS de George Weah

Los primeros pasos de George Weah fueron en las ligas inferiores del Young Survivors y del Bongrange Company, y luego desde 1985 en los primeros clubes del Mighty Barolle, el Invincible Eleven y la Selección local. Allá triunfó en los equipos liberianos más importantes, al ganar dos veces la Liga y un Torneo de Copa. Su olfato goleador lo llevó en 1988 hasta Camerún, al fichar por el Tonnerre Yaoundé (foto Wikimedia Commons).
En 1988, se deio el salto de George Weah al fútbol europeo, con su fichaje por el Mónaco dirigido por el francés Arsene Wenger. Allí fue finalista de la Copa de Francia 1988-1989, ganó esta competición 1990-1991 y fue finalista de la Recopa de Europa 1991-1992 (foto Wikimedia Commons).
George Weah conversa con el francés Arsene Wenger, su primer técnico en Europa y hoy sempiterno estratega en el Arsenal inglés. Fue entre 1988 y 1992, durante su época en el club A. S. Mónaco, del Principado de Mónaco que compite en la Liga 1 de Francia (foto Empics Sport).
El astro liberiano George Weah ganó tres veces el galardón al mejor futbolista africano del año, en 1989, 1994 y 1995. Esta fue la portada de la revista “France Football” que anunció su primer trofeo mientras jugaba con el Mónaco, publicado en la edición semanal del 23 de enero de 1990 (foto Wikimedia Commons).
George Weah fichó por el París Saint-Germain. Ganó la Copa de Francia y fue semifinalista de la Copa de la UEFA, en 1992-1993; luego se dejó la Liga Francesa y cayó en las semifinales de la Recopa de Europa, en 1993-1994. La temporada 1994-1995 fue la mejor al quedar tercero en la Liga Francesa, ganar la Copa de Francia y la Supercopa de Francia y llegar a semifinales de la Champions League. Marcó 55 goles en 138 partidos con los parisinos (foto Wikimedia Commons).
Imagen de George Weah en 1995, cuando se convirtió en el mejor jugador de Europa con la camiseta del AC Milan, cuando saludaba a Ronaldo, astro brasileño del Inter de Milán (foto AFP).
El liberiano George Weah brilló con el AC Milan, con 46 goles en 114 juegos de 1995 al 2000. Solo a finales de 1995, recibió cuatro premios internacionales: primer africano ganador del Balón de Oro, Jugador Mundial de la FIFA 1995, Jugador del Año en África y la revista gala “Onze Mondial” le otorgó el Once de Oro al mejor de Europa (foto AFP).
Un momento memorable en la carrera futbolística de George Weah en 1996, cuando como jugador del AC Milan italiano levantó el trofeo del Balón de Oro, otorgado por la revista “France Football” , Esa vez le correspondió como mejor jugador europeo de 1995 (foto Carlo Ferraro, de AFP).
A mitad de la temporada 1999-2000, George Weah fue cedido al Chelsea de Inglaterra. Allí solo marcó cinco goles en los 15 partidos hasta el final de temporada, ganando únicamente la Copa F.A. (foto Wikimedia Commons).
Cuando el contrato de George Weah con el AC Milan llegó a su fin, fichó libre en el 2000 por el Manchester City. Sin embargo, solo anotó un gol en siete juegos y a mitad de temporada rescindió su contrato al no tener el respaldo del técnico inglés Joe Royle. Aquí ante Dennis Irwin en un clásico contra el Manchester United (foto Action Images).
George Weah se enroló en la temporada 2000-2001 con el Olympique de Marsella. Allí solo hizo cinco goles en 20 partidos y se evitó el descenso en la Liga Francesa. Su carrera la finalizó en los Emiratos Árabes Unidos con el Al-Jazeera; marcó 13 dianas en ocho partidos y se retiró definitivamente del fútbol en el 2003 (foto Wikimedia Commons).
Con la selección liberiana, George Weah jugó 60 partidos y marcó 22 goles, siendo el máximo goleador en su historia. Por otra parte, nunca participó en ningún Mundial de fúbol, pese a que estuvo muy cerca de lograr en 2002 la primera participación de los liberianoa en una cita mundialista (foto Wikimedia Commons).

FUENTES CONSULTADAS: Diarios ‘El País’, ‘El Mundo’ y “Mundo Deportivo” (España), ‘La Nación’ (Argentina) y ‘The Sun’ (Inglaterra); revista ‘Gente’ (Argentina); Yahoo Deportes, las agencias EFE, AP y AFP, así como el canal de YouTube.

Compartir
Artículo anteriorUnos “90 minutos por la vida” con novedades en la cancha
Artículo siguienteAgenda deportiva del fin de semana

Tiene 35 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Noticias Monumental, de Radio Monumental (1981-1983), y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (1991-1992). Estuvo ligado al Grupo Nación, primero en la revista “Triunfo” (1983-1991 y 1992-1993), luego en los periódicos “Al Día” (1993-1995) y “La Nación” (1995-2014). Fue designado “Redactor del Año” de “La Nación” en 1997 y obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas” en 1993 (compartido) y 2013. Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional, especializado en datos de selecciones nacionales de fútbol y de los futbolistas costarricenses que juegan en el exterior. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo”, en la que responde consulta de los lectores.

Tiene amplia experiencia en la cobertura de Mundiales de Fútbol en todas las categorías, así como de la Copa América 2011, la Copa de Oro del 2000 y la “Champions League” de la UEFA del 2000. Del 2010 al 2014 fue subeditor de Puro Deporte (“La Nación”), encargado de publicaciones deportivas especiales. Desde 1989 es corresponsal del semanario “France Football” de Francia y, desde 1990, integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania.

A partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football”, para elegir cada año al mejor jugador del mundo.

Dejar una respuesta