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Eduardo Li (centro), expresidente de la Fedefútbol, con Joseph Blatter y el guatemalteco Rafael Salguero, en el juego Costa Rica-Grecia, en los octavos de final del Mundial de la FIFA, el 29 de junio del 2014, en Recife, Brasil. Li y Salguero forman parte del grupo de dirigentes de la región acusados por la Fiscalía de Estados Unidos de supuesta corrupción en el fútbol, mientras que Blatter fue suspendido ocho años de toda actividad ligada a este deporte (AFP).

Dos de empresas transnacionales más poderosas del mundo, Coca Cola y McDonald’s, exigieron este viernes la salida definitiva de Joseph Sepp Blatter de la cúpula de la FIFA.

El suizo fue salpicado por los escándalos de corrupción en el seno de esa institución deportiva y agobiado por las críticas, presentó la renuncia el 2 de junio, pero se mantiene en el puesto de presidente en funciones hasta que se nombre su sucesor, el próximo año.

No obstante, Coca Cola y McDonald’s piden ahora hacer efectiva la dimisión y que el helvético no tenga ya mayor relación de poder en la FIFA.

La barahúnda en la cima del balompié mundial estalló el 27 de mayo, cuando la policía suiza detuvo en Zúrich a siete altos funcionarios de la FIFA, entre ellos, el costarricense Eduardo Li, a quienes la justicia de Estados Unidos les causa de varios cargos, entre ellos lavado de dinero, crimen organizado y fraude electrónico.

Si bien los estadounidenses no acusaron a Blatter, quizás por ser suizo o porque no querían tocar a la máxima figura del ente, dejaron la puerta abierta la puerta para una proceso posterior.

Entonces, Blatter (Valais, Suiza, 79 años) decidió renunciar, pese a que fue reelecto para su quinto periodo consecutivo.

Sin embargo, condicionó su salida a que se eligiera a su sucesor, por lo que en la práctica, sigue manejando los hilos de la FIFA. Incluso, posteriormente afirmó que tal vez no se retiraría del cargo.

Esa fue la gota que derramó el vaso de estas poderosas empresas multinacionales que ven con recelo como esta situación los perjudica en su condición de patrocinadores oficiales de la FIFA.

El comunicado de Coca Cola es clarísimo: “Cada día que pasa, la imagen y reputación de la FIFA continúa empañándose. La FIFA necesita una reforma urgente y eso solo se puede lograr a través de un acercamiento verdaderamente independiente”.

En otras palabras, a Coca Cola no le interesa la salud de fútbol, ni la falta transparencia con se maneja, pero sí la imagen que obtiene al ser esponsor de un ente que está en la mira de la justicia de Estados Unidos y de la opinión pública mundial.

Y claro, Coca Cola y McDonald’s, junto a Visa, los máximos patrocinadores de FIFA, nunca alzaron la voz para pedir freno a las tropelías de Blatter y sus secuaces.

Nunca oímos que protestaran por el “partido de la nieve”, por ejemplo.

Tampoco cuando se designó a Catar y a Rusia como sedes para los Mundiales del 2018 y 2022, o aquel ingrato gol con la mano de Thierry Henry que le dio el pase a Francia al Mundial del 2010.

Blatter, en la presidencia de la FIFA desde 1998, desafió el poder de ambas transnacionales y le indicó que no dejará el puesto pese a la solicitud y es posible que se mantenga hasta el próximo año, dada la impunidad que le brinda ser suiza y residir en ese país, donde la justicia estadounidense no lo puede tocar.

Tampoco lo hará dimitir el clamor de todo el planeta fútbol que quiere una FIFA más democrática, lejos de las triquiñuelas que son moneda de curso común en esa institución.

Veremos la fuerza que tienen Coca Cola y McDonald’s. A veces, el poder y el dinero no ganan, en especial, cuando no se hacen las cosas cuando se deben hacer.

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Bachiller de Historia en la UCR, egresado de la Maestría Centroamericana de Historia. Ejerce el periodismo desde 1991 en el Semanario Universidad de la UCR, La República y La Nación. Ha cubierto Juegos Nacionales, Vuelta a Costa Rica, Juegos Centroamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Mundial Infantil (Finlandia), Juegos Olímpicos (Atenas 2004), Transat (competencia de veleros) y gran cantidad de partidos de la Selección Nacional en América, Europa y Asia. En La Nación ejerció durante 21 años, en los que fue Subeditor de Deportes (2005 a 2008), Editor Web de Deportes (2008 a 2011). Recibió los premios como Periodista Web de La Nacion (2009) y Tributo Gatorade 2010 (Especilidad: Libertad).

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