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Elías Aguilar es una pieza vital para el Herediano, pero no se daría las libertades que se da si atrás suyo no estuvieran Óscar Esteban Granados y Randall Azofeifa, sus escuderos cuando se va al ataque (foto Facebook de la Concacaf).

Todo empezó a pintar mal cuando el técnico hondureño, José de la Paz Herrera el Chelato Uclés, comparó a Elías Aguilar con James Rodríguez.

El herediano, hasta hace poco tiempo, era un jugador de bajo perfil que muchos sabían de sus condiciones, un diez natural que tanta falta hace en el fútbol moderno, un creativo, que había sobrevivido a un calvario de lesiones y largas jornadas en la banca.

Ahora bien, no le quito a Aguilar su capacidad, su talento y su enorme potencial para jugar fútbol. Pero vamos a ser sinceros, el muchacho está agrandado, por la misma prensa como suele ocurrir.

Sin duda, Aguilar es una pieza vital para su equipo, pero Aguilar no se daría las libertades tácticas y técnicas que se da si atrás suyo no estuvieran Óscar Esteban Granados y Randall Azofeifa, sus escuderos cuando se abalanza al ataque.

Hace un año, Paulo César Wanchope cuando dirigía a la Sele, dijo que Aguilar era un jugador bueno pero cuyo techo estaba a nivel nacional, en aquel momento muchos le caímos encima. Me pareció en su momento un comentario inoportuno para un jugador que pintaba bien.

Las cosas cambiaron en cuestión de un año, y de alguna forma las críticas de Wanchope a Aguilar empezaron a darle la razón. Vimos que sigue siendo un jugador parroquiano, que su mentalidad es muy limitada y que le falta madurar y eso que Aguilar está entrando a una edad donde tiene que dar el salto sí o sí.

Lo mostró, en un arrebato de arrogancia e inmadurez, cuando intentó tirar un penal a lo “Panenka” y lo que hizo fue un globito ridículo que le costó que el Herediano perdiera la final del Torneo de Copa con el Cartaginés.

Desde hace rato, Aguilar pasa reprochando a los árbitros, finge faltas y su cabeza está merodeando en otro lado que no es en la cancha.

He reconocido que es un jugador sumamente talentoso, un jugador que le hace falta al fútbol nacional y la prensa ha cometido el error de llenarle la cabeza de historias ficticias, que en España lo quieren, que es el sustituto natural de Bryan Ruíz y otra serie de piropos que Elías no ha sabido manejar y es acá, en este punto preciso donde el jugador de imagina y cree una especie de Iniesta a lo tico, donde debe haber un cable que lo sujete del tobillo y lo aterrice.

En el fútbol, hemos visto casos de casos de jugadores que pasaron de ser un potencial figura a ser vendedores de humo, por recordar un par de casos a nivel internacional y nacional empezando con Robinho que cuando salió de Santos de Brasil muchos decían que era el heredero natural de Pelé, pero la realidad hoy por hoy dice otra cosa; y a nivel nacional con jugadores como Warren Granados, cuyo destino no cumplió con las expectativas de ser el heredero de Wilmer López en la Liga.

Temo que a Elías le pase lo mismo, que se crea más de lo que realidad es, porque el perfil actual de futbolista élite no reúne las características para jugar en ligas exigentes.

Un jugador como él pudo haber tenido oportunidad de brillar hace diez años, en tiempos de Juan Román Riquelme, “el último diez de la historia del fútbol”, como me gusta definirlo. Momentos en que Riquelme hacía las delicias en Boca, porque su paso en Europa fue bastante discreto; no obstante, con brillar en el fútbol argentino le valía para competir a alto nivel.

Desde luego, no voy a comparar a Aguilar con Riquelme, ni la liga argentina con la criolla, pero una de las claves que afectó a Juan Román de brillar en el Viejo Continente fue que era un jugador que rápido se desgastaba, que no participaba en el juego de defensa del equipo, un jugador estático que solo se activaba si tenía la pelota en los pies y vamos, qué maravillas se sacaba de los tacos.

Eso, le pasa actualmente, a Aguilar, un jugador que se confía en sus contenciones, que solo le gusta participar en la creación de juego y no apoyar en defensa, y que es otro jugador que está más interesado en cómo vestir fuera de cancha o el corte de cabello.

Es hora que Aguilar reciba una baño de humildad, que trabaje en sus falencias y potencie sus virtudes.

Si bien es cierto en el fútbol nacional ha mostrado que le queda pequeño, no ha sido así cuando juega en la Sele, que a veces tiene chispazos, pero no lo suficiente.

Lo vimos en el partido de la Sele con Sudáfrica, en el que no rindió lo esperado. Quizá Wanchope tenga razón, quizá Elías sea un jugador para consumo doméstico, que tal vez no sea tan talentoso, y tal vez ya haya tocado techo.

De seguir así, Aguilar puede correr la suerte del mediocre con talento. Sería una lástima, una verdadera lástima.

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Ha publicado el cuentario Finales aparentes 2008 y la novela Bajo la lluvia Dios no existe 2011 ( Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2011) Ambos libros fueron publicados por Uruk Editores y Elefantes de grafito (2015). Participó en la feria del libro de Fráncfort, Alemania, el festival Centroamérica Cuenta, Nicaragua y del programa Latinoamérica viva, de la feria del libro de Guadalajara. Su cuento “El sacrofetichista” fue incluido en la antología “Un espejo roto” de Sergio Ramírez y traducido al alemán para la antología Zwischen Süd und Nord, Neue Erzähler aus Mittelemaerika. Actualmente, es director de la revista literaria centroamericana www.literofilia.com además de locutor y director del programa radial: Literofilia Radio, transmitido por Radio Nacional, 101,5 fm.

13 Comentarios

  1. No entiendo cómo publican una vara que tiene cosas como esta:

    “Desde hace rato, Aguilar pasa reprochando a los árbitros, finge faltas y su cabeza está merodeando en otro lado que no es en la cancha.”

    ¡Dios! ¿Qué quiere decir con eso?

  2. ¿Por qué se meten con Elías? ¿Será por qué no lo tienen en su equipo?
    ¿Agrandado? Puede ser que sí, solo les recuerdo cómo tiró el penal Alexis “Maravilla” Sánchez en la pasada Copa América, donde ganó Chile con la ejecución del mismo !sí a lo Panenka!
    Y si me dice que él la metió, igual la botó Pirlo y Neymar; entonces, ¿por qué tanto brinco si el suelo está parejo?

  3. Como Elías Aguilar no juega en Saprissa o en la Liga, la prensa (ustedes, los medios de la manipulación) se ha encargado de remarcar las malas jugadas, los pases incompletos, los goles fallados; en fin, las decisiones erróneas del jugador estrella del fútbol nacional. Ustedes, señor Ulloa, son lo peor del país, son los que manipulan al tico promedio, a ese que no ve con objetividad la realidad, solo lo que les enseñan y les dicen. ¡Qué vergüenza estudiar tanto para caer tan bajo! Como se nota lo que les ha dolido el tema de los Princesos.

  4. Cronista, desde ahora estoy ansioso de verte una crítica contra Neymar, por que hoy contra la Roma erró un penal por tirarlo sin impulso, y eso que jugando para Santos erró otro penal a lo Panenka. ¡Espero verte llamar a Neymar agrandado!

  5. Para quienes no lo saben, Warren Ulloa no es periodista deportivo sino un joven escritor que no tiene la más mínima autoridad moral para recetar baños de humildad. Tal como lo dice la reseña, en el 2011 recibió el Premio Nacional de Novela por su obra “Bajo la lluvia dios no existe” (por lo demás, una PÉSIMA IMITACIÓN de la obra de Michel Houllebecq), lo cual nos demuestra que en el campo del arte al igual que en el del fútbol, el reconocimiento no depende tanto del talento como de las redes y contactos que se posean. En lo que respecta a fútbol, Warren es un liguista envenenado confeso (de hecho en su librito aprovecha un episodio para realizarle una chota al Club Sport Herediano), lo cual explica porque esta columnita no es más que un refrito de todos los lugares comunes de la prensa deportiva nacional, en este sentido siendo escritor hubiese esperado algo más de creatividad y no de nuevo otra imitación. Finalmente, en lo que respecta a agrandados, Warren sí que es toda una autoridad, sino me creen revisen su Facebook y verán que es absolutamente monotemático, no escribe de otra cosa más que de sí mismo. Creo que Jacques Sagot (epítome del agrandamiento) ha de estar muy contento: ha llegado su sucesor en esto de escribir sobre un tema del que no sabe nada, aunque el resto de la prensa le haga sentir lo contrario.

    • Excelente observación, Sr. Villegas. En efecto, Warren Ulloa ha demostrado que es un ignorante, un precursor de sí mismo sin talento. Es capaz de construir un séquito de aduladores y sacar ventaja de ello.

  6. Correcto, si estuviese en Saprissa o Alajuelense no pasa nada, pero bueno como esta en el equipo campeón nacional empieza la critica y critica… Hay cosas que debe mejorar, pero las veces que Elías ha tenido que tirar un penal lo hace y de buena forma, solo porque falla un penal es una habladera. Elías es un excelente jugador y cada vez va a mejorar. Espero que hablen de las cosas buenas también de Elías.

  7. Elías Aguilar no es un agrandado, la prensa es la que no lo deja en paz. Elías no tiene que ser el sustituto de Bryan Ruiz, ni de fulano o sutano. Él tiene su propio estilo y a Herediano le ha servido tal como es. Si en la ‘Sele’ lo quieren aprovechar así, bien y si no también. Por otro lado, he visto jugadores botando penales de peor manera y nadie se rasga las vestiduras. Son los “periodistas” los que se tienen una fijación con él. Déjenlo quedito, porque es la prensa la que fabrica las polémicas donde no las hay, no es Elías.

  8. Me da risa que mucha gente compare a Elías Aguilar con Neymar, Alexis Sánchez y Pirlo, por no decir más. A la par de estos verdaderos ‘cracks’ del fútbol mundial, Elías no tiene nada que hacer; en simples palabras, es un mejenguero. No sean engañados.

  9. Este comentario pretende ser juicioso, ponderado y razonado, pero es todo lo contrario. Se desgasta el comentarista en atacar la figura de un jugador joven que, es cierto, por falta de experiencia, pero no por considerarse agrandado cometió el error del lanzamiento del penal, que él mismo aceptó haberlo cometido. De tal manera, que si lo que quiere el comentarista es destruir a un joven futbolista, muy talentoso, que tiene un gran futuro, no le va a resultar para la satisfacción del ego del periodista, quien con su comentario da la impresión de conocer muy poco del tema del fútbol, por más atestados que aporta para su perfil.

  10. Cuanta razón tiene César Villegas: ahora resulta que cualquiera que “publique” un libro es escritor, y, necesariamente, adquiere el derecho para opinar de cuanta sandez se le ocurra. Este personaje del mundillo “cultural” tico (inexistente fuera de este cafetal) no es más que un charlatán que pretende escandalizar a abuelitas y curas usando palabras obscenas, otras como “mae”, “dios no existe” y demás tonterías que ya no sorprenden. No es más que pose, pero en tiquicia con la “finta” todos se van pollos. De estos casos de payasos consagrados abundan muchas historias. Un escritor debería, en primer lugar, contentarse con escribir y, si lo que le importa es ser leído, debería de importarle, más que la cantidad de gente que lo lee, la “calidad del lector” por el que es leído; pero a este tipo lo único que le importa es que lo alaben y que gente sin criterio y sin otras lecturas más que Coelho y sagas de vampiros, le diga lo bueno que es.

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