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Marvin Angulo (derecha) se consolida cada día en el mediocampo del Saprissa y es el mejor anotador del equipo en el Torneo de Verano 2016, con siete conquistas. Aqui, el domingo 10 de abril, ante el brumoso José Leiva (foto Luis Alvarado y José Campos/www.PMEimages.com).

Por: José Martí Camacho (*)

José Martí Camacho es aficionado del Saprissa.
José Martí Camacho es aficionado del Saprissa.

Una de las cosas que ha estado en la historia morada desde sus inicios es su estilo de juego: vistoso, asociativo y ofensivo. Es cierto que hay generaciones más virtuosas que otras, pero el fundamento se mantiene en todas, incluso desde aquellos niños cuyos atractivos partidos en la Plaza de La Artillería –en el sitio donde hoy se ubica el Banco Central de Costa Rica–, en San José, obligaban a que la Federación Costarricense de Fútbol cambiara los horarios de los partidos de la Primera División en el Estadio Nacional para no perder la afluencia de aficionados.

Es algo que ya se trae desde las ligas menores, un legado de don Ricardo Saprissa, quien, según Enrique Weisleder y Bernardo Méndez en su libro Saprissa Siempre Grande, determinó que el jugador tico tenía talento nato, a pesar de que su contextura física era menor a la del europeo; por lo que llegó a la conclusión de que la apuesta debía ser por realizar un pacto con el balón, el toque preciso y el juego armonioso.

“El balón es lo más preciado”, “la mejor defensa es el ataque”, “si tengo el balón, mi rival no me puede hacer daño”, son frases que se repiten a diario en el mundo futbolístico y reflejan esta corriente de pensamiento, que no siendo única, es aspirada por muchos equipos y apreciada por muchos aficionados y expertos del fútbol.

Los sistemas tácticos han evolucionado desde aquel 2-3-5 clásico y los puestos han cambiado, pero la idea del juego armonioso y preciosista no solo se mantiene si no que se refuerza. Un volante de contención ya no solo es el “rudo” de la media cancha, sino que también debe tener buena técnica para enviar un pase largo o corto, driblar y acompañar a los demás jugadores ofensivos; un defensa también se puede incorporar al ataque, si hace una salida oportuna y controlada.

El equipo morado de los últimos años no es la excepción. En este campeonato en particular, salvo los juegos de visita ante Limón FC (ganó 2-1), Belén FC (cayó 0-3) y Pérez Zeledón (perdió 1-2), Saprissa ha jugado igual o mejor que sus oponentes. En cada juego, independientemente del resultado, es el equipo del torneo local que más apuesta por el juego de conjunto, por salir jugando y elaborar combinaciones ofensivas, aunque le falta claramente la definición, pues le falta mayor contundencia en la última jugada.

Mynor Escoe volvió a retomar el gol con el Saprissa. Al Cartaginés le marcó el segundo tanto del club y es el segundo mejor anotador morado del Verano 2016 con seis tantos, uno menos que Marvin Angulo. Aquí celebra su diana, que lo sufren los brumosos Mynor Álvarez, Henry Fajardo (en el suelo) y Kevin Vega (foto Luis Alvarado y José Campos/www.PMEimages.com).
Mynor Escoe volvió a retomar el gol con el Saprissa. Al Cartaginés le marcó el segundo tanto del club y es el segundo mejor anotador morado del Verano 2016 con seis tantos, uno menos que Marvin Angulo. Aquí celebra su diana, que lo sufren los brumosos Mynor Álvarez, Henry Fajardo (en el suelo) y Kevin Vega (foto Luis Alvarado y José Campos/www.PMEimages.com).

Tampoco escapa de tener juegos regulares o episodios de poca claridad, incluso durante sus mejores partidos, pero la esencia se rescata.

Línea por línea, resalto, particularmente, a jugadores como Francisco Calvo, quien siendo defensa, a parte de su técnica depurada en el toque en corto y largo, de vez en cuando nos regala una filigrana; y a David Guzmán, un volante de contención que, por su posición, le demanda juego fuerte, pero que también tiene técnica y bien le haría practicar el tiro libre, pues era una de las facetas en las que prometía en las ligas menores y ha venido a menos en el equipo mayor.

Menciono, igualmente, a Ulises Segura, una promesa que se debe consolidar en este torneo, luego de que lo han puesto por varios puestos y en todos demuestra su calidad técnica; y a Mynor Escoe, quien también en las ligas menores era de las mayores promesas, con épocas que tuvo difíciles por las lesiones y los regresos a medias, pero en los últimos juegos se ha reencontrado con su esencia, el gol.

También pondero a Hansell Aráuz, quien a pesar de haber jugado en una posición que no es para su perfil como lo es la defensa, poco a poco se ajusta y adapta su técnica al puesto; y a los más consolidados como Daniel Colindres, quien es quizá el que tiene mejor manejo del balón, con ambas piernas y en espacio reducido; y Marvin Angulo, quien había tenido menor claridad en torneos anteriores para consolidarse en esta temporada en el once estelar.

También en su momento han sido muestra de esta filosofía los hoy lesionados Juan Bustos Golobio y David Ramírez, quien ya se recuperó y reapareció ante el Cartaginés (triunfo 2-0). Y, por último, las recientes incorporaciones del lateral trinitense Aubrey David y el exjugador de Alajuelense, el volante ofensivoDiego Calvo, prometen, por lo visto hasta el momento, y han logrado integrarse con éxito a esta dinámica del juego morado.

La formación titular del Saprissa, segundo lugar en el Torneo de Verano, que en casa doblegó 2-0 al Cartaginés, este domingo 10 de abril. Arriba: Daniel Colindres, Francisco Calvo, Hansel Aráuz, Jaime Penedo, Aubrey David y Roy Miller. Abajo: Mynor Escoe, David Guzmán, Adolfo Machado, Marvin Angulo y Diego Calvo (foto Luis Alvarado y José Campos/www.PMEimages.com).
La formación titular del Saprissa, segundo lugar en el Torneo de Verano, que en casa doblegó 2-0 al Cartaginés, este domingo 10 de abril. Arriba: Daniel Colindres, Francisco Calvo, Hansel Aráuz, Jaime Penedo, Aubrey David y Roy Miller. Abajo: Mynor Escoe, David Guzmán, Adolfo Machado, Marvin Angulo y Diego Calvo (foto Luis Alvarado y José Campos/www.PMEimages.com).

Estoy seguro que no es la única receta para lograr el éxito en el fútbol y puede que no necesariamente sea la mejor o la más adecuada para todos los equipos y en todos los torneos. Otros apostarán por la fuerza, o por la velocidad, o por los bloques compactos, y/o la defensa férrea y hasta la especulación del juego; estrategias todas válidas, algunas menos vistosas, y a las que el mismo Saprissa debió apostar en más de una ocasión.

Pero es por ese estilo preciosista, por ese pacto con el balón, que el equipo morado logró cautivar a generaciones de aficionados, un hecho que se hereda y se transmite a quienes llegan en etapas avanzadas de formación o hasta en el primer equipo; porque el Saprissa llena estadios, genera los mayores ratings televisivos y radiales, cubre portadas y gana campeonatos, generando pasiones a favor y en contra.

Es por eso también que en este momento, sin ser líderes pero jugando de manera convincente, veo bastante probable que el Saprissa puede alcanzar el bicampeonato, esto claro si se mantiene o mejora este nivel de juego y se corrigen las falencias en definición, principalmente. No me desesperan dos o tres juegos malos o regulares, pues como lo comenté en una columna anterior, lo importante para ganar el campeonato no es la posición en la que se llegue, si no llegar en la parte alta de la curva de rendimiento para los últimos seis a ocho partidos del torneo.

No trato de menospreciar a los otros candidatos al título, que también pasan por buen momento, unos con más dudas en su estilo y resultados que otros, y siguen siendo rivales difíciles; simplemente, quiero resaltar la armonía y la elegancia en el estilo del juego del Deportivo Saprissa, pues si lo importante para ganar el campeonato es cerrar fuertemente el mismo, lo importante para disfrutar el Torneo de Verano es poder apreciar un estilo de juego que ha sido atractivo y generoso con la afición.

(*) José Martí Camacho es seguidor del Deportivo Saprissa y autor de la columna “Pulso morado” en Cronica.cr.

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