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Nuestro fútbol, sobre todo de la Primera División, es muy irregular e inconsistente. Pero a la vez en cuanto a los resultados finales, fácil de adivinar. Hoy, la tabla de posiciones ubica a un Saprissa en un primer lugar indiscutible con 21 puntos en 10 partidos. A un Santos y Alajuelense con 11 partidos y 19 y 18 puntos y a un Herediano con 10 partidos y 16 puntos.

Los morados pueden perder un partido y aun así conservarán su primer lugar. Pero no pueden cantar victoria en cuanto a ser finalistas y menos campeones si no ganan los dos últimos partidos del campeonato, a partir de las semifinales. Así le pasó a la Liga en el campeonato pasado, invierno 2014. De primeros siempre para quedar al final de cuartos. ¿Será justo y atractivo jugar un campeonato de esa forma, en donde se pueden perder todos los partidos necesarios para llegar en cuarto lugar y ser campeón en dos partidos?

Nuestro campeonato es absolutamente mercantilista, no deportivo. El más malo, llegando de cuarto, podría ser campeón. Intentarán jugar y hacer taquilla durante las justas, los mal etiquetados equipos “pequeños”, ante los equipos tradicionales como Saprissa, Alajuelense, Herediano y Cartaginés. Y pare de contar. No tienen buenos estadios (tener una cancha sintética no es sinónimo de bonanza económica), malas graderías y servicios sanitarios, malos techos, malos buses que los transporta y así definitivamente no se puede competir. Deudas por todos lados, (incluso los mal denominados “grandes”) y cada año es lo mismo de siempre.

Del 5 lugar, hoy día, al 12, cualquier podría clasificar de cuarto. Es cuestión de saber dosificar el calendario. Así lo ha hecho Alajuela. No le importa llegar de primero, sino de sencillamente clasificar para la cuadrangular final. Lo mismo que le correspondió hacer al Saprissa el campeonato pasado. Terminó de 4, y salió campeón.

Los entrenadores deben saber platicar con la prensa al término de un partido, o antes en casos excepcionales. No se vale justificar derrotas bajo la premisa de que fuimos mejores, de que dominamos todo un partido, de que no tenemos plata, de que los árbitros ayudaron al otro, etc., pero que al final perdimos. Tampoco se vale serruchar el piso de otros equipos o sus dirigentes con el ánimo de ser noticia, de salir en las primeras páginas aunque sea a costa, algunas veces, del honor de los demás. Deben utilizar la más mínima educación, cultura y urbanidad para hablar de los contrarios. Para eso deben ver muchos, pero muchos vídeos, y leer mucho pero mucho, prensa extranjera, para imitar lo bueno. Imitar a un Guardiola o a entrenadores alemanes o ingleses en su caso. Casi todos se comportan con educación y prudencia. Algunos se salen de esa prudencia, pero sin excepción no hay regla.

¿Se deben reducir a 10 los equipos de Primera División? Es un tema de nunca acabar que estaremos platicando en la próxima columna.

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Pedro Beirute, Abogado y Notario Público, Expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol (1998) Ligado desde 1975 a la Federación a través del antiguo Tribunal de Penas, Comisión Disciplinaria a la fecha. Conductor y productor del programa televiso El Abogado en su Casa. Especialista en Derecho de Familia.

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