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Nery Brenes ganó los 400 metros planos en el Mundial Bajo Techo celebrado en Turquía en el 2012. CRÉDITO DE LA FOTO: imagenesencostarica.com

Les contaba en la columna de arranque que durante los últimos 28 años he estado vinculado de lleno, laboralmente, con el deporte y el periodismo, mis dos pasiones, y que, gracias a la vida que me ha dado tanto, he podido, en la mayoría de las ocasiones, ser mensajero de buenas noticias.

No obstante, creo que toda la vida, desde que tengo uso de razón, he sido un apasionado del deporte y de la información deportiva.

Porque solo así tiene sentido que un niño de ocho o nueve años de edad tuviera su propio cuadernillo con resultados, anotadores y tablas de posiciones del fútbol costarricense, a punta de transmisiones de radio porque ni tele había.

Porque sólo así se comprende la adicción a la lectura de periódicos desde muy niño, y comenzando siempre de atrás hacia adelante.

Pasarme todo un domingo atento a la radio, desde que abrieran el teléfono deportivo y el camino al estadio, hasta el pitazo final o el minuto 91, sin dejarle de prestar atención a los programas de la noche, era mi ritual en aquellos años, al igual que asistir casi que religiosamente al estadio de Moravia cuando la Universidad de Costa Rica era equipo local o caminar hasta el Saprissa e incluso viajar al Nacional o al Coyella Fonseca.

Igual me metía en las mejengas de la escuela, fueran de fútbol, jupitas, bolinchas o balines, aunque calidad o talento faltaran, y de la misma forma, en la época colegial, en los equipos de voleibol, baloncesto, balonmano o béisbol o en los torneos de atletismo, ajedrez o tenis de mesa.

Inolvidables los Juegos Deportivos Moravianos en los primeros años de los ochenta, cuando solo por la pasión del deporte o por la sensación de competir, interveníamos en cuanto torneo existiera aún a sabiendas de las nulas posibilidades de éxito.

Podrán pasar los años pero nunca olvidar la emoción inigualable de anotar una acrobática canasta a gimnasio lleno, en el Liceo María Inmaculada de Moravia, y que significó el quinto punto de mi equipo de amigos en un juego de baloncesto que acabó con escandalosa derrota de 69-5 en las mencionadas justas cantonales. Pero qué canasta, señores.

Sospecho que durante el festejo nos anotaron como quince puntos más mientras el público aplaudía mi jugada y este dizque basquetbolista no se cansaba de celebrar…

Y cada calendario que pasaba más me acercaba al destino añorado. El de ser periodista… y de deportes.

Por eso cuando Rocío Marín llegó a la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica en 1987 a reclutar estudiantes que quisieran hacer práctica en los Juegos Deportivos Nacionales de Alajuela para Radio Costa Rica, posiblemente fui el primero en apuntarme.
Por eso cuando Víctor Torres me invitó a que colaborara los domingos en el As Deportivo de La Prensa Libre no lo dudé un segundo, ni cuando al mes me ofrecieron medio tiempo en la Sección de Deportes del entonces vespertino y decano de la prensa nacional.

Igual le dije sí a don Ricardo González Aguilar cuando me pidió que le redactara noticias para su programa matutino Columbia Deportiva; noticias que le dejaba en un sobre de manila y que él recogía todas las mañanas en la desaparecida Soda Palace.

Obvio que también le dije que sí al maestro, Gaetano Pandolfo, cuando me ofreció que trabajara con él en el diario La República, junto a un grupo inolvidable de valiosos colegas, compañeros y amigos como Luis Fernando Rojas y Rodrigo Díaz en una primera etapa, y Hárold Leandro, Luis Álvarez, Gustavo Jiménez y Susana Ruiz en otras…

Y así se inició esta maravillosa aventura, que me llevó trece años por medios de comunicación y ya quince en el Departamento de Prensa del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), mezclado siempre con deportistas, dirigentes, eventos, giras, entrenamientos, proyectos, alegrías, sufrimientos y sueños.

He visto en el sitio y le he dado cobertura a la evolución del deporte costarricense, reflejada en resultados trascendentes como la primera clasificación a un Campeonato Mundial de Fútbol para Italia 90, la conquista de una medalla de oro en Juegos Olímpicos por parte de la nadadora Claudia Poll en los 200 m libre de Atlanta 96 o el Campeonato Mundial de Nery Brenes en los 400 m planos bajo techo en Turquía 2012.

He compartido con niños y jóvenes sus primeros grandes pasos en el deporte en Juegos Nacionales o Juegos Estudiantiles Centroamericanos; ví derribarse el viejo Estadio Nacional y levantarse majestuosa la nueva joya de La Sabana; y ahora celebro que Limón tenga por fin una pista sintética de atletismo para que desarrolle su semillero como lo merece.
De esto y muchas cosas más vamos a compartir desde esta tribuna, siempre con pasión, siempre con rigor…

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Periodista graduado de la Universidad de Costa Rica; fue redactor y Jefe de Deportes en La Prensa Libre (1987­1991); redactor, Editor de Deportes y Jefe de Redacción en el Diario La República (1991­2000), y periodista de la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER) del 2000 a la fecha. Ha sido Coordinador de Prensa de Juegos Deportivos Nacionales en sus últimas doce ediciones; Jefe de Prensa de Vueltas a Costa Rica, Vuelta Internacional Higuito, Campeonatos Centroamericanos de Boxeo y Campeonatos Centroamericanos y del Caribe de Natación, entre otros. Ha dado cobertura a Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe y, en los últimos Juegos Centroamericanos, fungió como Coordinador del Centro de Prensa. Además, desde el 2001 ha sido delegado de prensa en Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos y Centroamericanos y del Caribe.

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