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Jonathan McDonald volvió a ser noticia, esta vez no por un codazo, o un patadón al rival, acciones que en los últimos tiempos eran parte del repertorio del atacante. En esta ocasión el nombre de Jonathan volvió a sonar porque la Liga anunció su separación, ya no lo quieren, pese a los seis meses que le restan de contrato.

Alajuelense hizo una buena jugada, es bueno para McDonald y para la mayoría de los aficionados rojinegros que no siga en el club. La relación estaba desgastada, la mayoría de los seguidores del club estaban cansados del comportamiento del delantero, de sus broncas y expulsiones, pero sobre todo de abandonar al equipo en momentos importantes.

Para Jonathan es bueno salir de la Liga, es darse un respiro, buscar un nuevo aire, quizá alejarse de la presión, de los reflectores de los medios de comunicación y de los dedos acusadores de muchos, periodistas, dirigentes y aficionados, quienes lo señalan como un mal intencionado.

La Liga no lo echó, él se fue solito con su mal comportamiento, aunque el jugador insiste que el rendimiento lo respalda, pero el desempeño es todo, luchar por el balón, marcar, asistir, anotar y practicar el juego limpio.

McDonald quedó fuera de la Liga y muchos aplauden la decisión de la directiva rojinegra, otros alzan la voz y dan sus argumentos para mencionar que los dirigentes se equivocaron. Razones le sobran a unos y a otros, cinco le bastaron a Jairo Villegas, periodista de La Nación para defender la continuidad del jugador en la Liga.

Sobre esas cinco voy a discrepar con mi amigo y colega, quien menciona la capacidad goleadora del futbolista y resaltó que en el 2015 hizo 24 goles y en este certamen contabilizó seis dianas.

Creo que nadie discute que McDonald es un buen jugador, tampoco es un crack, posee olfato goleador, pero su mal carácter lo sacó de la Liga, no si hace seis o 24 tantos en una campaña. La Liga ya le había dado muchas oportunidades, lo respaldó y hasta psicólogo le puso para ayudarle a manejar su temperamento.

Entrega y coraje mencionó Villegas, sí se entrega, pero pocas veces o al menos en los partidos fundamentales, Jonathan no se convierte en el primer defensor cuando el rival se apodera del balón. En la final no lo observé tapando la salida del adversario, sino regresando a paso lento, caminando y en las semifinales ante Saprissa no lo vi, claro, estaba cumpliendo un castigo por expulsión.

Un jugador con coraje, pero que no está o desaparece en los partidos fundamentales. No pesó en esta final ante Herediano, en la anterior se desesperó y  le lanzó el zapato a Andrés Imperiale y antes le sacó el codo a David Guzmán y lo expulsaron.

¿Tendrá sustituto en la Liga?, nadie es imprescindible en la vida, menos en el fútbol y qué extraño, o cosas del fútbol, en los últimos juegos, la Liga se vio mejor sin la presencia de McDonald.

Jonathan tuvo regularidad, de hecho es una de las figuras de la Liga con más minutos en el Verano, pero en la parte fundamental, en el cierre del torneo no estuvo y en la final ni se notó. ¿Y por qué no estuvo?, porque antes de las semifinales se ganó otra expulsión frente a Pérez Zeledón.

Solo falta que Javier Delgado nos aclare si él recomendó o no la salida, si contaba con el futbolista, o la junta directiva tomó la decisión sin tomar en consideración su criterio.

McDonald ya no es más rojinegro y la Liga acertó, a Jonathan se le recuerda más en Alajuelense por sus polémicas que por sus anotaciones.

Algunos dicen que actuaba así porque los rivales lo provocaban, porque le daban y se salía de sus casillas, pero si perdía el control, si los adversarios lo sacaban de concentración es porque mentalmente el jugador no es fuerte y eso también juega en la cancha, en el campo, la mente debe ser fuerte como el músculo.

Se cerró un capítulo y en lo que sí le doy la razón a McDonald es que si la Liga no lo quiere, entonces no tiene por qué definirle el futuro, es firmarle el finiquito y que el jugador decida, no que la dirigencia de la Liga salga con que le vamos a buscar club para que no se marche a Saprissa o a Herediano.

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Tiene 20 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad Federada (hoy día Universidad San Judas).
Desde 1996 laboró como periodista deportivo en el periódico Al Día.

Dos años antes inició en deportes de La Nación. Colaboró con el programa ADN Deportes, proyecto radiofónico de Al Día.
Creador del periódico regional Heredia Hoy, producto provincial de La Nación.

En los últimos dos años se desempeñó como editor en deportes de Al Día. Para el periódico Al Día efectuó diversas coberturas deportivas nacionales, así como eventos internacionales como Juegos Deportivos Centroamericanos en 1997 en Honduras. Gira amistosa de la Selección a Corea y Japón en el 2002, Copa Oro del 2003, Copa América 2004 en Colombia y Perú. Mundial Juvenil 2007 en Canadá, Gira amistosa de la Selección a Europa en el 2010 y Copa América del 2011 en Argentina.

Varios partidos eliminatorios de la Selección en diferentes procesos mundialistas en países como: Jamaica, Estados Unidos, Granada, México, Honduras y Guyana.

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