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Joel Campbell solo tuvo diez minutos ante el Bournemouth. Foto: Archivo

Una de las mejores decisiones que tomó Ricardo Antonio Lavolpe cuando estuvo al frente de la Tricolor fue hacer debutar en la selección mayor a Joel Campbell, un jugador desde que se puso la roja demostró ser diferente, es decir atrevido, pícaro y un verdadero dolor de cabeza para la zaga contraria, como lo vimos en el mundial de Brasil 2014 donde los uruguayos, expertos en el juego sucio y ante la importancia de poder detenerlo, le daban de patadas al grado que le valió la expulsión a uno de ellos.

Joel Campbell tiene la capacidad de sembrar cizaña y desconcierto en el área contraria y no solo con sus piques potentes sino además con sus regates y sus pases milimétricos a sus compañeros en la delantera, muchos han sido pases gol.

Sin embargo, desde hace un año, y hasta el martes anterior que le anotó a la selección de Estados Unidos, Campbell ha tenido un pésimo año, lleno de altibajos y vamos a decirlo: haber firmado con el Arsenal ha sido la peor decisión profesional de su carrera, con un técnico que constantemente fracasa al mando del club inglés y que no le tiene mucho aprecio al fútbol de Joel, el jugador originario de Saprissa que pasó en el olvido en Puntarenas, ha tenido marcadas inconstancias que están dando al traste en su carrera y su impresionante talento.

Pese a que muchos dicen que Joel es un jugador vago en la cancha, yo digo todo lo contrario; Joel es de los que más mete pata, más corre y más juega pero para ver todo ese despliegue táctico y técnico en Joel, el jugador debe estar motivado, y por ahí, el factor emocional, el factor humano, juega un papel importante en uno de los mejores delanteros de la CONCACAF.

No sé si han visto que cuando Joel Campbell hace diabluras –o cuando se vuelve loco- siempre anda sonriendo y corre como bailando. Eso lo he notado en su juego, y en cierta forma el que no haya explotado como se debe es por estar en un equipo como el Arsenal que es un equipo que se apagó desde hace años y al mando de un técnico que raya en la mediocridad.

Pareciera ser que Campbell ha sido víctima de la maldición Pinto que hablaré en futuros artículos; luego del extraordinario mundial que Joel hizo junto con el resto de sus compañeros su carrera en lugar de ir en ascenso, como se creía, se estancó y se está cebando como decíamos a las bombetas que creíamos que tenían mucha dinamita y a la hora de explotar no pasaba nada.

Como aficionado al fútbol que soy, creo que lo mejor que le puede pasar a Joel Campbell es jugar, y que le vaya bien además. Pero sobre todo salirse de esa sombra oscura del Arsenal y dar el salto a un mejor equipo. Porque si no lo hace y si el jugador no pone de su parte, terminará como aquellos jugadores que en su juventud pintaban para ser cracks como Winston Parks y el más recordado de todos: Froylan Ledezma; jugadores diferentes, que aparecen cada cierto tiempo por algún designo de las estrellas pero que de alguna forma con el paso de los años se van apagando, de ser estrellas fulgurantes a convertirse en una estrella fugaz en el horizonte del fútbol a la que ni se le alcanzó a ver para pedirle un deseo.

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Ha publicado el cuentario Finales aparentes 2008 y la novela Bajo la lluvia Dios no existe 2011 ( Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2011) Ambos libros fueron publicados por Uruk Editores y Elefantes de grafito (2015). Participó en la feria del libro de Fráncfort, Alemania, el festival Centroamérica Cuenta, Nicaragua y del programa Latinoamérica viva, de la feria del libro de Guadalajara. Su cuento “El sacrofetichista” fue incluido en la antología “Un espejo roto” de Sergio Ramírez y traducido al alemán para la antología Zwischen Süd und Nord, Neue Erzähler aus Mittelemaerika. Actualmente, es director de la revista literaria centroamericana www.literofilia.com además de locutor y director del programa radial: Literofilia Radio, transmitido por Radio Nacional, 101,5 fm.

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