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Llenazo en la vieja estructura del Estadio Nacional, en 1983, cuando la Sele venció 1-0 a Guatemala en ruta a la Olimpiada de los Ángeles (foto archivo de Rodrigo Calvo).

“El pueblo de Costa Rica agradecido, rinde homenaje a los gestores de la construcción del Estadio Nacional, máximo coliseo deportivo de nuestro país.

“Correspondió ese honor a la Comisión de Fiestas de 1924 integrada por el doctor Ricardo Moreno Cañas, el doctor Alejandro Vargas Araya, el periodista Manolo Rodríguez, el periodista José María Pinaud, el periodista Francisco María Núñez, el periodista Pío Luis Acuña, el periodista Joaquín Vargas Coto, Señor Eduardo Garnier, Señor Lesmes Suarez, Señor Francisco Meléndez, Señor Alberto Méndez Mora, Señor Charles White Junior”.

Una placa, colocada en una de las paredes del viejo Estadio Nacional en abril de 1999 por la Administración Rodríguez Echeverría, rendía tributo a quienes empezaron a construir la historia, esa historia ligada siempre al Llano de Mata Redonda y al Parque Metropolitano La Sabana y de la cual cada quien tendrá su versión particular.

Se dice que con 50.000 colones se financió su construcción, que fue inaugurado a finales de 1924, y que no era otra cosa más que una cancha de fútbol de 92 por 120 metros con una pista para carreras de ocho metros de ancho y graderías de madera.

En setiembre de 1935, el Presidente León Cortés Castro colocó la primera piedra para la construcción de la ya necesaria gradería de sol de concreto que estuvo lista en 1938; en mayo de 1941 se estrenó la gradería de sombra; en 1953 la iluminación y la pista para atletismo con sus áreas de campo; y en 1969, más graderías para el sector este.

Y los hechos fueron sucediéndose; finales del fútbol costarricense, juegos eliminatorios de Selección Nacional, visitas de grandes equipos y connotados jugadores, Traspasos de Poderes, la visita del Papa Juan Pablo Segundo, la clasificación al Mundial de Italia 90 o los conciertos de los Derechos Humanos en 1988 y de Aerosmith en 1994…

El Papa Juan Pablo II envió un mensaje a los jóvenes en el Estadio Nacional, en su histórica visita en marzo de 1983. (foto padre Fernando Muñoz).
El Papa Juan Pablo II envió un mensaje a los jóvenes en el Estadio Nacional, en su histórica visita en marzo de 1983. (foto padre Fernando Muñoz).

Conocí el Nacional en la segunda parte de la década de los 70, cuando aún niño llegaba los domingos a ver jugar a la Universidad de Costa Rica, el primer equipo del que fui seguidor y en el que actuaban el Oso Castrillo, Richard González, Freddy Méndez, Edwin Barley y Rodrigo Kenton, entre otros.

Dos años después de haber cambiado mi color futbolero de celeste a blanquiazul, sufrí pegado a la radio la noche de febrero de 1980 en que Marvin Obando, en el minuto de silencio, anotó el primero de los tres goles con que Herediano le ganó a Cartaginés 3-0 la final de 1979, según cuentan, antes unos 40.000 aficionados, en los tiempos en que no habían ni zonas amarillas que respetar en las graderías ni comisiones de emergencia ni capacidades estáticas ni dinámicas.

Marvin Obando, del Herediano, anota un gol a Bernardino Chaves, de Cartaginés, en la final de 1979 (foto revista 'Sol y Sombra').
Marvin Obando, del Herediano, anota un gol a Bernardino Chaves, de Cartaginés, en la final de 1979 (foto revista ‘Sol y Sombra’).

En 1983, el jueves 3 de marzo, inolvidable la visita al Nacional para escuchar bien ubicado en la gradería de sombra, el mensaje del Papa Juan Pablo Segundo a los jóvenes, con los no y los sí que aún retumban en la cabeza:

“No al egoísmo; No a la injusticia; No al placer sin reglas morales; No a la desesperanza; No al odio y a la violencia; No a los caminos sin Dios; No a la irresponsabilidad y a la mediocridad”.

“Sí a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia; Si a la fe y al compromiso que ella encierra; Sí al respeto de la dignidad, de la libertad y de los derechos de las personas; Sí al esfuerzo por elevar al hombre y llevarlo hasta Dios; Sí a la justicia, al amor, a la paz; Si a la solidaridad con todos, especialmente con los más necesitados; Sí a la esperanza; Sí a vuestro deber de construir una sociedad mejor”.

Apenas tres o cuatro años después, acudía ya como un joven reportero a darle cobertura a los juegos de campeonato o de Selección, en el famoso palco de los elefantes, como lo bautizó don Javier Rojas González, o desde una especie de peligroso palomar donde se ubicaban las cabinas de transmisión.

Así, viví el gol de Pastor Fernández contra El Salvador en 1989; la dolorosa derrota de 2-3 contra Honduras en 1992; la reconfortante victoria de 2-0 ante el México de Menotti con los dos tantos de Richard Smith ese mismo año; o la nueva campeonización de Herediano ante Cartaginés, el 29 de julio de 1993, cuando se tuvo que jugar a puerta cerrada el segundo tiempo de un partido suspendido en el Fello Meza a raíz del retiro de la Fuerza Pública “por falta de seguridad”…

Lo cierto y cada vez más evidente era que la “tacita de plata” cada día se quebraba y carcomía más, y poco a poco iba perdiendo protagonismo en la vida deportiva del país.

Pastor Fernández (centro) grita su gol histórico en 1989 a El Salvador, que clasificó a Costa Rica al Mundial de Italia 90. Lo festeja con Héctor Marchena, German Chavarría (8) y Leoni Flores (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Pastor Fernández (centro) grita su gol histórico en 1989 a El Salvador, que clasificó a Costa Rica al Mundial de Italia 90. Lo festeja con Héctor Marchena, German Chavarría (8) y Leoni Flores (foto archivo de Rodrigo Calvo).

En el 2000, los caminos de la vida me hicieron acercarme de nuevo al Nacional y, desde entonces, hemos tenido una relación inseparable que, como buen matrimonio, debería seguir hasta que la muerte nos separe.

Como periodista del ICODER, visitaba a mis compañeros Mario Obando, el famoso don Mario que tenía su casita al lado de la gradería de sombra, así como a don Héctor Cabalceta o a Carlos Saurez, quienes cuidaban y administraban el vetusto inmueble.

En esta nueva etapa, fui testigo en primera fila de la instalación de la novedosa pista sintética y de los Juegos Nacionales del ICODER en el 2001, del concierto de Pavarotti y del Premundial Femenino de Fútbol en el 2004, de los Juegos Nacionales del 2007; y, en medio, de los malabares para que sirvieran las torres de iluminación con el fin de que se pudieran celebrar partidos de fútbol internacionales en horario nocturno…

De pronto, dos noticias de impacto:

El 7 de junio del 2007, el Presidente Oscar Arias Sánchez anunció que, desde el primer día de ese mes, Costa Rica había establecido relaciones diplomáticas con la República Popular China.

“Costa Rica puso fin a casi seis décadas de distanciamiento entre ambos países. Hemos decidido normalizar nuestros vínculos con un país que ya no podemos ignorar”, indicó don Oscar en rueda de prensa.

En octubre de ese año, durante la primera gira presidencial a Pekín, en la carpeta de solicitudes de Costa Rica a China se incluía un proyecto para construir un nuevo Estadio Nacional y, tras múltiples conversaciones, el miércoles 6 de agosto del 2008 en conferencia de prensa el Viceministro de Deportes, Osvaldo Pandolfo, y el Director Nacional del ICODER, Jorge Muñoz, anunciaron la buena noticia: “Costa Rica tendrá un Estadio Nacional de primer mundo”.

“El Nuevo Estadio Nacional será clase A, con cancha de fútbol y pista de atletismo de primer nivel, capacidad para 35.000 aficionados cómodamente sentados, lo último en tecnología y seguridad, y todas las facilidades propias de un escenario deportivo del primer mundo”, indicaba el comunicado de prensa orgullosamente redactado por este cristiano.

La historia del Nacional estaba a punto de dar un giro espectacular. De eso hablaremos en nuestro próximo encuentro.

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Periodista graduado de la Universidad de Costa Rica; fue redactor y Jefe de Deportes en La Prensa Libre (1987­1991); redactor, Editor de Deportes y Jefe de Redacción en el Diario La República (1991­2000), y periodista de la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER) del 2000 a la fecha. Ha sido Coordinador de Prensa de Juegos Deportivos Nacionales en sus últimas doce ediciones; Jefe de Prensa de Vueltas a Costa Rica, Vuelta Internacional Higuito, Campeonatos Centroamericanos de Boxeo y Campeonatos Centroamericanos y del Caribe de Natación, entre otros. Ha dado cobertura a Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe y, en los últimos Juegos Centroamericanos, fungió como Coordinador del Centro de Prensa. Además, desde el 2001 ha sido delegado de prensa en Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos y Centroamericanos y del Caribe.

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