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En la Liga ya piensan en el sustituto de Óscar Ramírez. Foto: Archivo AFP.

La propuesta para que el técnico y exjugador, Óscar Ramírez Hernández, participe en los procesos de Selecciones Nacionales de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol), me parece muy acertada y conveniente.

El técnico de Alajuelense construyó su propia historia y el rendimiento ha sido constante como estratega. Los frutos saltan a la vista: ganó cinco de seis torneos de la Primera División, disputados con los rojinegros, y llevó al club a instancias finales en la Liga de Campeones de la Concacaf, incluida una eliminación que le propinó 1-0 al América de México, en el mismísimo estadio Azteca, durante la fase de grupos de la Concacaf 2013-2014.

Con el Santos de Guápiles estuvo dos torneos, durante el 2009, y logró ascenderlo de la Segunda a la Primera División.

Años antes, El Machillo fue la mano derecha y asistente técnico de Hernán Medford en el Saprissa y la Selección mayor, en la época en la que el Pelícano ganó a nivel clubes dos títulos nacionales, una Copa Uncaf, una Copa de la Concacaf y un histórico tercer lugar en el Mundial de Clubes “Japón 2005”, así como la Copa de Naciones de la Uncaf en el 2007 con la ‘Tricolor’.

Es un estudioso de su profesión, maneja con inteligencia y sagacidad los partidos, los plantea bien porque posee una lectura apropiada de los rivales; y ha acumulado madurez y conocimientos suficientes para aspirar a dirigir alguna Selección.

En su juventud, Ramírez fue un futbolista destacado, con experiencias en representaciones juveniles y mayores, incluida aquella gesta inolvidable de la Sele en Italia 1990, en la que captó toda las enseñanzas del banquillo impartidas aquella vez por un maestro de la táctica, el yugoslavo Velibor Bora Milutinovic.

El Machillo fue un futbolista incansable en la cancha, creativo con la pelota y luchador para pelear cada balón. Su talento lo hizo lucirse en la Liga, Saprissa, Belén FC y la Selección, pero en todos los casos demostró ser un futbolista ganador, con ocho títulos locales (cuatro con los rojinegros y cuatro con los morados) y tres de la Concacaf (uno con la Liga y dos con Saprissa).

Eso es, precisamente, lo que se requiere para conducir la gestión en forma exitosa hacia los Juegos Olímpicos del 2016 en Río de Janeiro, Brasil. Pero, sobre todo, que sepa detectar talentos que requiere el país para llenar algunos vacíos generacionales; es decir, ver más allá del Mundial de “Rusia 2018” y proyectarse a las copas de Catar en el 2022 y las siguientes en el 2026 y 2030.

La tarea no es fácil, pero creemos que Ramírez no solo puede ser un buen asistente del seleccionador mayor, Paulo César Wanchope, sino que tendría el tino para criticarlo, señarle sus errores y, al mismo tiempo, asumir la conducción de la Olímpica, entre sus desafíos futuros.

La decisión de quién asistirá a la Mayor y dirigirá a la Olímpica, no está tomada aún en la Fedefútbol: Paulo dijo que se tomará unos días para meditar bien sobre el personaje que lo ayudará, una vez que defina cuál es el perfil adecuado de su candidato a la Sub-23.

Hay tiempo –pero no tanto– para que el elegido asuma su papel, pues la eliminatoria preolímpica de la Uncaf se trasladó para agosto. Y el nombre de Óscar Ramírez, citado por Paulo en comparecencias con la prensa, agrada en el seno federativo.

Por ahora, Wanchope está centrado en su rol de seleccionador mayor una vez que dejó la Olímpica, luego de los amistosos en Estados Unidos y con la Mayor de Nicaragua. Y su nuevo asistente claramente tendría dos responsabilidades, con funciones de auxiliar en la Mayor y responsable directo en la Sub-23.

Mientras, Óscar se ganó un lugar para estar en el staff de técnicos de la Fedefútbol. Su vínculo con la Liga sigue vigente y las metas de la temporada están vivas, en pos del cetro del Verano 2015 y la opción de ganar la Concacaf e ir al Mundial de Clubes, aunque éste último se complicara por el mal resultado en Canadá.

En conclusión, por todo lo anterior, creo firmemente que Óscar El Machillo Ramírez debe dirigir a la Sub-23 hacia Río 2016.

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Tiene 35 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Noticias Monumental, de Radio Monumental (1981-1983), y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (1991-1992). Estuvo ligado al Grupo Nación, primero en la revista “Triunfo” (1983-1991 y 1992-1993), luego en los periódicos “Al Día” (1993-1995) y “La Nación” (1995-2014). Fue designado “Redactor del Año” de “La Nación” en 1997 y obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas” en 1993 (compartido) y 2013. Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional, especializado en datos de selecciones nacionales de fútbol y de los futbolistas costarricenses que juegan en el exterior. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo”, en la que responde consulta de los lectores.

Tiene amplia experiencia en la cobertura de Mundiales de Fútbol en todas las categorías, así como de la Copa América 2011, la Copa de Oro del 2000 y la “Champions League” de la UEFA del 2000. Del 2010 al 2014 fue subeditor de Puro Deporte (“La Nación”), encargado de publicaciones deportivas especiales. Desde 1989 es corresponsal del semanario “France Football” de Francia y, desde 1990, integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania.

A partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football”, para elegir cada año al mejor jugador del mundo.

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