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El caso del futbolista Juan Gabriel Guzmán puede convertirse en un paradigma entre lo público y lo privado, en la interrelación con las redes sociales y en la legislación en Costa Rica.

Guzmán, profundamente dolido por la derrota de Alajuelense en el clásico, hizo un comentario incendiario contra sus compañeros y el técnico de la Liga.

La conversación fue entre él, sus hermanos y tres amigos. Uno de estos últimos compartió el mensaje, el cual llegó a la página en Internet “Pasión Morada”, que la publicó.

Entonces, ardió Troya. Guzmán fue despedido sin responsablidad patronal y no podrá jugar con otro equipo durante seis meses, pues ya pasó el periodo de inscripciones.

De todo esto sacó conclusiones. Ya no hay límite entre lo público y lo privado, lo cual es peligroso en una sociedad pues “El Gran Hermano” de George Orwell por fin llegó a la Tierra cual Armagedón moderno.

Lo que hizo Juan Gabriel no dista mucho de lo que hemos hecho muchas veces todos y cada uno de nosotros. Que levante la mano quien nunca hay dicho algo al calor de un enojo, en estado de total excitación o empujado por las circunstancias.

Podemos coincidir en que tal vez se excedió, pero ¿quién no se ha excedido nunca en su vida?

El problema es que lo que dijo Guzmán no se quedó en el ámbito privado (como era su deseo), sino que se filtró a las redes sociales.

Pero, ¿es que las redes sociales son omnipotentes, ingobernables y que no obecede a ninguna regla?

Ese es el gran paradigma actual. Como no hay legislación por ser un mundo muy reciente, esto se ha convertido en un campo totalmente abierto por el que corre cualquiera, con cualquier mensaje, contra cualquiera.

Este “Big Bang” contra el que se estrelló Guzmán y tropezarán muchos más.

Los abogados consultados están dividos. Unos dicen que Alajuelense está derecho con el despido, otros afirman que no. Otros sostienen que la filtración no se puede penalizar porque se transmitó (al menos en prinicipio) por Whatsapp y que al ser una herramienta pública, no se puede regular su utilización.

También he escuchado a letrados afirmar que Guzmán puede demandar a Alajuelense porque ese equipo incumplió con los procedimientos del Código de Trabajo en caso de despedido y al que filtró el mensaje porque es ilícito. Otros sostienen todo lo contrario.

Otros más aducen que el jugador puede entablar acciones legales contra “Pasión Morada” por publicar el audio con la conversación. Pero a ello se oponen algunos porque afirman que la página solo difundió un hecho que estaba en las redes sociales.

Todo eso nos obliga a pensar en la necesidad urgente de crear legislación sobre esto. No puede ser que lo que se haga en el ámbito privado sea luego expuesto en las redes sociales.

Debe, en concecuencia, existir una normativa que castigue este proceder. No basta con argumentar que como estaba en redes sociales, se puede publicar, más allá de que sea un hecho noticioso.

No porque en las redes se diga que Zutano es ladrón me autoriza a publicarlo.

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Bachiller de Historia en la UCR, egresado de la Maestría Centroamericana de Historia. Ejerce el periodismo desde 1991 en el Semanario Universidad de la UCR, La República y La Nación. Ha cubierto Juegos Nacionales, Vuelta a Costa Rica, Juegos Centroamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Mundial Infantil (Finlandia), Juegos Olímpicos (Atenas 2004), Transat (competencia de veleros) y gran cantidad de partidos de la Selección Nacional en América, Europa y Asia. En La Nación ejerció durante 21 años, en los que fue Subeditor de Deportes (2005 a 2008), Editor Web de Deportes (2008 a 2011). Recibió los premios como Periodista Web de La Nacion (2009) y Tributo Gatorade 2010 (Especilidad: Libertad).

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