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Pedro Beirute, Abogado y Notario Público, Expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol
Pedro Beirute, Abogado y Notario Público, Expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol

Platiquemos sobre el fanatismo y otras cosas. El ser humano debe ser apasionado por las cosas de la vida, como su trabajo, su familia, sus hijos, sus deportes, sus amigos, sus amantes (en el buen sentido de la palabra), es decir, sus amores, pero sin llegar al “fanatismo”.

El fanatismo se compara con la obsesión por las cosas. Y la obsesión mata, lastima, duele, ofende y causa caos. Quien se obsesiona por un equipo de fútbol termina lastimándose a sí mismo y a los demás.

Cuando el fútbol argentino decide no permitir más la entrada a fanáticos del equipo contrario, ejemplo, el clásico Boca-River, lo hizo luego de muertes y mucha violencia en los estadios. Sólo así se detuvo la masacre.

En Costa Rica, si no prevemos hoy, mañana lo lamentaremos. Vemos cómo fanáticos se vuelven locos por un partido Liga-Saprissa. Denigran el color de la piel de un negro, lo ofenden, se desdibujan en sus rostros, roban, golpean, asaltan.

Aprovechan ir al estadio para vaciar sus frustraciones, sus dolores, sus fracasos en el amor, lo mal que se llevan en sus casas, sus hijos descarrilados por la falta de atención en sus edades infantiles. El despido laboral, su economía débil, en fin, todo su dolor.

Desde ahora debemos tomar medidas preventivas. Cero barras, nos guste o no. Ya sabemos, con excepciones, quiénes forman parte de esas barras. Vender un número de entradas para los verdaderos aficionados del equipo contrario, paro hasta ahí. No más. Y a disfrutar mañana del clásico y que gane el mejor.

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