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“Eddy” Bermúdez (derecha) reforzó a los famosos Trotamundos de Harlem, en exhibiciones aquí, en 1957 y 1959, y en una pretemporada en Chicago, en 1961 (foto familia Bermúdez).

PREGUNTA: Arcadio Quesada Barrantes (Pavas, San José).

Deseo conocer detalles de la carrera deportiva del basquetbolista “Eddy” Bermúdez, cuyo nombre lleva el gimnasio de Limón.

RESPUESTA:

 Eduardo “Eddy” Bermúdez Coward representa una época gloriosa del baloncesto costarricense, en la cual fue considerado un malabarista del balón, que le imprimía magia y fantasía al lanzamiento.

Su salto impresionante, servicios precisos y fantástico dominio técnico, lo hicieron brillar con asombrosas piruetas con la bola en canchas de Latinoamérica, durante las décadas de los años 50, 60 y 70.

Muchos que lo vieron destacar en Costa Rica, Centroamérica, Chile, Argentina, México y Estados Unidos, lo describen como un jugador inverosímil, que hacía pases difíciles, tiros increíbles, al adicionar al juego trucos fuera del libreto. El secreto era que manejaba la bola con una maestría sin par.

“Fue un adelantado a la época y hacía jugadas que luego hicieron célebre a Michael Jordan”, según el experto Paco Vargas. “Era un superdotado de baja estatura para el baloncesto (1,83 metros), pero, por sus brazos largos y manos grandes, tenía una agilidad para hacer piruetas geniales que engañaban a los rivales”, expuso en 1999 su hermano, Luis Demóstenes, ya fallecido hace cinco años.

Sobre su espectacular juego, la prensa costarricense lo bautizó “el Malabarista”; en Panamá, “la Maravilla negra”; en Chile, “Manos brujas”; y en Argentina, “el Maestro”. “Eddy” nunca oculta las jugadas preferidas que se sacaba de la manga.

“Una de las cosas que siempre me propuse era que la gente no se fuera antes de que el partido terminara. Así que le daba ese carisma al juego e invitaba al público: ‘No se vayan, esperen, que tengo algo más’ que inventar. Y yo practicaba siempre ese algo más”,  recordó en una entrevista al diario “La Nación”, el 19 de setiembre de 1999.

Sus comienzos como basquetbolista no fueron en su natal Limón, sino en San José, donde su crianza la desarrolló en Barrio México. Lo curioso fue que nunca jugó en divisiones inferiores, debido a que sus pasajes en el deporte de los aros los realizó directamente en la Primera División de Libertad, en 1951.

A finales de los años 50, cumplió un período intenso mientras actuó en Agencias Aliadas y en quintetos canaleros. “Yo jugaba el martes en Panamá y el miércoles en Costa Rica, y volvía a Panamá el jueves”.

Pero sus hazañas seguían. En tres ocasiones se dio el lujo de hacer filigranas con los Trotamundos de Harlem, la famosa dinastía estadounidense de ágiles atletas negros quienes, con dinámica y mucha alegría, mantenían la expectación en todo el planeta.

“Tenía mucha facilidad para convertir, pero yo disfrutaba más cuando juntaba a todos los rivales, los distraía del todo, y pasaba la pelota al jugador más libre del equipo. Esa era mi mayor virtud, felicidad y conquista”.

En plena madurez, la mejor versión de “Eddy” se observó en las últimas campañas con Guardia Nacional de Panamá y cuando cautivó en los clubes chilenos Palestino, Universidad Técnica, Valdivia, Concepción y Riel, hasta su retiro en 1967. Y allí disfrutó de la gloria al campeonizar en el banquillo con los juveniles de Osorno (1969).

“Yo minimizo mis conquistas en la cancha. Pero, a nivel personal, mis mejores años fueron los dos últimos en Panamá, porque me dieron el título de mayor anotador, de mejor jugador y salimos campeones las dos veces”, comentó Bermúdez en el artículo de 1999.

Cuando incursionó en la profesión de entrenador, recorrió buena parte de las poblaciones de la Patagonia argentina, en el extremo austral del continente, durante 23 años, de 1971 hasta su adiós definitivo con Esquel en 1994; y sentó cátedra al difundir el deporte y participar en los campeonatos profesionales en las provincias.

“Siempre fui proclive a los grandes desafíos. Quise doblarle la mano a todo el mundo, y lo logré. Me fui a lugares de climas inhóspitos, donde el basquetbol era desconocido. Mi misión era formar, educar e integrar a los niños al deporte, y alejarlos de los vicios. Me alegra que mi mensaje fue bien recibido, porque todos ellos ya lograron sus metas”.

Aunque mantiene un estrecho contacto con su familia, su actividad por muchos en Chile fue empresarial, al mando en distintas épocas de una firma fabricante de pisos, marcadores electrónicos, tableros de fibra de vidrio, aros y todo lo relativo al equipamiento de gimnasios.

Incluso, ofreció charlas y clínicas de baloncesto a profesores, monitores y niños, aunque todo lo ha ido dejando, según su sobrino, Ricardo Bermúdez.

A sus 81 años, “Eddy” radica en Santiago de Chile, pero tiene proyectado desde hace tres años regresar a Costa Rica, con el fin de vivir en su natal, Limón. Este sueño aún no se le concretó.

“Si regreso a Limón, mi pueblo, no creo que pueda ser tan feliz. Ahí está todo mi amor. Quiero que mis cenizas se rieguen por el malecón de Puerto Limón, Portete o río Moín. Es mi sueño. Aún tengo ganas de hacer cosas. No sé cuáles pueden ser los últimos deseos de mi vida. Creo que me voy a morir soñando”, puntualizó este malabarista del baloncesto en la entrevista de hace 15 años.

Con 81 años, “Eddy” Bermúdez vive en Santiago de Chile y tiene proyectado volver al país, con el fin de vivir en su natal, Limón (foto familia Bermúdez).
Con 81 años, “Eddy” Bermúdez vive en Santiago de Chile y tiene proyectado volver al país, con el fin de vivir en su natal, Limón (foto familia Bermúdez).

VIDA Y LOGROS DE “EDDY” BERMÚDEZ

Nombre: Alejo Eduardo “Eddy” Bermúdez Coward.

Edad: 81 años.

Nacimiento: 17 de julio de 1933, en Limón centro.

Familia: Penúltimo hijo del hogar formado por sus padres Aurelio Bermúdez y Elena Coward (fallecidos). Sus hermanos son Luis Demóstenes (murió), Colón y Fernando (murió).

Estado civil: Divorciado. Padre de seis hijos: Edison y Lincoln (costarricenses), Tania, Robinson, Dafne (chilenos) y Natalia (argentina).

Lugar de residencia: Santiago, Chile.

Disciplina: Baloncesto. Se desempeñó en todas las posiciones.

Quintetos donde jugó: Libertad (1951), Gimnástica Española (1952), Universidad de Costa Rica (1953-1954), Fuerza Pública (1955-1956) y Agencias Aliadas (1957, 1958, 1959 y 1960), en Costa Rica. Cigarrillos Panamá (1957), Marlboro (1958), Medio Millón (1959-1960) y Guardia Nacional (1961-1962), en Panamá. Palestino (1963), Universidad Técnica (1964), Valdivia (1965), Árabe de Concepción (1966) y Riel (1967), en Chile. También lo hizo con los Trotamundos de Harlem, primero en exhibiciones aquí (1957 y 1959), y luego en una pretemporada en Chicago, Estados Unidos (1961). Se retiró del profesionalismo en 1967, aunque por última vez jugó con éxito un torneo provincial en Argentina, que ganó con Perito Moreno en 1978.

Selección nacional: Integró todas las que se formaron entre 1951 y 1960, para tomar parte en torneos centroamericanos en Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica (ocupó el segundo lugar, en 1959), así como en el Centroamericano y del Caribe de Caracas, Venezuela. Sólo se ausentó de la edición de 1958, en Nicaragua, por un castigo de seis meses al viajar sin permiso a una gira a México con el club panameño Marlboro.

Títulos alcanzados como jugador: Seis campeonatos seguidos en Primera división costarricense, dos con Fuerza Pública y cuatro con Agencias Aliadas. Dos cetros con Medio Millón y dos con Guardia Nacional, en Panamá. Un torneo nacional universitario con la Universidad Técnica, en Chile.

Como director técnico: Condujo a equipos en el colegio Los Ángeles y los liceos de Palmares, Naranjo y San Ramón; Castalia de Heredia y el Kebir de San José, en femenino; y a Agencias Aliadas, como emergente en la Primera División. Entre 1963 y 1970 dirigió en Chile a la selección de Santiago (masculino), Colo Colo (femenino) y los combinados provinciales de Valdivia, Huachipato, Chillán, Osorno y Puerto Varas. En Argentina, a partir de 1971, entrenó en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, Perito Moreno, Caleta Olivia, Puerto Deseado, General Roca y Esquel. Se despidió en 1994.

Logros como entrenador: Un título con Agencias Aliadas. En Chile, campeonizó a nivel nacional con Colo Colo, en femenino (1964), y Osorno, en juveniles (1969). También ganó torneos locales, provinciales y regionales en Argentina, con San Lorenzo de Río Gallegos, Puerto Deseado, Perito Moreno y San Martín de Esquel.

Estudios: Cursó la primaria en la escuela República Argentina y la secundaria en el Liceo de Costa Rica. Se graduó en Chile como profesor de educación física, pero no concluyó en periodismo y publicidad. Recibió cursos de entrenador, en Chile y Argentina.

Distinciones: El gimnasio deportivo de Limón, en barrio Roosevelt, fue bautizado con su nombre, en mayo de 1978. Ingresó a la Galería Costarricense del Deporte, el 18 de diciembre del 2003.

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Escriba sus preguntas sobre deportes al periodista Rodrigo Calvo Castro; enviarlas a los correos electrónicos rodrigo@cronica.cr y rodrigoc.buzon@gmail.com

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Tiene 35 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Noticias Monumental, de Radio Monumental (1981-1983), y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (1991-1992). Estuvo ligado al Grupo Nación, primero en la revista “Triunfo” (1983-1991 y 1992-1993), luego en los periódicos “Al Día” (1993-1995) y “La Nación” (1995-2014). Fue designado "Redactor del Año" de “La Nación” en 1997 y obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas” en 1993 (compartido) y 2013. Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional, especializado en datos de selecciones nacionales de fútbol y de los futbolistas costarricenses que juegan en el exterior. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo”, en la que responde consulta de los lectores. Tiene amplia experiencia en la cobertura de Mundiales de Fútbol en todas las categorías, así como de la Copa América 2011, la Copa de Oro del 2000 y la "Champions League" de la UEFA del 2000. Del 2010 al 2014 fue subeditor de Puro Deporte (“La Nación”), encargado de publicaciones deportivas especiales. Desde 1989 es corresponsal del semanario “France Football” de Francia y, desde 1990, integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania. A partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football”, para elegir cada año al mejor jugador del mundo.

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