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Los pleitos entre las aficiones del Herediano y del Cartaginés vienen de dos décadas atrás y no se han detenido. Esta imagen lo dice todo, cuando los seguidores del 'Team' reaccionan con cólera ante los brumosos luego de que su club fuera eliminado por los blanquiazules en las semifinales de la segunda fase, con un marcador global de 2-0, durante la temporada de 1995-1996 (foto cortesía de Marco Monge).

La fatalidad sucedida el anterior domingo 27 de agosto en Cartago, con la brutal agresión a un aficionado brumoso y el pleito entre las barras deportivas del Cartaginés y Herediano, sucedidos en las afueras del estadio José Rafael Fello Meza –en un duelo siempre considerado de “alto riesgo”–, fue grotesco y salvaje, con pandillas futboleras de la peor calaña posible.

Fue el punto gris que empañó la jornada 6 del Torneo de Apertura, en el cierre de la programación del fin de semana en el fútbol de la Primera División, noticia que le dio la vuelta al mundo. Pero, una vez más, no puede verse como un hecho aislado y que merece una acción rápida, vehemente y efectiva de las autoridades correspondientes para que se erradique de raíz estas agrupaciones, porque son un cáncer que desprestigia nuestro fútbol y aleja a las familias de los escenarios deportivos.

Debe hacerse un esfuerzo intenso y continuo para evitar a toda costa el clima aterrador dentro y fuera de los recintos, con el fin de que los aficionados puedan estar presentes en los graderíos y apoyar a sus equipos predilectos, sin el peligro de ser agredidos. Una comisión permanente entre las partes involucradas (Fuerza Pública, Fedefútbol y Unafut) se formó en febrero del 2014 y ¿qué pasó? Nada de nada, más de lo mismo y nunca se le dio un seguimiento a los acuerdos de un Gobierno a otro. También le cabe a las autoridades de seguridad del país controlar a las barras organizadas en la periferia de los estadios y frenar todo conato de violencia; en todo momento, los estadios deben ser un sitio seguro que invite a las familias a disfrutar de los partidos.

Insistimos: Ya sea en un choque de la Sele, de los torneos locales del balompié federado o de la Liga de Campeones de la Concacaf, los aficionados deben acudir –semana a semana– con pasión y fervor a los coliseos, con el fin de respaldar al club de sus amores en forma incondicional y sin temores de ser golpeado. De ahí, la necesidad de persistir con la idea de emplear siempre en estos lamentables hechos la Ley para la Prevención y Sanción de la Violencia en Eventos Deportivos –aprobada en agosto del 2013– y su respectivo reglamento, para castigar con severidad a quienes sean responsables de disturbios dentro y fuera de los estadios y otras instalaciones deportivas a nivel nacional, prohibiéndoles el ingreso a esos lugares hasta por cuatro años, aunque en ninguna parte se señale que puedan haber sanciones penales.

La escena espantosa del pasado domingo 27 de agosto en las afueras del estadio “Fello” Meza, de Cartago, cuando este sujeto seguidor del Herediano esta a punto de lanzarle una piedra a la cabeza de un indefenso simpatizante del Cartaginés (foto del video filmado por el sitio “Antena Seis”).

Este fenómeno de las barras fue mal copiado de Sudamérica hace dos décadas, a mediados de los años 90, cuando se importó de Chile y se formó la Ultra Morada y otras más que siguieron este fenómeno de manera violenta, con insultos y cánticos incluidos contra su adversario. Muy reprochable que los equipos principales permitieran y facilitaran su crecimiento, que provocaron muchos perjuicios en todos los escenarios del país, incluso hasta un seguidor del Team falleció durante una revuelta en Alajuela.

Igualmente, se incrementó una rivalidad deportiva entre el Herediano y el Cartaginés, que se trasladó a las gradas entre sus aficionados que formaron sus propios grupos de barras, tras las finales que Cartaginés perdió con Herediano en 1979, 1987 y 1993, que enardeció especialmente a los brumosos por las injusticias arbitrales que se dieron en dichas series decisivas. Los acontecimientos lamentables cuando se produjeron serios altercados entre los seguidores de estos clubes se repitieron una y otra vez, y nada se hizo para frenarlo por completo.

Cómo olvidar la frase célebre del ya desaparecido ministro de Seguridad, Marino Donato, quien tras los incidentes violentos que suspendieron el juego de vuelta de la final en el Fello Meza dijo que “mejor me voy del estadio porque no hay seguridad”. El resto de la final se tuvo que jugar a puerta cerrada, 15 días más tarde, y el Herediano celebró el título sin afición en el Estadio Nacional.

Otro ángulo de la agresión brutal en el exterior del estadio “Fello” Meza por parte de un miembro de la barra organizada del Herediano, que le fractura el cráneo a un aficionado del Cartaginés (foto del video filmado por el sitio “Antena Seis”).

Este nuevo incidente se otra vez en Cartago, minutos antes de empezar el duelo Cartaginés-Herediano, en el costado este del Fello Meza, luego de que se le prohibió a las barras de los equipos ingresar a las instalaciones. Un seguidor del Team –Miguel Jiménez, quien habita en Heredia, tiene 28 años y 12 de pertenecer a la Garra– fue molido sin piedad a puntapiés y pedradas, lo que generó luego en una irracional batalla campal entre sus “seguidores”. Lo anterior se agravó con la bestial agresión a un fanático del Cartaginés –Esteban Araya, de 28 años y residente de El Tejar de El Guarco–, con una pedrada que le fracturó el cráneo y ameritó una cirugía de emergencia en el hospital Max Peralta, que lo reporta “estable”, aunque aún no sale de peligro y no se sabe si la golpiza tendrá efectos en su salud.

En este incidente, el supuesto agresor es de apellidos Sánchez Sanabria, aficionado florense de 30 años, con el alias de Orco y vecino de San Francisco de Heredia, sospechoso de lanzar la piedra al seguidor del Cartaginés. La Policía Judicial reportó el lunes 28 de agosto que el acusado se entregó a las autoridades del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en Heredia, para ser remitido a Cartago; podría enfrentar cargos de “intento de homicidio calificado”, que tiene una condena entre 20 y 35 años de prisión. Además, la policía ya detuvo a otros atacantes, quiénes serían también acusados de “complicidad y agresión”.

Las oportunas pero dolorosas tomas de Antena Seis y la cámara de seguridad de la Municipalidad de Cartago dejaron en evidencia lo tristemente sucedido en las afueras del Fello Meza. Unos 10 minutos después de comenzar los alborotos, brigadas de la Fuerza Pública entraron a apaciguar los ánimos exaltados de los antisociales y detuvieron a 55 de ellos, algunos con antecedentes delictivos; sin embargo, nada pasó, como se esperaba: horas después fueron dejados en libertad. ¡Increíble, pero cierto!

El salvaje ataque contra un seguidor blanquiazul ya se concretó la tarde del domingo 27 de agosto, impactado en el cráneo con una piedra lanzada en forma criminal por un fántico del club rojiamarillo. Aficionados de ambos clubes lo llegaron a auxiliar, en un momento dramático en las afueras del estadio Fello Meza (fotos del video filmado por el sitio “Antena Seis”).

“Este partido de fútbol nunca contó de nuestra parte con la aprobación de los planes de seguridad, por lo cual nunca se debió haber realizado”, enfatizó el viceministro de Seguridad Pública, Juan José Andrade, en sus redes sociales. En este punto, tanto la Fuerza Pública como el Cartaginés y la Unafut se echaron la culpa por lo sucedido, pero nadie se hace responsable, dentro de una insípida discusión con dimes y diretes que no aportan nada a la solución real de esta problemática social, que carcome los cimientos del balompié.

Siempre en estos casos sale a relucir lo que establece el artículo 72 de la Ley 7.800 (Ley que crea el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación, Icoder), de que “es responsabilidad del Estado velar por la salud y la seguridad de todos los deportistas y público que asiste a los eventos deportivos o recreativos, lo que implica garantizar la seguridad adecuada dentro y fuera de los recintos deportivos o recreativos”. Pero más que revivir esta reglamentación y la débiles leyes contra la violencia deportiva, se requiere aplicarlas con dureza o ver la forma para mejorar la legislación, para garantizar ante todo la seguridad en los estadios.

Estamos en presencia de un tema muy sensible, que lamenta la opinión pública y que requiere que se imponga en cualquier acto vandálico todo el peso de la ley penal, ante el nivel de salvajismo de los infractores y la actitud agresiva de los demás revoltosos. Que el protocolo de seguridad propuesto por la parte gubernamental, en la última cita en la Fedefútbol, no quede una vez más en el papel y se dé la voluntad necesaria de los clubes para cumplirlo.

Este miembro de La Garra herediana, de apellidos Sánchez Sanabria, es el supuesto agresor en una grotesca acción contra un seguidor del Cartaginés, el 27 de agosto en los alrededores del estadio “Fello Meza. Un día después se entregó ante las autoridades judiciales de Heredia (Imagen de las cámaras de seguridad de la Municipalidad de Cartago).

La violencia en los estadios siempre ha estado presente en los últimos años, muchas veces por falta de controles efectivos de la Fuerza Pública dentro y fuera de los estadios para reprimir estas barras, a las que nunca las castigan, terminan siendo avaladas por los mismos clubes y solo daño le han deparado al fútbol. Ojalá todo cambie y se den las modificaciones del caso.

Este deplorable asunto requiere que se apliquen penas muy fuertes, desde la pérdida de los tres puntos a aquellos clubes a los que les suspenden los partidos por no tener protocoles de seguridad, hasta decisiones radicales de parte de los equipos, para extirpar de una vez por todas a estos grupos de delincuentes. ¡Que el compromiso sea sincero y edificante!

Ojalá que ahora si corten de raíz el problema y no se vayan con paños tibios con comunicados y reuniones insulsas. El país demanda acciones inmediatas, leyes más vehementes y campañas intensas de educación para los aficionados de lo que es la esencia del fútbol. Solo así se eliminará la violencia de las barras deportivas y los estadios volverán a ser sitios seguros de esparcimiento para disfrutar del espectáculo deportivo.

RECIENTES ALTERCADOS EN LOS ESTADIOS

Un duelo Cartaginés-Alajuelense fue suspendido en el Estadio Nacional por el árbitro Henry Bejarano, el 17 de febrero del 2014, cuando hubo violencia en los graderíos por parte de la barra manuda “La 12” que arrojó entonces una cifra de 24 detenidos y muchos heridos (foto sitio Nacion.com).
Otro de los altercados en el fútbol tico se dio el 17 de diciembre del 2015. Esa vez, la seguridad privada no pudo mantener el orden ante los disturbios que protagonizaron las barras del Herediano y el Saprissa, en el estadio Rosabal Cordero (foto sitio Nacion.com).
El estadio José Rafael “Fello” Meza, de Cartago registró incidentes entre fanáticos que asistieron al duelo provincial entre el Cartaginés y el Herediano, la noche del 3 de febrero del 2016. El partido solo duró 45 minutos, luego de que la Unafut lo suspendió por falta de garantías de seguridad ante la gresca que se presentó en los graderíos (foto sitio Nacion.com).

VIDEOS SOBRE LOS ACTOS DE VIOLENCIA EN CARTAGO

*ADVERTENCIA: ESTOS VIDEOS TIENEN IMÁGENES QUE PUEDEN HERIR SENSIBILIDADES

FUENTES CONSULTADAS: Facebook y otras redes sociales de ‘Antena Seis’, ‘Repretel Canal 6’, Fedefútbol, Unafut, sitio de Nacion.com, fotógrafo Marco Monge y YouTube.
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Tiene 35 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Noticias Monumental, de Radio Monumental (1981-1983), y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (1991-1992). Estuvo ligado al Grupo Nación, primero en la revista “Triunfo” (1983-1991 y 1992-1993), luego en los periódicos “Al Día” (1993-1995) y “La Nación” (1995-2014). Fue designado "Redactor del Año" de “La Nación” en 1997 y obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas” en 1993 (compartido) y 2013. Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional, especializado en datos de selecciones nacionales de fútbol y de los futbolistas costarricenses que juegan en el exterior. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo”, en la que responde consulta de los lectores. Tiene amplia experiencia en la cobertura de Mundiales de Fútbol en todas las categorías, así como de la Copa América 2011, la Copa de Oro del 2000 y la "Champions League" de la UEFA del 2000. Del 2010 al 2014 fue subeditor de Puro Deporte (“La Nación”), encargado de publicaciones deportivas especiales. Desde 1989 es corresponsal del semanario “France Football” de Francia y, desde 1990, integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania. A partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football”, para elegir cada año al mejor jugador del mundo.

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